lunes, 12 de octubre de 2009

 
  .....Josete se detuvo intrigado,había visto algo semienterrado en la arena mojada,algo que de vez en cuando era acariciado por alguna atrevida ola,algo que relucía bajo los rayos de sol de aquella mañana.
Una de tantas en las que Josete solía acercarse a la playa para recoger conchas y demás objetos,con los que solía construir aviones,barcos,todo lo que su abierta imaginación le permitía.Era su gran pasatiempo desde muy chico.
De mayor siempre había querido ser arquitecto,según decían los que lo conocían no iba demasiad
o desencaminado,el muchacho tenía unas manos extraordinarias,al igual que su avezada cabeza.
Algunas de sus construcciones las regalaba a vecinos y conocidos.En su cuarto disponía de un sinfín de figuras y creaciones que había ido guardando durante años,allí tenía su pequeño taller.Sus padres apostaban mucho por su futuro,estaban orgullosos.Siempre creyeron que Josete llegaría lejos.
Compaginaba su afición con los estudios,llevaba ya un par de años estudiando tal carrera.De momento le iba bien,muy bien,excelentemente bien.
Si todo salía como esperaba,su familia dejaría de ser pobre,su ahora enfermo padre abandonaría la pesca para siempre,y su triste madre ya nunca más lo estaría.

Josete provenía de una familia de pescadores pobres,se valían de una destartalada embarcación para llenar sus hambrientos estomagos.

Desde que él tuviera aquella afición intentaba ayudar en la mar,y como no,vendiendo algunas de sus creaciones a gentes de paso y a turistas ocasionales que se dejaban guiar hasta Lubina.Sí,Lubina,aquel pueblo triste de la costa gallega,al que la fortuna nunca visitaba.
Solía sacarse algun dinero,que con entusiasmo entregaba a sus padres,y éstos emocionados solían decirle;
_Gracias Josete,no sé que haríamos sin ti._

Y el muchacho aquellas palabras las guardaba como la mayor de las riquezas.
No tenía hermanos,era hijo único,aunque si bastantes amigos y conocidos.Uno de ellos era una anciana mujer a la que casi todos los días iba a visitar.Se llamaba

Isabelina.Aquella mujer contaba histórias que enbobado Josete escuchaba apenas sin pestañear.Tambien acudían de vez en cuando alguno de sus amigos.Todos juntos pasaban amenas las tardes,siempre que no salieran a faenar claro.
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.....aquél extraño objeto llamó su atención,se acercó a él sin apartar la vista,como con misterio.Llegado a su altura,Josete vió que se trataba de una vieja botella color verde mar,una de esas que vendían en cualquier tienda,seguramente de refresco.Lo dedujo por la forma,pues en ella no había etiqueta alguna,seguramente arrancada por el oleaje en alta mar,a saber las penas y glorias y el tiempo que habría pasado aquél vidrio mecido por las olas.
_
Dios sabe,_dijo en voz alta pensativo.

Se agachó para observarla más detenidamente.Sus ojos se llenaron de asombro.
Tenía puesto el tapón,pero no era un tapón corriente,parecía fabricado toscamente por
las manos de alguien.Adelentó una de sus manos y la sacó de la arena,la limpió un poco con agua a fin de quitarle el salitre y los restos de arena.
_Vaya vaya..._,se dijo a si mismo más asombrado aún que antes.
En su interior había algo enrollado,parecía una hoja de algún árbol o algo parecido.Quiso acabar con el misterio.
Estuvo un rato forcejeando con el dichoso taponcillo hasta que al fin pudo sacarlo.Era un trozo de tela enrollado,y dentro hojas muy prensadas entre si,aunq
ue era precario el sellado de aquel vidrio había cumplido bien su misión;no haber dejado pasar el agua a su interior.
Intentó sacar el contenido.Tras varios intentos se dió por vencido,pensó que no sería nada importante.
_¿Y si fuera un mensaje?_,se dijo dubitativo.

