lunes, 21 de diciembre de 2009

 
 Hace mucho tiempo atrás,en un pequeño pueblo de los alrededores de Valencia,en una apartada y transitada esquina fronteriza con la plaza,vivía un extraño anciano de nombre Rodrigo.Era más bien solitario,siempre apartado del bullicio y la muchedumbre.A Rodrigo le encantaba la paz,en cambio,odiaba el ruido y tener demasiada gente alrededor.Aunque ya jubilado,seguía ejerciendo su profesión todos los días,a la misma hora y en el mismo sitio,como un reloj.Rodrigo no podía dejar de tocar su estupendo y maravilloso violín.Él sí podía permitirse estar orgulloso de lo que había sido y continuaba siendo;un músico.Desde que dejara la orquesta por enfermedad nunca dejó de tocar,nunca.
Le destituyeron a la fuerza,por que aunque los médicos hubieran dicho que no podía tocar más debido a un extraño bulto salido en el brazo y que le agotaba,él se encontraba bien para seguir,quería seguir,el violín era su vida pero,no lo entendieron.
Gracias a sus ahorros y pertenencias que fue vendiendo pudo sobrevivir,más que nada gracias a su música y su preciado violín.Nunca se separaba de él,incluso decían que dormía en su cama,incluso lo tacharon de loco.Durante años recorrió pueblos y lugares,brindando a cada uno de los habitantes que se paraban a escucharlo sus maravillosas melodías que agradecían con doblones de plata,y que Rodrigo agradecido recogía de entre sus pies.Nunca pidió dinero a nadie,tan sólo,un poco de descanso y algo de comida a cambio de deleitar las plazas de los sitios que visitaba.Pero la gente lo hacía por voluntad,le echaban dinero a los pies en señal de agradecimiento por tan sutil arte,pues se sentían complacidos ante las maravillosas melodías que escapaban de sus manos.
Rodrigo lo cuidaba como a tal niño.limpiaba y mimaba cada día.Ése había sido el mejor regalo que le hicieron jamás sus padres y que él conservaba impoluto como el más grande de los tesoros.Provenía de una familia pobre que apenas podía permitirse comer y Rodrigo,un muchacho despeinado y mocoso,se embobaba todos los días en el escaparate de la tienda del señor Roque.Todos los días,a la salida del colegio,solía andar aprisa por llegar junto a él,por verlo,y más ansiaba cogerlo,tocarlo,acariciarlo y hacerlo sonar.Creyó que sería un sueño imposible.Así pasaba rato,mucho rato,casi una hora.Soñando despierto que era un joven apuesto y que tocaba con la orquesta real,y que daba conciertos para gente de la nobleza,y que....
Incluso el señor Roque le había cogido cariño,pues aquel muchacho desgarbado,hiciera frío o no,fuera cual fuera el día,se plantaba ante aquel gran panel de cristal mientras contemplaba su ilusión.
_Oye chico,¿por que no te vas a casa?,vas a pillar un resfriado si sigues ahí tan quieto sin moverte,hace frío_,solía decirle el señor Roque un tanto preocupado por la salud del chaval.
Pero la ilusión que sentía rodrigo por poseer aquel violín allí expuesto,tan majestuoso,tan brillante,maravilloso a sus ojos,podía más que todo el frío del mundo.Muchas veces se quedaba allí de pie hasta que el señor Roque echaba las cortinas al escaparate,provocando dolor en Rodrigo al ser apartada aquella bendita visión de sus inocentes ojos,y cerraba.
Él volvía a casa alicaído,triste.
