miércoles, 25 de marzo de 2009


















Erase una vez,en un pequeño pueblo,habitaba un
matrimonio de ancianos,Pedro y María,
los cuales no habían tenido nunca hijos.
Eran de las pocas parejas que habían conseguido
llegar juntos a la vejez.
Eran personas afables y cariñosas con todo el
mundo.Además,eran muy queridos por los niños
que aunque escasos,con sus voces y griteríos daba
la se
nsación de que eran miles.
Vivían de la poca ayuda que recibían del gobierno,
ya que eran pensionistas.
Pedro le había dedicado toda su vida al campo,mi-
entras que María se preocupaba de preparar la co-
mida y de llevar la casa,tarea que no era fácil.
Desde un tiempo solían salir a pasear por la vieja
senda que daba al famoso claro de luna,sitio pre-
ferido de los gorriones.
Se llamaba así por que en las noches que había lu-

na,ésta lo bañaba logrando que fuera hermoso al
esconderse el sol,y durante el día,un y mil rayos

de luz creaban una espiral de luz brillante al atra-
vesar los árboles.
Era el sitio predilecto de los enamorados,de aque-
llos que se quieren,como Pedro y María,que aun-
que ya no eran jóvenes tenían su forma de demos-
trar el amor.
Se cogían de la mano,se miraban,se reían,y sobre

todo,disfrutaban de todo lo bello que les rodeaba.
El ayuntamiento lo había acondicionado como un
jardín,y había puesto en él hasta bancos para que
la gente se sentara y pudiera disfrutar lo bello de

aquel lugar.
Un lugar tranquilo en el que rompía el silencio el
canto de algún ruiseñor o el de los propios gorrio-

nes,a los cuales,Pedro y María solían visitar y lle-
varles pan.
Así pasaban horas,a media mañana o a media tar-
de durante todos los días de la semana.
Los pájaros les querían tanto que si por algún mo-
tivo ellos se retrasaban de la hora habitual,desde
el pueblo se les oía piar llamándolos incesantemen-
te,sin descanso,hasta verlos llegar.

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Uno de esos días en los que paseaban por la vieja
senda que llevaba al claro de luna,la mujer sufrió
un ataque al corazón y murió,dejando sólo a Pedro
en su dolor.
El pobre anciano se pasaba los días llorando y las
noches en vela,ya no salía de casa y apenas comía.
Echaba mucho de menos a María.
Había intentado volver a pasear por la vieja senda
hasta llegar al claro pero,no era lo mismo,hasta a
los pájaros se les veía tristes,pues querían
mucho a María y al igual que él,la echaban en falta.
Una noche que había logrado dormir un poco y en
la que hacía mucho frío Pedro decidió salir,había
tenido un sueño,en él le llamaba un gorrión.
Sin pensarlo y tal como iba vestido,o sea,con el pija-
ma,se dirigió hacia el claro de luna.
Tal como iba llegando vio un resplandor en uno de
los bancos,en el que solían sentarse él y María.
Ya más cerca se dio cuenta de lo que era,un peque-
ño gorrión del cual emanaba una extraña luminis-
cencia que lo envolvía,no era como los demás.
Pedro se dijo que sería el del sueño,el que lo había
atraído allí,y que debería ser algo importante,tal
vez necesitara ayuda.Se iba acercando despacio.
El pájaro estaba allí,fijo,sin moverse,siempre en la
misma postura,erguido,de frente y mirándole con
ternura,con amor.
A pocos palmos de distancia,Pedro se dio cuenta
de que el pájaro tenía lágrimas en los ojos.
Estaba llorando.
El anciano había comprendido al fin.
Se acercó a él y lo cogió con ternura,lo abrazó,
cariñosamente le dio un beso en la frente mientras
por sus mejillas empezaban a deslizarse las lágri-
mas,ahora el también lloraba.
Con cuidado le cogió una de sus manos(que en los
pájaros son las alas)como todos los días,a media
mañana y a media tarde solía hacer y se sentó en
el banco.
Pedro no sentía el frío en su piel,tampoco le impor-
taba,ahora volvía a ser feliz,de nuevo.
Esa noche fue una de las noches que más frío hizo
de todas las del invierno,incluso heló.
A la mañana siguiente,una pareja de enamorados
que estaba dando un paseo se llevó la mayor sor-
presa de su vida,pues,en uno de los bancos y yerto
por el frío encontraron al anciano.
Su postura era extraña,y más extraño fue ver que
por única vestimenta llevaba puesto el pijama y u-
na vieja bata bordada a mano.
Tenía la mirada fija en su mano derecha,la cual,
parecía estar estrechando la de otra persona.
Su mirada era de gratitud,de calma,de paz,y sus
labios dibujaban una media sonrisa que hizo pensar
a los jóvenes que murió feliz.

(SI HACES LAS COSAS POR AMOR,RECIBIRÁS LA
MAYOR DE LAS RECOMPENSAS)
PATXI

5 comentarios:

Fiamma dijo...

Gracias por pasar por "Cenizas"
Un beso

Fiamma

patxi dijo...

Gracias a ti por visitarme....
Saludos eternos....cuidate.

Gara dijo...

Ufff, me ha emocionado mucho la historia, es preciosa, tan llena de amor.

Dichoso el q lo vive y siente asi.

Besos

patxi dijo...

Lo cierto es que no estoy puesto a escribir relatos y cuentos,se me dá mejor relatarlos,pero,ciertamente es una história sensible....incluso se me cayeron lágrimas una noche que se lo conté a mi hija,la cual estaba embobada escuchando.
Gracias de corazón por pasar....
Un beso y un abrazo eternos.... cuidate.

sarah dijo...

Relato bello y triste.
abrazos