Optó por volver a colocarle el tapón y devolverla al mar,sería lo mejor.Así lo hizo.La echó tan lejos como pudo,la botella zumbó al romper el aire,segundos despues cayó al mar.Josete volvió a dedicarse a lo que estaba haciendo.A nadie habló de lo que hubo encontrado aquella mañana en la playa....
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....el barco estaba a punto de zarpar,aquél hombre alto,guapo,fornido y con apariencia de buenas maneras pareció salir de un largo sueño,se frotó los ojos con fuerza mientras murmuraba por lo bajo_Dios...cuanto tiempo..._.
Iba bien
vestido,era joven,alrededor de 35 años y en su mano izquierda llevaba asida una cartera donde seguramente guardaría documentos o algun tipo de papeleo.

La sirena dió su último aviso,el hombre se apresuró a embarcar.
Subió las escaleras y dió el pasaje al final de éstas a una guapa azafata que le dedicó una breve pero agradable sonrisa mientras decía amablemente:_que tenga buen viaje a bordo señor...._.
_Valverde,José Valverde señorita...._,dijo cortésmente con otra sonrisa.
_Lorena,pero puede llamarme Lore señor Valverde._Contestó la guapa joven.
_Por
favor llámeme José,gracias,_dijo el hombre.
_Bueno José,que disfrute.... tal vez nos veamos más tarde y charlemos un poco,_dijo la muchacha sonriente.

_Sí,tal vez,_dijo a su vez José mientras le era entregada la llave de su camarote.Trás despedirse de la agradable azafata marinera enfiló sus pasos hacia el interior de la gran embarcación.Tenía un vago presentimiento que llegaba a producirle temor,pero se dijo que todo iría bien,sino la prueba estaba con la guapa chica que podría ser bien un ligue,una buena manera de empezar su nueva aventura.Una aventura que le llevaría a Estados Unidos,nada más y nada menos.
Había sido contratado por una empresa para construir un edificio peculiar en una zona residencial de un barrio adinerado.La verdad es que ese iba a ser su primer trabajo en serio que iba a hacer,e iba a darlo todo de si,de ello dependería su fu
turo.Había sido escogido de entre 50 promesas jovenes de arquitectura de los nuevos tiempos,o sea del siglo 21 y no iba a defraudar.Ni mucho menos a su querida familia,a la que hacía mucho tiempo,aun siendo chaval,prometió sacar de la miséria.Recordó a su padre,a su madre,sus amigos,y como no a Isabelina.
Al fin llegó,sí,esa era la puerta,la número 56.
_No está mal,_se dijo.
Se refería al número en cuestión,era de los que creían en la suerte.Metió la llave en la cerradura y abrió.El pequeño habitáculo era confortable pese a su reducido tam
año.Probó la cama,era de su agrado.Tal como iba,vestido,se echó literalmente en ella y se sumió en un largo descanso olvidándose de todo.
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Se llevó
las manos al rostro,se lo frotó energicamente.Sentía hambre,tampoco sabía el tiempo que hubo dormido.Miró el reloj.Dió un brinco.7 horas había estado durmiendo.José era una persona que los viajes solían cansarle más que una dura jornada de trabajo.Se quitó la ropa que llevaba puesta y fué directo a darse un baño.Lo necesitaba.
Mientras se duchaba pensó en el sueño que había tenido durante el descanso.Ya eran dos las veces que soñaba lo mismo.Cuando José era adolescente y le llamaban Josete,cuando iba a la playa a recoger conchas con las que luego construía sus puentes,barcos y demás,cuando encontró la botella mist
eriosa,cuando le quitó el tapón y quiso sacar lo que había en su interior y no pudo,y que por rábia la devolvió al mar.Dedujo que se trataría de pura casualidad.
Ya vestido con elegancia se dirigió en busca del restaurante de abordo.No le costó demasiado llegar a él.Tuvo que preguntar un par de veces pero al fin lo encontró.
Era una sala de ensueño,muy bien decorada para tal fin,Cuatro grandes lamparas blancas presidían desde el techo tal lugar.No había demasiada gente cenando en aquel momento.Tomó asiento en una de las mesas.Al poco vino un elegante camarero y le tomó nota.

