jueves 26 de noviembre de 2009

ENRIQUE

Llovía,no muy copiosamente,lo hacía a intervalos,pero molestaba,la lluvia aunque beneficiosa en muchos aspectos era molesta,sobre todo para Enrique.Él prefería los días con sol,ó como mucho nublados.
Iba sentado al volante de su peugeot 406,era un buen coche,si señor,un buen coche.

Volvía a casa despues de un largo día gris,lluvioso y lleno de trabajo.Trabajaba en una oficina,y hasta tenía su propio despacho.No podía quejarse.Disponía de un buen sueldo,un jefe comprensivo y unos compañeros de trabajo increíbles,solía comer con ellos al mediodia,ya que al disponer de escaso tiempo para ello le impedía ir a casa,ubicada en un humilde barrio en un pueblo contiguo a la ciudad.
A tan solo 14km,distáncia que hacia diariamente.Ya estaba acostumbrado.Conducía con prudencia,nunca le gustó correr.A todo ello,mientras estaba con sus pensamientos atisbó con la mirada una fotografia que llevaba pegada al salpicadero,se trataba de una mujer,una guapa mujer que abrazaba a dos niñas guapisimas.
-Luci...Rebec
a...Laura..._,los nombres escaparon de sus labios automáticamente,al igual que unas pequeñas lágrimas que resbalaron ágiles por sus mejillas,_...os quiero tanto..._,dijo a continuación mientras secaba los ojos con el reverso de su jersey de lana,por cierto,elaborado con cariño por su amada esposa.Ah su esposa,cuanto la quería,cuanto se querían.Aun recuerda cuando la conoció.Fué en el parque,y que casualidad,llovia.Iba hacia su casa cuando una guapa chica estaba arrinconada en un portal,medio mojada,con frío.Aun recuerda,despues de 18 años,eran las tres de la tarde,y venía de comer con sus padres,exactamente recordaba lo que dijo;_¿quieres que te acerque donde vayas?,hace frío y vas a pillar una pulmonia_.

Al ver que la muchacha no hacia más que mirarle y tiritar,como no entendiendo,volvió a decir;_no muerdo y me sentiría mal si no aceptaras,en sério,no me importa acompañarte_.
Ésa vez la chica si contestó;_está bien,sólo son dos calles abajo,_dijo timidamente.
Ése fué el comienzo,el comienzo de la vida,de su vida.Aspiró con fuerza el aire que entró raudo en sus pulmones.Era extraño,le pareció percibir su olor,el olor de Rebeca,de su Rebeca.Ya era casi de noche.La lluvia parecía haber amainado.Cesó el molesto y
continuo martilleo en el techo de su automóvil.
_Hombre,menos mal que paró_,dijo con alivio.
Apenas se hubía
cruzado con otros vehiculos en el trayecto.No era una mala carretera.Además,él ya estaba acostumbrado.Vió el señalizador que marcaba "Muro de Alcoy 7km".Ya quedaba menos,menos....para estar con las tres personas más importantes de su vida.Todos los dias al regreso de Alcoy pensaba en ellas.Todos los días regresaba con la misma ilusión,con las mismas ánsias de reunirse con ellas.Seguro que se pelearían Luci y Laura,a la misma hora,al oir el timbre en el porche,por ser la primera en abrirle la puerta.
_¡Papá....papá ya está aqui!,¡ha llegado mamá!_,dijeron casi al mismo tiempo las dos chiquillas emocionadas.
_¡Abro yo!,¡no,yo!,¡yo!,¡no,yo!,¡he dicho que yo!_,asi pasaban un tiempo,discutiendo,sin percatarse de que mamá,en su descuido,era la que abría la puerta.E
ntonces las dos chiquillas cesaban en su discusión y miraban a mamá,para al fin darse cuenta de que discutir era una tonteria,y asi reían los cuatro de tan cómica situación.
_Que chiquillas éstas...._,dijo medio riendo y en voz alta.
Se estiró en el
coche y pasó sus dedos por entre el cabello,luego volvió a hojear la fotografia.Solía hacerlo mientras conducía.Le gustaba recordar.

Y así recordó el primer beso,su primer beso con Rebeca.Fué un beso apresurado,timido,largo y corto al mismo tiempo pero,sobre todo con el alma._Ah....que mujer_,dijo en un susurro.Era tan feliz.Pensó en ese instante que era el hombre mas afortunado y dichoso del mundo,del mundo entero.Era ya noche cerrada,sólo pasaba un cuarto de las siete de la tarde.Ya se sabe que en invierno es de noche a partir de las seis.Sintió un vuelco en el estomago,tenía hambre,vaya que si la tenía.Intentó adivinar que le habría preparado su Rebeca esa noche para la cena.Seguro que alguno de sus platos favoritos.Seguro que si.Rebeca era una gran cocinera.¿Sería conejo al ajillo? ó,tal vez pollo con almendras?.Inconscientemente se relamió los labios.Sentía tanta gana.
De repente
unas luces le cegaron momentáneamente,sólo unos pocos segundos,los suficientes para que pasara lo inevitable.
_¡Maldit
a sea!,¡Diós....!_,logró maldecir mientras intentaba dominar la situación pero,el cansancio,el hambre y el asfalto mojado instaron al fatal destino.Cegado por las largas luces de otro automóvil perdió la visión de la carretera por unos segundos.Abrió y cerró los ojos repetidamente a fin de hacer volver la vista,sacudió alocadamente la cabeza para despejarse pero fué inútil.Lo inevitable pasó.No pudo controlar el automóvil y para cuando hizo uso de los frenos,hicieron que el coche patinara y se saliera del arcén,provocando un desgraciado y aparatoso accidente.El auto dió varias vueltas de campana mientras caía por un pequeño precipicio,no sin antes arrollar la vianda de metal que protegía la carretera.El coche quedó quieto al fin,boca arriba,con Enrique en su interior,inmóvil y....ensangrentado.

A poco paró otro automóvil,testigo de lo ocurrido.Eran una familia,un matrimonio y dos niños.El hombre bajó,no sin antes dar a entender que aguardaran su regreso.Se asomó al vacío.Había empezado a llover de nuevo.El hombre volvió al coche,cogió el móvil y se dispuso a llamar una ambulancia para luego dar parte a tráfico.Al poco tiempo se personó la ambulancia y la policia al lugar....
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Enrique se hallaba tumbado en la cama del hospital,tenía cables conectados al cuerpo,un brazo escayolado y multiples moratones.Estaba con los ojos cerrados,inmóvil,como dormido.Los médicos habían dicho que era un milagro que siguiera vivo.
Rebeca fué avisada esa misma noche por la policia de lo ocurrido.Llamaron al timbre desde el porche.Se oyeron ruidos,risas,correrías y una discusión energica;_¡abro yo!,¡no,yo!,¡yo!,¡he dicho que yo!_,decían dos voces de niña.Al fin se abrió la puerta.Rebeca vió a los policias.Ésa vez no hubo risas.Las chiquillas enmudecieron.