_Nunca será mío_,se dijo en voz baja mientras caminaba.
Un buen día Rodrigo llegó a casa,como siempre se dirigió a su habitación y,cual fue su sorpresa cuando vio el bulto que se hallaba en su cama.A la primera impresión no atinó a saber lo que era o pudiera ser,pero al acercarse,el corazón le dio un vuelco,no podía ser,no,seguro que no,seguro que era un sueño,se dijo para sus adentros.
_¡No puede ser!,¡no puede ser verdad!,¡dios mío!_,gritó eufórica mente y lleno de júbilo Rodrigo.
Lo que no sabía era que sus padres presenciaban en silencio la escena,con lágrimas en sus ojos,medio escondidos junto a la puerta,mientras su madre le decía a su casi anciano padre a media voz;_ha valido la pena,mira que feliz es_.
Su padre lo miraba orgulloso,lloraba en silencio como un niño.
Sí,era lo que aquel chiquillo ilusionado había deseado con tanto fervor durante tanto tiempo,aquel chiquillo que nunca tuvo regalos de navidad,sólo unos pocos que conseguía construir su propio padre con sus manos en escaso tiempo libre,aquel chiquillo que pasaba horas contemplando el escaparate de una tienda en una vieja calle adoquinada.
Se giró y vio a sus padres en la puerta.
_¿Cómo lo supisteis?,yo....nunca os dije nada....yo...._,no le salían casi las palabras de la boca por la excitación.
_Siempre lo supimos Rodrigo hijo,siempre lo supimos_,dijeron sus padres satisfechos.
_Pero....¡no tenemos dinero!,debe haberos costado una fortuna,padre,madre,¿cómo....?_,no pudo terminar.
_No hables hijo....,no digas nada....tan sólo que tantos años los reyes magos sin venir....algún día tenía que ser¿no crees?_,dijo su padre tranquilizador.
_Anda,abre el maletín,ábrelo a ver si te gusta_,dijo su madre animosamente pasándose el reverso de la mano por los llorosos ojos.
_Sí,claro_,dijo Rodrigo.
Acto seguido abrió la funda y sacó del interior aquella maravilla.Apenas se atrevía a tocarlo,temía fuese a romperse.
Su padre,mercader,solía ver a su hijo cuando regresaba a casa,tras visitar e intentar vender telas en algún pueblo que circundaba la región,allí plantado,erguido ante aquel escaparate,tan absorto contemplando aquel instrumento,que se prometió desde ese día hacer realidad la ilusión de su querido hijo.Cierto que trabajó más duro y que,tras haber reunido durante tiempo ahorros de sus trabajos extra,al fin pudo hacer realidad su sueño.Rodrigo comprendió la importancia del acto de su padre en sacrificarse para complacerle,y fue algo que nunca olvidó,y que le mantuvo en pleno orgullo.
_¡Venga,intenta tocar algo,a ver como se te da!_,instaron sus progenitores.
En el maletín habían también unas partituras,aunque claro,Rodrigo no sabía interpretarlas.Así que se decidió,primero con miedo,luego con más decisión.Y para sorpresa e incredulidad de sus padres,el violín sonó bien,vagamente bien.Rodrigo sabía tocar de oído.El chico ciertamente entendía,lo llevaba adentro.
Algunas veces,cuando solía acercarse algún circo por aquel lugar,Rodrigo solía ir.