Pidió algo ligero,no solía comer cosas pesadas en la cena,solo comió una ensalada especial acompañada de agua mineral.Siempre presumió de cuidarse.Cuando hubo terminado le llegó un descafeinado que bebió con pequeños sorbos.Luego encendió un marlboro,era el único que se fumaba al cabo del día.Le sentaba bien.
Mientras consumía su cigarrillo una voz a sus espaldas le dijo;
_¿Me permit
e sentarme con usted caballero?,_como no,se trataba de la guapa y simpática Lore.

José volvió la cabeza rápidamente,_por supuesto,faltaría más_,respòndió entusiasmado por la inesperada aparición y haciendo ademán con la mano a la chica para que tomara asiento.
El elegante camarero se acercó de inmediato,_¿que desea tomar la señorita?,_preguntó sonriente.
_Un agua mineral,_
respondió decidida la muchacha.
Estuvieron mucho rato charlando animadamente.José le contó el motivo de su viaje,su pasión desde niño por la construcción y muchas otras cosas que la guapa y sonriente Lore escuchaba alelada.

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De
pronto,la pareja de recién conocidos notó varias sacudidas bruscas,la ya poca gente que se encontraba en la sala dejó escapar cortos gritos de temor,sobre todo las mujeres.Lorena tambien.No podía disimular la preocupación en su rostro.
José intentó no dar demasiada importáncia a lo sucedido e intentó seguir con la charla,cortada bruscamente por el leve incidente.

A poco se sucedieron las sacudidas,ésta vez mucho más fuertes y con alguna desastrosa consecuencia.Cayeron copas y botellas de las mesas,sobre todo del bar,las luces parpadearon y la gente ahora si sintió verdadero terror en sus cuerpos.Lore y José se miraron desconcertados y sin saber exactamente que hacer.Las sacudidas se sucedieron cada vez más fuertes,ésa vez tiró de las sillas a varias personas que chillaron al suelo presas del pánico.Lore tambien cayó.Fué ayudada por José que la levantó por las axilas.
_¿Qué ésta pasando?,_preguntó José asustado.
_¡No lo sé!,_respondió casi gritando la guapa muchacha con el asombro en sus bonitas facciones.

José no pudo volver a hablar,un gran estruendo agitó como si fuese de papel toda la nave.Las luces se apagaron.Se encendieron las de emergencia.Por los altavoces se oyó la voz excitada y nerviosa de un hombre que avisaba que subiera todo el mundo a cubierta de forma todo lo más tranquila posible.Así lo hicieron.
Un par de patrones habían llegado a la sala para ayudar a la gente que allí se encontraba.Lore conocía a uno de ellos.Se acercó y le preguntó que pasaba.Por sus gestos José entendió que no había tiempo para explicaciones.José corrió al lado de Lorena.Juntos se dirigieron a toda prisa a cubierta.La demás gente los seguia.

Había una mujer gorda y vieja que era presa de un ataque de nervios,y que ni siquiera su marido podía calmar.Los pasillos empezaron a llenarse de gente que vociferaba,chillaba y perdía el control.José llegó a asustarse hasta el punto de perder casi los nervios,pero al final pudo contenerlos,pero si estaba asustado y eso le era difícil ocultarlo.Sólo recuerda que Lorena le casi gritó,puesto que el bullicio de la muchedumbre no dejaba hablar normal,_¡mantente cerca de mí!,_casi corría por los pasillos sin apenas luz.
Mientras se apresuraban José oyó la voz de fondo de dos hombres hablando(gritando)entre sí,apenas pudo oir algunas frases sueltas,_¡rápido tenemos que poner en marcha las bombas o si no el agua inundará toda la nave,no te....si tiempo!,_¡de acuerdo....que podamos....!.
Otro gritaba:_¡hay ... agar el fueg.....la caldera!.
Al fin
llegaron a cubierta,el caos era total,había gente de todo tipo y clase,niños,mujeres,hombres,adultos,ancianos,todos con pánico,todos gritando.
Estaban arrian
do los botes salvavidas.
Lo único
que recuerda José fué la mirada triste y apenada de los ojos más bonitos que jamás había visto,mientras se acercaba a los botes.No más recuerdos.Sólo oscuridad.Nunca supo que el barco se hundió debido a una explosión en la sala de máquinas,que hubo más explosiones y que la onda expansiva de una de ellas,quizá la mayor,fué la que le salvó la vida al hacerle caer al agua.Nadie sobrevivió a tal desastre,excepto él.Y nunca sabría que todo sucedió a poco más de dos kilómetros de la costa de una pequeña isla del pacifico,adonde la corriente le llevaría.
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Una figura tosía en la playa,estaba echada literalmente en la húmeda arena,apenas se movía.Tenía la ropa rota,mojada,moratones,y alguna que otra pequeña herida en el cuerpo,el rostro y los brazos.
Intentó
levantarse,tras unos intentos al fin pudo ponerse de pié.Dió unos pasos.Se tambaleó.Se sentía mareado.Apenas recordaba nada.Dió un repaso al lugar con la mirada enrojecida.Efectivamente era una playa,larga,predominada por palmeras y arena,mucha arena.