Se cogieron de la mano cuando vieron a su madre llorar.Rebeca cerró la puerta.Se dirigió hacia las njiñas y las abrazó con fuerza.Las lágrimas brotaron de sus ojos.Las niñas preguntaban_¿que pasa mamá?....¿que ocurre?_.
Pero Rebeca no podía hablar,en ese momento no.
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Ésa misma noche llegó Rebeca al hospital acompañada de sus hijas y una hermana,la cual las había llevado.Preguntaron en recepción y acto seguido se dirigieron al número de habitación que les había proporcionado la enfermera de guardia que estaba tras el mostrador.Era la 205.Rebeca no quiso esperar al ascensor,no había tiempo.Quería estar cuanto antes con su amado Enrique.Las niñas estaban asustadas,no hablaban.Subieron deprisa las escaleras,sin siquiera darse un respiro.Al fin llegaron a la habitación en la que se encontraba Enrique.Entrar
on.Rebeca se abalanzó llorando sobre Enrique abrazándolo con ternura.
_Oh cariño....dios mío no...._,logró apenas decir entre sollozos,mientras besaba y acariciaba el rostro del inmóvil Enrique.
_Tranquila señora,su marido debe descansar,necesita descansar_,dijo una enfermera a sus espaldas,a la cual no habían visto por la forma súbita en la que entraron en la estáncia.Las chiquillas tambien corrieron a abrazar a su padre,lloraban.
Al poco tiempo vino un doctor.
_Señora...._,dijo.
_Doctor dígame,¿cómo está?,¿se pondrá bien?_,dijo entre sollozos Rebeca.
_Sí,se pondrá bi
en,sólo necesita descansar.Ha sufrido muchos golpes,sobre todo en la cabeza.Tal vez,cuando despierte pueda sufrir amnésia temporal pero....tiene solución,no se preocupe.Es un verdadero milágro que esté con vida,el samu dijo que el coche quedó practicamente destrozado.
_¿Amnésia temporal? pero....¿que pasó?,dígame_,preguntó nerviosamente Rebeca.
_A su marido debió deslumbrarle otro coche que circulaba en el otro sentido,provocando que la lluvia,el cansancio y la ceguera momentánea hicieron que su marido se saliera de la carretera al frenar.No pudo evitarlo.En cuanto a si sufre amnésia,con su ayuda y la de su familia se recuperará satisfactóriamente en muy poco tiempo.Seguramente sea pasajera.No hemos detectado ninguna fractura craneal.Ha de tener paciencia.
Rebeca asintió con la cabeza.Las niñas aun seguían junto a su padre.Le acariciaban,le ha
blaban,le cogían la mano mientras con los ojos llorosos le decían a su padre que se pondría bien,que ellas cuidarían de él.
En poco menos de una semana Enrique recobró la conciencia,gracias en parte a rebeca,que se pasaba los días enteros a su lado,hablándole,acariciándole,mimándole.Las chiquillas estaban al cuidado de su tia,que tambien todos los días,a la salida del cole las llevaba al hospital para que visitaran a su padre.
Fué muy duro,rebeca dormía poco,estaba totalmente dedicada a Enrique.Las niñas no hacían más que preguntar que cuando papá volvería a casa,que cuando se pondría bien.
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Eran las seis de la mañana de un sábado cuando Enrique abrió los ojos.Lo primero que vió fué a Rebeca,su esposa,su querida y amada esposa que,habiéndose percatado se levan
tó rápida del sillón en el que se encontraba sentada para acudir junto a él.
_Cariño....amor....estoy aquí,a tu lado mi amor.Tranquilo_,dijo con ternura Rebeca a su esposo,que parecía mirarlo todo con asombro,sobre todo a ella.
_¿Quién....eres?_,preguntó a la mujer que se hallaba abrazándolo con tanto amor.
Rebeca prorompió a llorar....el doctor tenía razón,aquello iba a ser muy duro.
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A Enrique le dieron el alta unos dias despues.El médico dió instrucciones claras y sencillas a Rebeca sobre lo que tenía que hacer para que Enrique volviera a ser como antes.Sobre todo paciencia y llevarle a sitios para que le ayudaran a recordar y mucho,mucho contacto familiar.
Fueron unos días difíciles,sobre todo para Enrique,que se esforzaba en querer recordar sin apenas conseguirlo.Había lagunas en su cabeza que se resistían a disiparse.Las niñas
procuraban estar todo el rato con su padre.Le enseñaban dibujos que hicieron juntos,jugaban a juegos que solían jugar los tres ó los cuatro muchas veces pero,ni así.Su mente se resistía a recordar.
Un buen día le dijo a su mujer que salía a dar un paseo con la bicicleta,que un poco de ejercicio a lo mejor podría ayudarlo a recordar algunas cosas.Solían hacer travesías con las bicicletas,él,su mujer y las niñas el fin de semana.Sobre todo iban a casa de la abuela,situada a pocos kilómetros del pueblo.Allí pasaban la tarde y luego,antes de anochecer,regresaban.
A Rebeca no le pareció muy buena idea que fuera sólo pero,ante la insistencia de Enrique acabó por aceptar.Ya estaba totalmente resarcido de las heridas,por no ser por la maldita laguna que le atormentaba día a día.
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Hacía buen día,las
chiquillas estaban en el colegio.Hacía una mañana estupenda.Enrique pedaleaba despacio,sin prisa,saboreando cada metro que avanzaba.Lo había estado pensando toda la noche,quería ir al lugar del accidente,sentía la necesidad de ir allí.Algo le decía que en ese lugar sus lagunas se disiparían.
En poco menos de una hora llegó.Se apeó de la bicicleta y la dejó apoyada en la vianda de metal.Allí estaban las marcas de los neumáticos,Sintió falta de aire en el pecho,aspiró con fuerza y soltó el aire.Se quedó de pié,mirando hacia el pequeño precipicio.La vianda estaba reparada pero,segun le habían dicho,su automóvil seguía
allí.Así lo acordaron el hospital y la policia,puesto que la vuelta de Enrique al lugar del accidente era inevitable y eso le ayudaría en gran medida a recordar.Estaba en un sitio que no estorbaba.
Trás un largo lapsus de tiempo,Enrique decidió bajar a donde estaba su coche,medio oculto por abundantes matojos y carrascas,y algun que otro pino.Le fué costoso,era un sitio de difícil acceso,llegar abajo.Al fin lo consiguió.Y sí,allí estaba su viejo coche,echo un amasijo de hierros.Estaba lleno de cristales,así que anduvo con cuidado al pisar.La puerta del conductor estaba literalmente cortada.Seguramente por los bomberos para sacarle del interior.Por fortuna no circulaba a demasiada velocidad.Se agachó y quitó con las manos los trozos de cristal del p
arabrisas que estaban sobre el asiento del conductor,luego se sentó en él.Se repatingó y estiró las manos hacia el volante.Lo asió con fuerza.Cerró los ojos y apretó los parpados.Nada.Intentó relajarse.Tras varios intentos lo consiguió.Como por arte de mágia acudieron varias imágenes a su mente.La lluvia....la molesta lluvia.Sabía a ciencia cierta que deseaba llegar a....su casa,¿una familia?,¿Rebeca y las niñas?,su mente aun se resistía.Abrió los ojos,Echó un vistazo alrededor y,sí,allí estaba,aquella fotografia....eran Rebeca y las niñas....sus tesoros.Las imágenes acudieron de golpe,como una sobredosis de recuerdos que se sucedían vertiginosamente en su pensamiento.
_Rebeca....Luci....Laura_,dijo entrecortadamente claro y alto,pero todavía faltaba algo,algo esencial,algo que se aferraba a seguir escondido.