Aunque no podía comprar entrada,se las ingeniaba para colarse.Siempre lo conseguía.Él no iba por las personas que distraían a la gente,mayores y niños,con trucos tontos y payasadas,no,el iba por los músicos.Al único que escuchaba era al violinista.Su sonido captaba toda su atención grabando en su mente los movimientos del arco y,sobre todo,de la música.Luego,al regresar a casa,repetía en su mente,punto por punto todo lo que había visto y escuchado,incluso imaginaba e inventaba nuevas melodías.
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Así fue como se convirtió en un portento de tal instrumento,llegando a ser reconocido en el ámbito provincial,incluso atrayendo la atención del principado.Hasta que el destino o quizá la mala suerte,hicieron que pasara al olvido.Aquella maldita enfermedad se había cernido sobre Rodrigo casi sin avisar.
  Así que desde hacía unos años,y ya cansado de andar de un lado a otro,decidió volver a su lugar de origen;el que le vio nacer.Quería pasar sus últimos días allí.Todavía seguía allí aquella vieja calle en la que residía tras un escaparate su tesoro.Aquel día en su habitación,su padre le había dicho que a su vez el señor Roque le dijo,que era un violín único,que lo trajo de uno de sus viajes,y que se lo compró directamente a un artesano que se dedicaba a fabricar dichos instrumentos.Pero para él tenía un valor incalculable en sentimientos.
La calle seguía allí,sí,pero la tienda había desaparecido.En su lugar habían puesto una panadería.
Y en aquel pequeño pueblo del reino de Valencia,acudía Rodrigo a su plaza,y allí plantaba la silla que traía a hombros y se sentaba.Y allí sacaba del estuche de madera aquel maravilloso instrumento que traía a los oídos de la gente tan agradable deleite.
Cierto día,mientras movía el arco con destreza,se percató de una hermosa niña que lo miraba con la vista perdida,atenta a sus melodías.Ya doliéndole el brazo Rodrigo dejó de tocar.Es entonces cuando la guapa niña pareció salir de su encantamiento.
_Acércate niña_,le dijo suavemente.
_¿Es a mí?_,preguntó dulcemente la muchacha.
_Sí,ven,no temas,no te haré ningún daño_,respondió tranquilizador Rodrigo al ver que la chiquilla daba instintivamente un paso atrás.
La muchacha se acercó un tanto insegura.
_¿Cómo te llamas preciosa?_,preguntó Rodrigo.
_Yo....Rosa,señor_,acabó por decidirse en responder.
_Es un nombre muy bonito Rosa,bella flor la rosa al igual que tú_,dijo el anciano músico sin dejar de mirarla a los ojos.
_¿Y usted señor,como se llama usted?_,preguntó Rosa ya más confiada.
_Rodrigo preciosa_,contestó el anciano.
_¿Te gusta la música?_,preguntó a su vez el viejo.
_Sí,mucho,¿que es lo que la produce señor....Rodrigo?_,preguntó la niña más animada.
_Es un violín,¿nun...._,iba a preguntarla si nunca había visto uno pero pudo evitarlo,sabía perfectamente que la niña,Rosa,era ciega.
_¿Puedo tocarlo?_,dijo la chiquilla curiosa mientras acababa por acercarse al violinista.
_¡Claro que si!_,dijo Rodrigo.
Cogió las manos de la muchacha y las depositó con suavidad sobre el talle del instrumento.Rosa palpó con cuidado todos y cada uno de los rincones de su preciado violín.
_Parece bonito,¡ojalá pudiera verlo!_,dijo la chiquilla un tanto apenada.
_A lo mejor algún día podrás ver,ya lo verás_,dijo Rodrigo esperanzador.
_No sé,a lo mejor,aunque lo dudo.Mi madre dice que si siguiera un tratamiento especial....pero,es muy caro y....somos tan pobres_,dijo lamentándose la muchacha.