De pronto empezó a recordar,el pecho le dió un vuelco,se le anudó la garganta.
Sólo atinó a balbucear,_Lorena...._.Despues se echó a llorar.Así estuvo largo rato mientras arrastraba los pies por la arena sin saber exactamente el rumbo.Agotado se dejó caer en la arena de rodillas.Pasaron muchos pensamientos por su aturdida cabeza;su familia,el barco,Lorena,el trabajo.Haciendo un gran esfuerzo se puso en pié.Decidió investigar el sitio.Tal vez hubiera gente en aquel lugar,un pueblo quizá.Tenía que contar lo ocurrido.Quien sabe,a lo mejor alguien más podía haber conseguido salvarse.Recorrió tada la orilla de punta a punta a fin de encontrar supuestos rastros del barco o el cuerpo de alguno de los demás pasajeros.No halló nada.Decidió aventurarse hacia el interior de las palmeras en busca de civilización,de ayuda.Trás horas de caminar llegó a una roca grande,la bordeó y a
punto estuvo de caer a la vertiente de un acantilado.Eso le hizo cambiar de dirección sin desalentarle en absoluto.
Ésta vez dirigió sus pasos al norte.Su ropa estaba casi seca,hacía calor allí.Por la posición del sol se dijo que debería ser hacia mediodia.Echó a andar de nuevo.En el trayecto de su andar obligado por aquellos parajes apenas si oyó ruidos,sobre todo pájaros,algunos monos y alguna que otra alimaña que apenas le hizo caso.

Respiró aliviado al pensar que al menos no acabaría en la panza de algun depredador más grande.De repente tropezó con algo duro que le hizo trastabillar y caer de bruces al suelo,Se levantó maldiciendo.Buscó con la mirada que era con lo que se había dado el batacazo padre.Se llevó un pequeño susto.Se trataba de huesos,y a muy disgusto suyo se dió cuenta de que eran humanos.Al lado había algo.Era una cartera de piel muy deteriorada.La abrió.En el interior una foto amarillenta de dos chiquillos y una hermosa mujer,que supuso sería su familia.En uno de los bolsillos encontró el documento de identidad,era español,como él.De nombre era Bautista,aun era perceptible su lectura.Era profesor.En la foto aparecía bastante joven,miró la edad.Tenía 34 años,uno menos que él.
Entonces pasó por su mente lo que hizo que prorrumpiera en sollozos de nuevo.Pensó en que su familia le buscaría sin éxito alguno y que correría igual suerte que aquél esqueleto solitário.Tiró la cartera derrotado,casi con rábia a un lado,entre la vegetación.Volvió a ponerse en marcha.Por suerte la vegetación era tupida pero no intransitable,había tramos más livianos.Tras un rato salió de nuevo a la arena de la playa.Ofuscado,decidió probar la única dirección que le faltaba por explorar.Ya harto de caminatas fallidas decidió buscar refugio.Pasaría la noche cerca de la playa,tal vez pasara algun barco cerca y le viera.
_Ah,si pudiera encender fuego...._,dijo en voz alta.
Regresó a la playa y arrancó con las manos algunos matojos a fin de hacerse un lecho y poder descansar al menos unas horas,al menos hasta el amanecer.Entonces ya se ocuparía de llenar el estomago,por lo menos por falta de cocos no sería.Era casi de noche.