Miró el reloj,el tiempo había pasado deprisa,ya era casi mediodia.Tenía que volver a casa,tenía que regresar.
Salió del coche,subió el pequeño precipicio,cogió la bicicleta y se montó en ella.
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Rebeca se encontraba en la cocina terminando de preparar la comida,las niñas ya habían llegado del colegio y,como todos los días lo primero que preguntaban era;_¿cómo está papá mami?,¿ya recordó algo?.
_Pronto hijitas,pronto,papá necesita tiempo,debemos darle tiempo_,contestaba Rebeca esperanzada.
Rebeca les dijo a las niñas que su padre había salido a un recado y que no tardaría en volver.
Al cabo de media hora sonó el timbre en el porche.Luci que se encontraba junto a la ventana de su habitación vió a su padre llegar y corrió hacia el vestibulo mientras gritaba;_es papá,es papá_.
Laura acudió rauda a los gritos de su hermana mientras decía_¡abro yo!,¡no,yo!,¡he dicho que yo!,¡que abro yo!.
A todo ello Enrique escuchaba tras la puerta,y como tocado por la varita de un hada mágica empezó a recordar.
La puerta se abrió.Era Rebeca,como siempre.Las chiquillas enmudecieron,quedaron mirándolo un tanto extrañadas.Rebeca tambien.Enrique se había quedado inmóvil en el zaguán,sus labios se movían solos nerviosamente,sus ojos estaban empañados,no atinaba a decir nada,sintió un nudo en la garganta.Ya no pudo más,al fin la laguna había desaparecido.Alzó los brazos a la altura de los hombros y rompió a llorar.Rebeca y las niñas tambien mientras corrían a los brazos de aquél hombre que había vuelto a vivir y que,en una de sus manos,agarrada fuertemente,llevaba una estropeada y polvorienta fotografia,aquella que arrancó del salpicadero de un viejo peugeot 406.
(EL VERDADERO CORAGE DE UNA PERSONA RESIDE EN SUS PROPIOS ACTOS)

lunes 12 de octubre de 2009

LA BOTELLA EN EL MAR

.....Josete se detuvo intrigado,había visto algo semienterrado en la arena mojada,algo que de vez en cuando era acariciado por alguna atrevida ola,algo que relucía bajo los rayos de sol de aquella mañana.
Una de tantas en las que Josete solía acercarse a la playa para recoger conchas y demás objetos,con los que solía construir aviones,barcos,todo lo que su abierta imaginación le permitía.Era su gran pasatiempo desde muy chico.
De mayor siempre había querido ser arquitecto,según decían los que lo conocían no iba demasiad
o desencaminado,el muchacho tenía unas manos extraordinarias,al igual que su avezada cabeza.
Algunas de sus construcciones las regalaba a vecinos y conocidos.En su cuarto disponía de un sinfín de figuras y creaciones que había ido guardando durante años,allí tenía su pequeño taller.Sus padres apostaban mucho por su futuro,estaban orgullosos.Siempre creyeron que Josete llegaría lejos.
Compaginaba su afición con los estudios,llevaba ya un par de años estudiando tal carrera.De momento le iba bien,muy bien,excelentemente bien.
Si todo salía como esperaba,su familia dejaría de ser pobre,su ahora enfermo padre abandonaría la pesca para siempre,y su triste madre ya nunca más lo estaría.

Josete provenía de una familia de pescadores pobres,se valían de una destartalada embarcación para llenar sus hambrientos estomagos.

Desde que él tuviera aquella afición intentaba ayudar en la mar,y como no,vendiendo algunas de sus creaciones a gentes de paso y a turistas ocasionales que se dejaban guiar hasta Lubina.Sí,Lubina,aquel pueblo triste de la costa gallega,al que la fortuna nunca visitaba.
Solía sacarse algun dinero,que con entusiasmo entregaba a sus padres,y éstos emocionados solían decirle;
_Gracias Josete,no sé que haríamos sin ti._

Y el muchacho aquellas palabras las guardaba como la mayor de las riquezas.
No tenía hermanos,era hijo único,aunque si bastantes amigos y conocidos.Uno de ellos era una anciana mujer a la que casi todos los días iba a visitar.Se llamaba

Isabelina.Aquella mujer contaba histórias que enbobado Josete escuchaba apenas sin pestañear.Tambien acudían de vez en cuando alguno de sus amigos.Todos juntos pasaban amenas las tardes,siempre que no salieran a faenar claro.
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.....aquél extraño objeto llamó su atención,se acercó a él sin apartar la vista,como con misterio.Llegado a su altura,Josete vió que se trataba de una vieja botella color verde mar,una de esas que vendían en cualquier tienda,seguramente de refresco.Lo dedujo por la forma,pues en ella no había etiqueta alguna,seguramente arrancada por el oleaje en alta mar,a saber las penas y glorias y el tiempo que habría pasado aquél vidrio mecido por las olas.
_
Dios sabe,_dijo en voz alta pensativo.

Se agachó para observarla más detenidamente.Sus ojos se llenaron de asombro.
Tenía puesto el tapón,pero no era un tapón corriente,parecía fabricado toscamente por
las manos de alguien.Adelentó una de sus manos y la sacó de la arena,la limpió un poco con agua a fin de quitarle el salitre y los restos de arena.
_Vaya vaya..._,se dijo a si mismo más asombrado aún que antes.
En su interior había algo enrollado,parecía una hoja de algún árbol o algo parecido.Quiso acabar con el misterio.
Estuvo un rato forcejeando con el dichoso taponcillo hasta que al fin pudo sacarlo.Era un trozo de tela enrollado,y dentro hojas muy prensadas entre si,aunq
ue era precario el sellado de aquel vidrio había cumplido bien su misión;no haber dejado pasar el agua a su interior.
Intentó sacar el contenido.Tras varios intentos se dió por vencido,pensó que no sería nada importante.
_¿Y si fuera un mensaje?_,se dijo dubitativo.