_¿Debe ser muy caro?,me refiero al violín_,dijo la chiquilla entablando conversación.
_Sí,lo es,sentimentalmente tiene un valor incalculable para mí,pues fue un regalo de mi padre,la persona más buena que jamás haya conocido_,respondió el anciano.Sabía muy bien que aquél violín valía una fortuna en monedas.

Una vez conoció a un anticuario en la capital,cuando de joven y cuando todavía aún le sonreía el destino.Aquel hombre,ya mayor,le compraba su instrumento por una desorbitada cantidad de monedas,pues decía que era muy antiguo,único en su especie,y que lo había tocado un gran violinista de renombrada fama.Seguramente si el señor Roque lo hubiera sabido,nunca se lo hubiera vendido a su padre,pues le hubiera resultado imposible pagar por él.Es más,seguro que no desperdiciaría su tiempo vendiendo objetos y chucherías como decía la gente que vendía.El destino hizo que fuera para él.Su padre decía que Dios ponía ante los ojos de las personas aquello que el destino les deparaba,que Dios tenía un plan para todos y cada uno de nosotros.

_Me gustaría verte,¿me dejas?_,dijo la chiquilla.
_¿Cómo?,no entiendo...._,dijo el viejo músico.
_¿Que si me dejas tocarte el rostro,es mi forma de ver,así sabré como es tu cara_,dijo la muchacha relajadamente.
_¡Oh,sí claro,por supuesto que sí!_dijo Rodrigo al fin comprendiendo.
La chiquilla pasó sus desnudas e inocentes manos por el rostro aviejado del anciano quedándose satisfecha al momento.
¡Posees unas facciones amables Rodrigo!,¿puedo llamarte Rodrigo?_,preguntó la niña.
_Claro que sí,por supuesto_,respondió el viejo.
_Incluso podríamos ser amigos,¿quieres que seamos amigos?_,preguntó ilusionada Rosa.La verdad es que no tengo ninguno,yo podría venir todos los días a escucharte tocar,si tú quieres_,dijo riendo la chiquilla.
_Me gustaría mucho,así tendría a alguien con quien hablar_,respondió Rodrigo a la niña.. 
A poco llegó una mujer,seguramente su madre,a la que Rosa le presentó.Luego la chiquilla se despidió del anciano no sin antes prometerse que a la mañana siguiente acudiría para escucharle tocar.
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Desde ese día Rodrigo tuvo el más ferviente admirador que nunca se pudiera imaginar.Todos los días,acudía aquella niña ciega cogida de la mano de su madre a la plaza.Rodrigo y Rosa intimidaron mucho y se hicieron muy buenos amigos.Por la tarde,cuando el viejo regresaba a casa cansado ya de tocar su violín,(desde un tiempo lo hacía a cambio de unas monedas,ya que unos comerciantes de la zona le compensaban a cambio de hacer sonar su celestial música,según ellos,tan bello sonido y tocado por manos expertas hacían prosperar el negocio,y en verdad era así,la gente acudía curiosa y de paso visitaban los puestos incrementando las ventas.eran una de las muchas estrategias de las que se servían los mercantes para atraer posibles compradores.Hoy día todos sabemos que abunda eso,no son más que reclamos),y solía pasar por la misma calleja,una hora antes de oscurecer,donde estaba la tienda de sus sueños y que ahora no había más que pan y dulces.Rodrigo vivía en una casucha poco más abajo,así que le venía de paso.Y al pasar por allí,veía a través de la ventana,donde se paraba a observar como antaño hubo echo con su violín,a su querida amiga Rosa.La chimenea estaba recién encendida,incluso al anciano le pareció oír el crepitar de las llamas.Allí estaba,medio sentada en el suelo junto al fuego,jugando con medias muñecas de trapo medio descosidas y medio sucias.El viejo no pudo disimular su pena cuando vio los ojos de la chiquilla,que ciegos,no ocultaban su tristeza.Y así durante un rato.Luego se marchó.