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Pasaron unos dias y José perdió la esperanza de encontrar a nadie en aquella isla,pues era una isla en la que estaba.Se había estado alimentando de cocos.Eso era mejor que nada.Se había echo unas varas con más o menos punta ayudado de una piedra fina,para así intentar cazar algun pescado.Tambien intentó hacer fuego frotando dos palos secos,tal como muchas veces vió en la televisión en documentales,y tambien en el famoso concurso "Famosos en la isla".
Se acercó a la orilla y se adentró unos metros en el mar.Estuvo aguardando quieto,con la tosca arma levantada en espera del paso de algun despistado pez o animal marino apto para comer.Hacía calor,bastante calor.Estaba tan absorto en la captura de una presa que no vió que algo golpeaba su costado derecho.Se volvió rápidamente y....

Era un cuerpo,un cuerpo humano.Lo sacó a la arena tirándo de él.Ya fuera del agua contempló más detenidamente el cuerpo.Seguramente otro pasajero del barco,pero éste con la desgracia de estar muerto.Apartó los pelos del rostro,sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas,su corazón de dolor,su pecho de rábia.
_¡Dioooooos!,_gritó con todas sus fuerzas.
El destino quiso darle otro golpe.Era nada más y nada menos que Lorena,la guapa muchacha que estuviera conversando hacía unos dias en el barco con él.A duras penas arrastró lo que quedaba de su amiga o a lo mejor algo más en un futuro,quien podría saberlo.
Lo llevó al interior,y en un lugar despejado lo sepultó con piedras.Se quedó de ro
dillas,los ojos empañados,tal vez rezando,quien podría saberlo.
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Volvía a amanecer un tiempo despues del desagradable encuentro en su primer dia de pesca.José había construido una especie de cabaña bastante resistente,pese ha haber utilizado nada más que sus propias manos como herramienta.Se levantó y fué a darse un baño,eso le despejaba.No sabía que dia era,ni que mes,la hora solía calcularla a ojo.Habia aprendido a cazar inocentes peces que merodeaban la orilla.Tambien a hacer fuego.Muchas noches las pasaba en vela avivando la fogata por si algun barco pasaba cerca,pero ya había desistido.Tal vez aquella fuera su suerte,morir en el olvido de Dios.

Ya casi llegaba a la orilla cuando algo destelló y le cegó momentáneamente.Se puso la mano delante de la vista,a forma de parasol.Se acercó.Vaya,no era más que una botella embarrancada en la arena.Eso le trajo recuerdos.Uno de sus más asiduos sueños últimamente trataba de ello.Se arrodilló junto al hallazgo y lo estudió con la mirada.Le pareció familiar,terriblemente familiar.

La asió con las manos y la atrajo hacia sí.Quedó observándola un tiempo.Efectivamente el tapón que obstruía la entrada al interior del envase era tosco,como tela rellena de hojarasca,ahora José sabía que era un trozo de hoja de palmera cubierta de tela,tal vez un trozo de pantalón.En su interior,algo enrrollado,a José le pareció familiar,seguramente un pedazo de hoja ya reseca,la que aquella vez en la playa de su tierra no pudo sacar,Y comprendió que el dueño de dicho envase,de aquella botella varada en la arena,seguramente de refresco,puesto que se vendía en las tiendas de su pueblo,y que él mismo había tomado en reiteradas ocasiones,no era más que el montón de huesos que le hizo caer de bruces mientras exploraba aquella isla maldita.Y que por alguna extraña razón,había regresado junto a su dueño.
Él podría hacer lo mismo pero,quien sabe si el que encontrase la botella no haría con ella lo mismo que hizo él.Se volvió a dejar caer de rodillas,con la botella verde mar en la mano izquierda,con la cabeza gacha,llorando....

"LOS ACTOS QUE REALIZEMOS EN JUVENTUD SERÁN EL ESPEJO DE NUESTRO FUTURO".