Optó por volver a colocarle el tapón y devolverla al mar,sería lo mejor.Así lo hizo.La echó tan lejos como pudo,la botella zumbó al romper el aire,segundos despues cayó al mar.Josete volvió a dedicarse a lo que estaba haciendo.A nadie habló de lo que hubo encontrado aquella mañana en la playa....
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....el barco estaba a punto de zarpar,aquél hombre alto,guapo,fornido y con apariencia de buenas maneras pareció salir de un largo sueño,se frotó los ojos con fuerza mientras murmuraba por lo bajo_Dios...cuanto tiempo..._.
Iba bien
vestido,era joven,alrededor de 35 años y en su mano izquierda llevaba asida una cartera donde seguramente guardaría documentos o algun tipo de papeleo.

La sirena dió su último aviso,el hombre se apresuró a embarcar.
Subió las escaleras y dió el pasaje al final de éstas a una guapa azafata que le dedicó una breve pero agradable sonrisa mientras decía amablemente:_que tenga buen viaje a bordo señor...._.
_Valverde,José Valverde señorita...._,dijo cortésmente con otra sonrisa.
_Lorena,pero puede llamarme Lore señor Valverde._Contestó la guapa joven.
_Por
favor llámeme José,gracias,_dijo el hombre.
_Bueno José,que disfrute.... tal vez nos veamos más tarde y charlemos un poco,_dijo la muchacha sonriente.

_Sí,tal vez,_dijo a su vez José mientras le era entregada la llave de su camarote.Trás despedirse de la agradable azafata marinera enfiló sus pasos hacia el interior de la gran embarcación.Tenía un vago presentimiento que llegaba a producirle temor,pero se dijo que todo iría bien,sino la prueba estaba con la guapa chica que podría ser bien un ligue,una buena manera de empezar su nueva aventura.Una aventura que le llevaría a Estados Unidos,nada más y nada menos.
Había sido contratado por una empresa para construir un edificio peculiar en una zona residencial de un barrio adinerado.La verdad es que ese iba a ser su primer trabajo en serio que iba a hacer,e iba a darlo todo de si,de ello dependería su fu
turo.Había sido escogido de entre 50 promesas jovenes de arquitectura de los nuevos tiempos,o sea del siglo 21 y no iba a defraudar.Ni mucho menos a su querida familia,a la que hacía mucho tiempo,aun siendo chaval,prometió sacar de la miséria.Recordó a su padre,a su madre,sus amigos,y como no a Isabelina.
Al fin llegó,sí,esa era la puerta,la número 56.
_No está mal,_se dijo.
Se refería al número en cuestión,era de los que creían en la suerte.Metió la llave en la cerradura y abrió.El pequeño habitáculo era confortable pese a su reducido tam
año.Probó la cama,era de su agrado.Tal como iba,vestido,se echó literalmente en ella y se sumió en un largo descanso olvidándose de todo.
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Se llevó
las manos al rostro,se lo frotó energicamente.Sentía hambre,tampoco sabía el tiempo que hubo dormido.Miró el reloj.Dió un brinco.7 horas había estado durmiendo.José era una persona que los viajes solían cansarle más que una dura jornada de trabajo.Se quitó la ropa que llevaba puesta y fué directo a darse un baño.Lo necesitaba.
Mientras se duchaba pensó en el sueño que había tenido durante el descanso.Ya eran dos las veces que soñaba lo mismo.Cuando José era adolescente y le llamaban Josete,cuando iba a la playa a recoger conchas con las que luego construía sus puentes,barcos y demás,cuando encontró la botella mist
eriosa,cuando le quitó el tapón y quiso sacar lo que había en su interior y no pudo,y que por rábia la devolvió al mar.Dedujo que se trataría de pura casualidad.
Ya vestido con elegancia se dirigió en busca del restaurante de abordo.No le costó demasiado llegar a él.Tuvo que preguntar un par de veces pero al fin lo encontró.
Era una sala de ensueño,muy bien decorada para tal fin,Cuatro grandes lamparas blancas presidían desde el techo tal lugar.No había demasiada gente cenando en aquel momento.Tomó asiento en una de las mesas.Al poco vino un elegante camarero y le tomó nota.

Pidió algo ligero,no solía comer cosas pesadas en la cena,solo comió una ensalada especial acompañada de agua mineral.Siempre presumió de cuidarse.Cuando hubo terminado le llegó un descafeinado que bebió con pequeños sorbos.Luego encendió un marlboro,era el único que se fumaba al cabo del día.Le sentaba bien.
Mientras consumía su cigarrillo una voz a sus espaldas le dijo;
_¿Me permit
e sentarme con usted caballero?,_como no,se trataba de la guapa y simpática Lore.

José volvió la cabeza rápidamente,_por supuesto,faltaría más_,respòndió entusiasmado por la inesperada aparición y haciendo ademán con la mano a la chica para que tomara asiento.
El elegante camarero se acercó de inmediato,_¿que desea tomar la señorita?,_preguntó sonriente.
_Un agua mineral,_
respondió decidida la muchacha.
Estuvieron mucho rato charlando animadamente.José le contó el motivo de su viaje,su pasión desde niño por la construcción y muchas otras cosas que la guapa y sonriente Lore escuchaba alelada.

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De
pronto,la pareja de recién conocidos notó varias sacudidas bruscas,la ya poca gente que se encontraba en la sala dejó escapar cortos gritos de temor,sobre todo las mujeres.Lorena tambien.No podía disimular la preocupación en su rostro.
José intentó no dar demasiada importáncia a lo sucedido e intentó seguir con la charla,cortada bruscamente por el leve incidente.

A poco se sucedieron las sacudidas,ésta vez mucho más fuertes y con alguna desastrosa consecuencia.Cayeron copas y botellas de las mesas,sobre todo del bar,las luces parpadearon y la gente ahora si sintió verdadero terror en sus cuerpos.Lore y José se miraron desconcertados y sin saber exactamente que hacer.Las sacudidas se sucedieron cada vez más fuertes,ésa vez tiró de las sillas a varias personas que chillaron al suelo presas del pánico.Lore tambien cayó.Fué ayudada por José que la levantó por las axilas.
_¿Qué ésta pasando?,_preguntó José asustado.
_¡No lo sé!,_respondió casi gritando la guapa muchacha con el asombro en sus bonitas facciones.