_¡Pobre niña!-,se dijo apenado mientras echaba a andar.
Al llegar a casa lo primero que hizo fue encender la chimenea él también.Tenía frío.Las manos heladas y,su brazo dolorido.Si no llega a ser por aquel hombre extraño que en uno de los pueblos conoció,seguramente su violín habría dejado de sonar haría tiempo.Aunque los médicos le dijeron que no había solución para el tedioso bulto de su brazo,aquel personaje le hizo saber de una medicina que pararían notablemente el avance de dicho mal y simplificaría su dolor.Siempre que no dejara de tomarla.Tenía un sabor asqueroso aquél brebaje,pero que diablos,él no quería quedarse sin poder acariciar su violín,pues según él no tocaba el violín,sino que lo acariciaba.Fue a la cocina y se preparó el brebaje.Era una especie de mezcla entre hierbajos.La verdad era que funcionaban,siempre habían funcionado,además,los susodichos hierbajos no eran difíciles de conseguir.Él mismo los recogía cada dos o tres días en las montañas.Bendito fuera aquel hombre,se repetía cada vez que lo ingería.
Pensó en Rosa,era tal el cariño que le había cogido a la chiquilla que maldecía la mala suerte de la vida.
_¡Ah,si pudiera ayudarla!_,se dijo afligido a sí mismo.
Como él,Rosa nunca tuvo regalos de navidad,salvo las muñecas que a duras penas cosía su buena madre de telas que encontraba en la calle.Su casa no tenía adornos así como en otras sí los había.Lo cierto era que ya la navidad estaba a la vuelta de la esquina.En las calles y sobre todo en la plaza,ya se respiraba navidad,para todo el mundo menos para él y....Rosa.La muchacha le hubo contado que su padre murió pisoteado por una carreta siendo ella muy pequeña aún.Se notaba la tristeza en sus palabras cuando hablaba de ello.
El viejo coció las hierbas y puso el caldo en un cuenco que,humeante,se llevó a un rincón de la chimenea donde se sentó.
¿Y él,que era de él?,la fortuna le acarició por poco tiempo al igual que la fama.No era más que un viejo enclenque y solitario que tocaba el violín a cambio de unas monedas,unas miserables monedas.
Como siempre había puesto el estuche con el violín en la mesa de la estancia.Se quedó mirándolo pensativo,absorto,más aún que cuando lo vio por primera vez en aquella tienda en aquella calle vieja,tan vieja como él.
_Creo amigo,de que ya va siendo hora de que nos separemos_,dijo en voz alta tras un buen rato de silencio observando aquel estuche que contenía toda su vida.
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A la mañana siguiente,y durante toda la semana hasta un día antes de navidad,Rodrigo tocó(acarició)su preciado violín como nunca antes lo había echo,incluso la gente no daba crédito como aquel anciano se dejaba la vida con el empeño y entusiasmo con que lo hacía sonar,seguramente pensarían que debido a la llegada de la navidad.Pero sólo Rodrigo sabía que no era así.Que sus motivos eran otros.Rosa también se percató de ello y le resultó extraño,aunque no dijo nada.Aquella semana fue inolvidable para Rodrigo,aquella niña,con el poco tiempo que la conocía le había llenado tanto,le había echo tan feliz.Hablaban,reían,merendaban juntos,se contaban secretos,era una verdadera amistad.Incluso el anciano llegó a pensar que era la nieta que todo abuelo querría tener.Él nunca se había casado,ni siquiera había tenido novia,en eso las cosas no se le habían dado bien.Igualmente Rosa pensaba que Rodrigo era el abuelo que todo niño quisiera tener,puesto que ella no había conocido a los suyos,murieron no habiendo nacido aun.