José no pudo volver a hablar,un gran estruendo agitó como si fuese de papel toda la nave.Las luces se apagaron.Se encendieron las de emergencia.Por los altavoces se oyó la voz excitada y nerviosa de un hombre que avisaba que subiera todo el mundo a cubierta de forma todo lo más tranquila posible.Así lo hicieron.
Un par de patrones habían llegado a la sala para ayudar a la gente que allí se encontraba.Lore conocía a uno de ellos.Se acercó y le preguntó que pasaba.Por sus gestos José entendió que no había tiempo para explicaciones.José corrió al lado de Lorena.Juntos se dirigieron a toda prisa a cubierta.La demás gente los seguia.

Había una mujer gorda y vieja que era presa de un ataque de nervios,y que ni siquiera su marido podía calmar.Los pasillos empezaron a llenarse de gente que vociferaba,chillaba y perdía el control.José llegó a asustarse hasta el punto de perder casi los nervios,pero al final pudo contenerlos,pero si estaba asustado y eso le era difícil ocultarlo.Sólo recuerda que Lorena le casi gritó,puesto que el bullicio de la muchedumbre no dejaba hablar normal,_¡mantente cerca de mí!,_casi corría por los pasillos sin apenas luz.
Mientras se apresuraban José oyó la voz de fondo de dos hombres hablando(gritando)entre sí,apenas pudo oir algunas frases sueltas,_¡rápido tenemos que poner en marcha las bombas o si no el agua inundará toda la nave,no te....si tiempo!,_¡de acuerdo....que podamos....!.
Otro gritaba:_¡hay ... agar el fueg.....la caldera!.
Al fin
llegaron a cubierta,el caos era total,había gente de todo tipo y clase,niños,mujeres,hombres,adultos,ancianos,todos con pánico,todos gritando.
Estaban arrian
do los botes salvavidas.
Lo único
que recuerda José fué la mirada triste y apenada de los ojos más bonitos que jamás había visto,mientras se acercaba a los botes.No más recuerdos.Sólo oscuridad.Nunca supo que el barco se hundió debido a una explosión en la sala de máquinas,que hubo más explosiones y que la onda expansiva de una de ellas,quizá la mayor,fué la que le salvó la vida al hacerle caer al agua.Nadie sobrevivió a tal desastre,excepto él.Y nunca sabría que todo sucedió a poco más de dos kilómetros de la costa de una pequeña isla del pacifico,adonde la corriente le llevaría.
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Una figura tosía en la playa,estaba echada literalmente en la húmeda arena,apenas se movía.Tenía la ropa rota,mojada,moratones,y alguna que otra pequeña herida en el cuerpo,el rostro y los brazos.
Intentó
levantarse,tras unos intentos al fin pudo ponerse de pié.Dió unos pasos.Se tambaleó.Se sentía mareado.Apenas recordaba nada.Dió un repaso al lugar con la mirada enrojecida.Efectivamente era una playa,larga,predominada por palmeras y arena,mucha arena.

De pronto empezó a recordar,el pecho le dió un vuelco,se le anudó la garganta.
Sólo atinó a balbucear,_Lorena...._.Despues se echó a llorar.Así estuvo largo rato mientras arrastraba los pies por la arena sin saber exactamente el rumbo.Agotado se dejó caer en la arena de rodillas.Pasaron muchos pensamientos por su aturdida cabeza;su familia,el barco,Lorena,el trabajo.Haciendo un gran esfuerzo se puso en pié.Decidió investigar el sitio.Tal vez hubiera gente en aquel lugar,un pueblo quizá.Tenía que contar lo ocurrido.Quien sabe,a lo mejor alguien más podía haber conseguido salvarse.Recorrió tada la orilla de punta a punta a fin de encontrar supuestos rastros del barco o el cuerpo de alguno de los demás pasajeros.No halló nada.Decidió aventurarse hacia el interior de las palmeras en busca de civilización,de ayuda.Trás horas de caminar llegó a una roca grande,la bordeó y a
punto estuvo de caer a la vertiente de un acantilado.Eso le hizo cambiar de dirección sin desalentarle en absoluto.
Ésta vez dirigió sus pasos al norte.Su ropa estaba casi seca,hacía calor allí.Por la posición del sol se dijo que debería ser hacia mediodia.Echó a andar de nuevo.En el trayecto de su andar obligado por aquellos parajes apenas si oyó ruidos,sobre todo pájaros,algunos monos y alguna que otra alimaña que apenas le hizo caso.

Respiró aliviado al pensar que al menos no acabaría en la panza de algun depredador más grande.De repente tropezó con algo duro que le hizo trastabillar y caer de bruces al suelo,Se levantó maldiciendo.Buscó con la mirada que era con lo que se había dado el batacazo padre.Se llevó un pequeño susto.Se trataba de huesos,y a muy disgusto suyo se dió cuenta de que eran humanos.Al lado había algo.Era una cartera de piel muy deteriorada.La abrió.En el interior una foto amarillenta de dos chiquillos y una hermosa mujer,que supuso sería su familia.En uno de los bolsillos encontró el documento de identidad,era español,como él.De nombre era Bautista,aun era perceptible su lectura.Era profesor.En la foto aparecía bastante joven,miró la edad.Tenía 34 años,uno menos que él.
Entonces pasó por su mente lo que hizo que prorrumpiera en sollozos de nuevo.Pensó en que su familia le buscaría sin éxito alguno y que correría igual suerte que aquél esqueleto solitário.Tiró la cartera derrotado,casi con rábia a un lado,entre la vegetación.Volvió a ponerse en marcha.Por suerte la vegetación era tupida pero no intransitable,había tramos más livianos.Tras un rato salió de nuevo a la arena de la playa.Ofuscado,decidió probar la única dirección que le faltaba por explorar.Ya harto de caminatas fallidas decidió buscar refugio.Pasaría la noche cerca de la playa,tal vez pasara algun barco cerca y le viera.
_Ah,si pudiera encender fuego...._,dijo en voz alta.
Regresó a la playa y arrancó con las manos algunos matojos a fin de hacerse un lecho y poder descansar al menos unas horas,al menos hasta el amanecer.Entonces ya se ocuparía de llenar el estomago,por lo menos por falta de cocos no sería.Era casi de noche.


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Pasaron unos dias y José perdió la esperanza de encontrar a nadie en aquella isla,pues era una isla en la que estaba.Se había estado alimentando de cocos.Eso era mejor que nada.Se había echo unas varas con más o menos punta ayudado de una piedra fina,para así intentar cazar algun pescado.Tambien intentó hacer fuego frotando dos palos secos,tal como muchas veces vió en la televisión en documentales,y tambien en el famoso concurso "Famosos en la isla".
Se acercó a la orilla y se adentró unos metros en el mar.Estuvo aguardando quieto,con la tosca arma levantada en espera del paso de algun despistado pez o animal marino apto para comer.Hacía calor,bastante calor.Estaba tan absorto en la captura de una presa que no vió que algo golpeaba su costado derecho.Se volvió rápidamente y....