El día antes de navidad,Rosa acudió a la plaza,igual que hacía desde que conoció a Rodrigo,pero ésa vez se llevó una sorpresa,Rodrigo no aparecía por ningún lado.Preguntó a los comerciantes pero éstos dijeron que no le habían visto en toda la mañana.Era muy extraño,y raro,muy raro,a no ser que estuviera enfermo.Así que decidió a ir a su casa.Al llegar llamó con la aldaba,pero nadie abrió.Aunque Rosa era ciega sabía desenvolverse muy bien sola,su percepción del sonido estaba muy agudizado,contaba los pasos que daba sirviéndose de un largo bastón que le había echo su madre.Podía recorrer muy bien el pueblo,pues conocía cada palmo de terreno.Incluso se atrevía a adentrarse en un trozo de claro al lado de la senda vieja que daba al bosque.Según le contó a Rodrigo,ese era su sitio preferido.Solía ir allí cuando se sentía deprimida.Escuchaba los pájaros cantar,dormitaba,le gustaba estar allí.Desde que se lo dijo a Rodrigo también se convirtió en su sitio preferido.Muchas veces iban juntos al lugar.El viejo músico solía contarle historias  de princesas y dragones que la niña escuchaba alelada.
Rosa era capaz de percibir el más leve sonido,y distinguir de entre miles de ellos,así que agudizó el oído.Recorrió aquel claro tanteando con el bastón.Temía lo peor.Pero allí no había más que maleza,arbustos,piedras e hierba,de Rodrigo ni rastro.Si hubiese estado en el claro la habría llamado al oírla llegar.Desanimada se marchó.Al entrar en casa su madre la oyó.
_¿Ya llegaste Rosa?,¿pasó algo?,te hacía con Rodrigo_,dijo su madre.
_Rodrigo no está mamá,le he buscado pero no está_,dijo Rosa a su madre preocupada.
Pero poco sabían las dos que Rodrigo se hallaba lejos de allí en aquellos momentos,él y su violín.
Llegó el día de navidad.Se respiraba alegría en el pueblo,se vivía la fiesta.Todos menos Rosa,que estaba triste.Estaba enfadada por que su amigo Rodrigo la había abandonado sin siquiera despedirse de ella.Pero poco podía suponer que era todo lo contrario.
Ese día fue para Rosa y su madre como otro cualquiera,comieron y bebieron lo justo y pasaron la tarde junto a la chimenea.Llegó la hora de dormir para la chiquilla.Rosa ya acusaba el sueño.
_Mamá,me voy a acostar,tengo sueño,¡buenas noches!_,dijo con tristeza dirigiéndose al dormitorio.
_¡Buenas noches hija,que descanses!_,dijo su madre.
Rosa entró en su habitación,se desvistió y puso el camisón de dormir.Fue hacia la cama para retirar la sábana y tocó algo.Al principio se asustó.Pasado un momento palpó con reparo y desconfiada el lecho hasta que sus manos dieron con algo frío,de madera.Aquello le resultó familiar.
Dios mío,era la funda de un violín,del violín de Rodrigo.
_¡Mamá,mamá!_,llamó excitada la chiquilla a su madre.
_¿Qué ocurre cariño?_,gritó su madre entrando ya en la habitación de Rosa apresuradamente.
_¡Hay algo en la cama!_,dijo Rosa sobreexcitada.
Su madre vio la funda de violín.Se acercó y lo cogió.Pesaba.Intentó abrirlo.Tras un leve forcejeo lo logró y....¡oh sorpresa!.En el interior no estaba el violín sino que,en su lugar,había un montón de monedas de oro,suficientes para tantísimas cosas.Pero había algo más;una carta sellada.
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"Querida señora,he sido muy dichoso desde que conocí a su niña,ella ha llenado el poco espacio de mi corazón de alegrías,emociones y amistad.Que aun siendo ella tan joven,con sus 12 años,ha demostrado poseer más conocimiento que algunas personas de prestigio que conocí.He sentido como esa chiquilla fuera mi propia nieta,y así la he tratado desde entonces.Yo no soy más que un anciano enclenque y malogrado en la vida.Mi única ilusión en éste mundo fue conseguir éste violín,cuyo padre mío,con su esfuerzo,dedicación y sacrificio compró,aun a sabiendas de no poder.Yo no tengo familia,no tengo ni me queda nada que no sea la amistad y la comprensión de éste ángel que es su hija.Juntos hemos reído,jugado,compartido secretos,pasadas las mañanas y las tardes,y me he sentido orgulloso de su compañía.Así pues,sé que la ilusión de su hija,Rosa,no es otra que poder ver.Me da tanta pena que no pueda ver el sol,las nubes,las estrellas,los pájaros,el arco iris después de llover,a su propia madre,que no puedo por más que hacer realidad su sueño,al igual que hizo mi padre por mí.Así pues,he decidido vender mi viejo violín,que es lo que más quería en éste mundo,para que tú,Rosa,vuelvas a recuperar la vista.Sé que no eres ciega de nacimiento y que lo tuyo tiene cura.Pongo en manos de tu madre éste dinero para que lo emplee a tal fin.
Respecto a mí,no te preocupes,muero feliz y siendo el más dichado de todos los mortales.Si sigues yendo al claro,tal vez nos encontremos allí,pues mi viejo violín,nunca dejará de sonar para ti.
Os quiero;RODRIGO.
                                              FELIZ NAVIDAD
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Rodrigo se sentía cansado,tan cansado.Había echo un largo viaje para vender su inseparable violín.Aquél hombre le había dado un buen montón de monedas de oro,serían para una buena causa.Por última vez pudo ver a Rosa y su madre como siempre quiso verlas;felices.
Había aprovechado un momento de ausencia en la casa para aquella tarde entrar por el portón de atrás y dejar el regalo de navidad para Rosa.La chiquilla y su madre se llevarían una gran sorpresa.Nunca le gustaron las despedidas,prefirió no hacerlo.