Era un cuerpo,un cuerpo humano.Lo sacó a la arena tirándo de él.Ya fuera del agua contempló más detenidamente el cuerpo.Seguramente otro pasajero del barco,pero éste con la desgracia de estar muerto.Apartó los pelos del rostro,sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas,su corazón de dolor,su pecho de rábia.
_¡Dioooooos!,_gritó con todas sus fuerzas.
El destino quiso darle otro golpe.Era nada más y nada menos que Lorena,la guapa muchacha que estuviera conversando hacía unos dias en el barco con él.A duras penas arrastró lo que quedaba de su amiga o a lo mejor algo más en un futuro,quien podría saberlo.
Lo llevó al interior,y en un lugar despejado lo sepultó con piedras.Se quedó de ro
dillas,los ojos empañados,tal vez rezando,quien podría saberlo.
-------------------------------------------------------------------------------------------------

Volvía a amanecer un tiempo despues del desagradable encuentro en su primer dia de pesca.José había construido una especie de cabaña bastante resistente,pese ha haber utilizado nada más que sus propias manos como herramienta.Se levantó y fué a darse un baño,eso le despejaba.No sabía que dia era,ni que mes,la hora solía calcularla a ojo.Habia aprendido a cazar inocentes peces que merodeaban la orilla.Tambien a hacer fuego.Muchas noches las pasaba en vela avivando la fogata por si algun barco pasaba cerca,pero ya había desistido.Tal vez aquella fuera su suerte,morir en el olvido de Dios.

Ya casi llegaba a la orilla cuando algo destelló y le cegó momentáneamente.Se puso la mano delante de la vista,a forma de parasol.Se acercó.Vaya,no era más que una botella embarrancada en la arena.Eso le trajo recuerdos.Uno de sus más asiduos sueños últimamente trataba de ello.Se arrodilló junto al hallazgo y lo estudió con la mirada.Le pareció familiar,terriblemente familiar.

La asió con las manos y la atrajo hacia sí.Quedó observándola un tiempo.Efectivamente el tapón que obstruía la entrada al interior del envase era tosco,como tela rellena de hojarasca,ahora José sabía que era un trozo de hoja de palmera cubierta de tela,tal vez un trozo de pantalón.En su interior,algo enrrollado,a José le pareció familiar,seguramente un pedazo de hoja ya reseca,la que aquella vez en la playa de su tierra no pudo sacar,Y comprendió que el dueño de dicho envase,de aquella botella varada en la arena,seguramente de refresco,puesto que se vendía en las tiendas de su pueblo,y que él mismo había tomado en reiteradas ocasiones,no era más que el montón de huesos que le hizo caer de bruces mientras exploraba aquella isla maldita.Y que por alguna extraña razón,había regresado junto a su dueño.
Él podría hacer lo mismo pero,quien sabe si el que encontrase la botella no haría con ella lo mismo que hizo él.Se volvió a dejar caer de rodillas,con la botella verde mar en la mano izquierda,con la cabeza gacha,llorando....

"LOS ACTOS QUE REALIZEMOS EN JUVENTUD SERÁN EL ESPEJO DE NUESTRO FUTURO".

domingo 7 de junio de 2009

SERAFÍN,EL CARPINTERO

En una pequeña aldea asturiana residía un joven y
apuesto chico de nombre Serafín.


Era un chico solitario y un tanto reservado aunque
todo ello debido a su timidez.Huérfano desde niño,
su padre había echo un hombre de él habiéndole en
señado el oficio de carpintero,faena que habían de-
sempeñado sus ancestros y a la cual dominaba per-
fectamente y con maestría.
Por desgracia,sus padres le habían dejado sólo tras
un trágico accidente laboral.Serafín quedó así
completamente sólo,de ahí la soledad que desde en
tonces le envolvía.Ello no significaba que no tuviera
amistades ni gente conocida que se preocupara de

sus cosas,él siempre decia sentirse bien entre sus re
cuerdos,salía poco desde entonces.
Tenía a la tía Manuela y sus dos primos,Gualdo y
Pablo.Al principio estuvo viviendo con ellos pero al
hacerse mayor,decidió vivir por su cuenta en la que
fuera casa de sus queridos padres,ahora la suya.
No le andaba mal el negocio,le salían a menudo di-
versos trabajos,tenía buenas manos y trabajaba bas
tante bien.Había tenido buen maestro.
Desde la pérdida de su familia había dedicado su vida
al trabajo,la lectura y el paseo,sobre todo casi a la mis
ma hora cada día,cada noche,hacía el mismo recorrido.
Solía terminar sus pasos a las faldas del gran lago An

dré,allí se sentaba sobre la misma piedra,bajo la mis
ma luna,las mismas estrellas.Y así,en voz alta,como si
alguien le estuviera escuchando narraba lo poco acon
tecido durante el día,sus pocas ilusiones....sus sueños.
Durante largo tiempo la visita al lago fue puntual,se
sentía bien allí,en aquel lugar,tan tranquilo y hermoso.
_¿Sabéis?,hoy me he acordado mucho de mi padre,(ha
blaba con las estrellas)....ha venido la señora Marta y
me ha encargado cambiarle las ventanas del piso de a
rriba,la verdad es que ya no cierran y están en muy mal

estado....sacaré un buen dinero para ir tirando.

Solía escribir poesía,le encantaba hacerlo,aquel mismo
lugar le inspiraba,se imaginaba a una hermosa chica a

la que recitaba tales maravillas,pues era bueno con las
letras.Pasaba horas absorto en sus composiciones.
Regresaba a casa entrada la madrugada,alguna que o
tra vez se había quedado dormido acurrucado en la mis
ma piedra que se sentaba vencido por el sueño y había a
manecido allí,en el lago,y se sentía dichoso de ser espec
tador de la más hermosa puesta de sol jamás imaginada.
Pero un buen día cambió su suerte....
_
_________________________________________

Hacía buena noche,como no tenía mucha hambre decidi
ó bajar al lago,ya comería algo antes de acostarse.

Enfiló sus pasos por la vieja senda.Pronto llegó al lago.
Ya había oscurecido pero la risueña luna iluminaba lo

bastante para admirar el bello paisaje que aparecía como
cada día ante sus ojos.

Llegado a un pequeño claro,su sitio preferido,se dirigió a
la gran piedra plana en la que pasaba el tiempo sentado.
De su bolsillo sacó un bloc de notas y un lápiz,los llevaba
siempre consigo cuando bajaba al lago.

Estuvo un rato meditando,luego empezó a escribir,lo hi
zo decididamente,con pequeñas pausas.Al fin pareció ter
minar.Se quedó un rato contemplando lo escrito.
_¿Queréis que lo lea?_,se dirigió a las estrellas_.
Empezó ....

Al terminar oyó toser a alguien débilmente cerca de allí.
_¿Quien es?,¿hay alguien?_,preguntó a media voz y un
tanto asustado.

Se levantó y encaminó sus pasos hacia donde le parecía
haber oído el ruido.Se detuvo frente a unos altos matojos
y volvió a preguntar_¿hay alguien ahí?_,silencio.

Tras un corto espacio de tiempo la tos se volvió a dejar o
ir,ésta vez supo que ciertamente había alguien detrás de
los verdes matojos,y era....parecía....voz de mujer.
A poco apareció una silueta,como avergonzada al ser des
cubierta,lentamente.

_Yo....no quería....asustarte,lo siento_,dijo la agradable
voz totalmente visible ya.
Efectivamente se trataba....de una joven,cuando la luna
la iluminó completamente serafín quedó embobado.
Era tal la belleza de la muchacha que quedó sin poder

decir nada.

Serafín no podía apartar la mirada de los ojos tan hermo
sos que lo tenían hipnotizado.

_Me gustan mucho tus poesías,más cuando las recitas,
son preciosas_,dijo la chica con voz agradable y melodio
sa.
La adulación sacó del autismo a Serafín.
_¡Oh,yo....me alegro que te gusten_,consiguió responder.
_Aparte de poeta eres un chico muy guapo,¿como te lla
mas?_,preguntó interesada la chica.
_Yoooo....Serafín_,dijo un poco sonrojado.

_Yo soy María del mar,siento haberte espiado,perdona,
no era mi intención pero me gusta oírte recitar_.
Acto seguido dió un beso en la mejilla a Serafín,el cual

sintió desvanecerse al suave tacto de aquellos labios.
Se sentaron junto al lago y hablaron....hablaron....habla
ron.
María era hija del duque Alejandro según le dijo,habían
venido a pasar una temporada a la casona,(era la gran
casa propiedad del duque situada en una pequeña coli

na situada detrás del lago,a poca distancia)la estáncia
en dicho paraje había sido prescrita por el médico de la
ciudad,ya que le había recetado a María descanso y aire
puro de bosque para combatir junto a unos cuantos bre
bajes la extraña enfermedad que poseía.

Nada grave le habían dicho,aunque ella se sentía bien
excepto por la molesta tos que de vez en cuando emana
ba de su garganta,y por algún que otro mareo que muy

de vez en cuando la desvanecía.
Dijo hacer un tiempo que seguía los poemas que recita
ba Serafín allí,medio escondida,y que la tos,en aquella
ocasión había sido provocada por ella misma para al
fin ser descubierta,y que su padre el duque desconocía

de las visitas al lago que hacía todas las noches.
Estuvieron mucho tiempo viéndose en el lago,y como
no,acabó surgiendo el amor....entre ambos.

_________________________________________

Los que conocían a Serafín notaron un gran cambio en
él,se volvió más simpático,amable y agradable.
Siempre supo guardar el secreto de los dos,de él y de
María,de su amor,tampoco les urgía que se supiera,por
lo menos de momento,por lo menos hasta que María es
tuviera más mejorada de su enfermedad.
Había tenido varios desmayos y ataques de tos durante
sus visitas al lago André,y en todo momento María dis
puso del cariño y cuidados de Serafín.la abrigaba con
su pecho y mientras le daba besos de ternura le recitaba

bellos poemas de amor,la quería muchísimo.
Serafín ya no era el mismo,_¡buenos días,buenos días a
todos!_,saludaba al pasar junto a alguien cada mañana
al dirigirse al trabajo,la gente se le quedaba mirando ex
trañada.¡Serafín era al fin felíz!.
Serafín se levantaba cada mañana con deseos de que la
noche llegara pronto,ardía en deseos de estar junto a Ma
ría,la necesitaba.
Algunas veces María se retrasaba en ir al lago y para él e
ra un verdadero tormento cada segundo sin verla.
Pasaban horas y horas abrazados,haciéndose mimos,ca
ricias,regalándose susurros en la silenciosa noche,y so
bre todo,hablándose con la mirada.

Eran ....
verdaderos enamorados.
__________________________________________

Una de aquellas noches,Serafín se dirigió como siempre
al lago,llegado al claro se sentó en la piedra plana y espe
ró impaciente la llegada de María.

Notó algo extraño a su alrededor,de pronto se quedó pá
lido,el lago....el lago estaba seco,no había agua en él,
tampoco la luna estaba,ni las estrellas,y era tal la obscu

ridad que envolvía el lugar que Serafín se sobrecogió,no
entendía lo que estaba pasando.

Pasado un momento que a él le pareció infinito empezó
a ponerse nervioso e inquieto,María tardaba demasiado,
tardaba en exceso,aquello no era propio de ella.
Presintió que algo había ocurrido,y se dijo que no era na
da bueno.
Esperó y esperó....pero María seguía sin aparecer.Sera
fín no podía más,aunque preocupado y ya amaneciendo
decidió irse a casa.Le podía la preocupación.
María y él habían hablado de que si alguna vez no podía
acudir a su cita que no se preocupara,que se verían a la
mañana siguiente,que estaría indispuesta.

Pero que raro era todo aquello,el lago vacío,la luna ausen
te,las estrellas desaparecidas y....se quedó sorprendido
al ver que amanecía,pero de una forma que no había pre
senciado jamás,era un amanecer triste y apagado.
Era muy raro todo aquello.
Ni siquiera se acostó,¿para que?_pensó,no se sentía nada
tranquilo.
En dirección al trabajo no habló a nadie como tenía acos
tumbrada a la gente a la que saludaba al pasar,le miraban

extrañados.Parecía ido.
Dentro de la carpintería se dedicó de mala gana a termi
nar la última de las ventanas de la señora Marta,era la úni
ca que quedaba por poner.
Harto de todo,hastiado,fué a abrir una de las ventanas del
local,tenía calor,necesitaba respirar.
Se mantuvo un momento allí,junto a la ventana,así pudo
oír lo que dos mujeres hablaban entre sí.
_....que pena,tan joven,tan bella_,decía una de ellas.

_dicen que es hija del duque,el dueño de la casona,y que
padecía una extraña enfermedad_,decía la otra.
_pobrecita,por lo menos ahora ya no sufrirá más,creo que
era incurable_,volvía a decir la anterior.
_ciertamente es una verdadera pena....la pobre...._,volvía
a decir la siguiente.
Serafín cayó al suelo medio desmayado,si alguien le hubie
ra visto el semblante hubiera dicho que era parecido a la
leche de lo blanco que estaba.