Poco a poco fue alejándose de la ventana,aquella en la cual solía asomarse al volver de la plaza.Donde residía la segunda cosa que más había querido en éste mundo.Enfiló sus pasos al bosque.Sentía la necesidad de acudir,su paso por la vida había llegado a su fin.Durante esa semana no tomó el brebaje,para que alargar la agonía,ya se daba por satisfecho con lo que había vivido hasta ahora.Cuando llegó,se sentó junto a un olmo viejo,de amarillentas hojas y se quedó ahí,sin moverse,con la vista fija en el inmenso mundo.
Y dice la gente del lugar,que nunca se encontró el cuerpo del viejo violinista,que tal vez se marchara lejos de allí,otros que bajaron unos ángeles y se lo llevaron  para que tocara su violín en el cielo,y muchos que,cuando se transita por la vieja senda del bosque y ya caída la tarde,empieza a sonar un violín,del cual nadie sabe que o quien lo hace sonar....excepto Rosa.,
(LOS BIENES MATERIALES SON SOLO CAPRICHOS,LA VERDADERA AMISTAD ES UN DON)

11 comentarios:

Diosaoasis dijo...

Siempre me dejas pensando.
Aquí en la distancia te deseo
preciosa navidad al lado de tus seres queridos.
Saluditos y muchas felicidades.

FRANCISCO PINZÓN BEDOYA dijo...

________♥☆♥ _____Te deseo de corazón una
________ ♥ ▓ ♥ ____FELIZ NAVIDAD
_______ ♥ ▓▓▓ ♥ __y un AÑO NUEVO
______ ♥ ▓▓▓▓▓ ♥ _ lleno de logros
_____ ♥ ▓▓▓▓▓▓▓ ♥ _ganas de vivirlo
____ ♥ ▓▓▓▓▓▓▓▓▓ ♥ _pleno de amor,
___ ♥ ▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓ ♥ _de paz,
__ ♥ ▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓ ♥ de salud y
_ ♥ ▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓ ♥ de la felicidad...
♥ ▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓▓ ♥ que hayas construido
___________███ ________
___________███ ________♥ ♥ FELIZ NAVIDAD! ♥ ♥
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
•• GRACIAS POR HABER ESTADO CONMIGO EN ESTE
________ ________ CYBERESPACIO••

patxi dijo...

Gracias Diosa y Francisco,yo tambien os deseo lo mejor con todo mi cariño.
Saludos y Feliz 2010.

Diosaoasis dijo...

Que tengas un bonito fin de semanita.
Nos vemos.

iker dijo...

Hola amigo:

He encontrado tu blog mientras buscaba una fotografia de fantasia para mi ultima entrada. Pienso seguirte siempre que pueda y tienes mi palabra de escritor y bloggero que comentare todas tus entradas fielmente jejej

porcierto puedes pasarte por mi blog siempre que quieras. Estaras como en casa

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Ejemplarizante texto narativo para expresar un valor relevante: la amistad. Un abrazo.Carlosar

Diosaoasis dijo...

Espero seguir leyendote.

Saluditos buen dia!!

✙Eurice✙ dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
✙Eurice✙ dijo...

Lo que me fascina es leer y quedarme reflexionando conforme se van sucediendo los párrafos. Gracias por visitar uno de mis blogs, últimamente estoy muy alejada de la red, sin embargo mi blog más personal que te invito a visitar es El oscuro y polvoriento desván de mi memoria.
Un saludo

AnónimaAdolescente dijo...

Que hermoso texto, te estoy siguiendo, un beso muy grande :)

Ana dijo...

Gracias por tu visita y por seguirme,tienes un bonito blog.
Saludos.