A duras penas consiguió levantarse,cerró con fúria la ven
tana,como si ésta tuviese culpa alguna.Fué a sentarse a u
no de los bancos,se encontraba mal,sin fuerzas.
Ahora supo el por que del mistério de esa misma noche
sin luna,sin estrellas,con el lago vacío....le dolía el pecho,
no podía respirar bien.
Preso de rábia,histéria y confusión arrancó a correr hacia
la puerta de la serrería,la abrió de golpe y echó a correr co
mo loco calle abajo en dirección al lago mientras gritaba
de dolor.

La gente al verlo se asustaba y se apartaba apresuradamen
te de su paso mientras lo miraban incrédulamente.
Nunca más nadie volvería .... a ver a Serafín.
____________________________________________

Al fin,trás su loca carrera llegó al lago,se dirigió al claro y
allí,sentado en la plana piedra dió el más tremendo alarido
que garganta humana pueda expulsar,se oyó perfectamente
en toda la aldea y alrededores.Los bebés adormecidos echa
ron a llorar,las mujeres se asustaron,y los hombres pensaron
que se trataba de alguna extraña bestia de las montañas.

Serafín empezó a llorar mientras mediogritaba con fúria;
_¡no puede ser!,¡no puede ser!,¡María no!,¡mi María no!_.
Y lloró....lloró....lloró,lo hizo tan insistentemente y duran
te tanto tiempo que incluso del cansancio y el esfuerzo de
sus ojos se quedó dormido,y aun así siguió llorando.
No pudo ver como sus lágrimas,ríos de lágrimas,se abrían
camino hasta el lago,llenando muy poco a poco su vacío.
Cuando despertó ya era de noche,se sentía agotado,como
vacío.Echó la cabeza atrás,abrió y cerró los ojos repetidas
veces cuando....de pronto,se dió cuenta de que la luna es
taba en su lugar,tambien las estrellas,y.... ¿el lago?,sí,vol
vía a estar lleno de agua pero....no parecía exactamente
agua,era un líquido más puro,parecía más denso.
Acercó una mano y lo tocó,era cierto,era más denso,y su
color era diferente,era extraño.
De pronto se levantó una débil bruma y entre ella entre
vió algo que se acercaba,se frotó los doloridos ojos.
Efectivamente,algo se acercaba lentamente,sin prisa y
con seguridad.
Se quedó boquiabierto,era....un cisne,el más bonito y her
moso que hayan podido contemplar jamás ojos algunos.
Blanco era su color,altiva su belleza,el bello animal llegó
junto a Serafín.Se le quedó mirando fijamente,algo vió en
aquella mirada que hizo que el corazón le diera un vuel
co.
De pronto se acordó de lo que hablaron él y María una de
aquellas noches.María siempre le había dicho que si un
día moría,le gustaría reencarnarse en cisne,cosa en la
que creía....y aquellos ojos,¡no puede ser!_,se dijo entre
asustado y contento.
_¿Eres tu,María?,¿eres tú,mi amor?_,dijo excitado.
Por respuesta,el bello animal empezó a alejarse hacia el
interior del lago,todo ello sin apartar la mirada de la de
Serafín,que le seguía como embrujado.
Se levantó y como temiendo perder de vista la aparición
empezó a adentrarse en el mar de lágrimas,su propio
mar de lágrimas.
Serafín no notó que a medida que se iba adentrando en
el lago su cuerpo iba disolviéndose hasta desaparecer
.... por completo.
__________________________________________

(Y dicen las gentes del lugar,que en noches de luna,el gran
lago André,misteriosamente vacío,se vuelve a llenar con
las lágrimas de un enamorado,y que su amada reencarna
da en cisne pasea majestuosa por su mar de lágrimas.
Leyenda,cuento o narración que corroboran docenas de
viajeros que en noches de luna se han aventurado y atrevi
do a contemplar con sus propios ojos la verdad o la ficci
ón de dicha história,y os aseguro que cuando vuelven a
sus hogares y la cuentan.......no mienten.)

"NO HAY QUE CREER SOLAMENTE EN LO QUE UNO VÉ,
SINO QUE TAMBIEN INFLUYE LA FE QUE PONGAMOS
EN QUERER VERLO".

viernes 17 de abril de 2009

ROSETA

Hace un tiempo,en uno de esos pueblos cerca del mar,vivía
un anciano llamado Eladio.

No era hombre de muchas palabras pero gozaba del respeto
de la gente del lugar,y disfrutaba también de la amistad de
unos muchachos,a los cuales,encandilaba con viejos relatos
sobre amores lejanos que tuvo cuando marinero,viajes a is-
las de animales extraños,leyendas de luna y mar.
Era ya entrado en años y hacía unos cuantos que había deja-
do de faenar,estaba delgado y una barba blanca poco espesa
poblaba su afable rostro marino curtido por el salitre.
Había crecido
una fuerte amistad entre el viejo marinero y
los chicos,sobre todo con Roseta,llamada así por los gracio-
sos circulos rosa que decoraban sus regordetas mejillas.
Su verdadero nombre era Anamaría,llamada así sólo por sus

familiares.
Luego estaba Marta,un poco más alta que Ana y con el mismo
color de pelo,rubio maíz,seguían Juan y pablo,delgados como
cañas y morenos de cabellera,sólo restaba Jesús,el más alto de
todos ellos y el más callado.
Eladio hacía las veces de abuelo,padre y sobre todo de ...amigo.
Todas las tardes a la salida del colegio,los muchachos,todos
de la misma edad,todos del mismo bárrio,acudían a la casa del
anciano pescador a esc
uchar una de sus maravillosas histórias
mientras zampaban con gusto la merienda que éste preparaba.

_¿Toc,toc,toc,toc!,_llamaron a la puerta.
Eladio abrió.

_¡Hola abuelo!,_dijo Anamaría contenta.Era siempre la prime-
ra en llegar.
_!Hola princesa!,_exclamó el anciano sonriente.
La amistad entre ambos era especial,Roseta era graciosa,diver-
tida,pero sobre todo frágil y sensible.
_¿Qué hay para merendar hoy?
,_dijo ansiosa la chiquilla.
_¡Vaya,parece que vienes con hambre eh!,_dijo bromeando Ela-
dio.
Si hay algo aparte de lo ya dicho que destacaba en Roseta era su
voráz apetito y su golosidad.

-¡Es que tus meriendas son muy ricas abuelo!,_explicó de forma
graciosa la chiquilla.
_¡Jajajaja....anda pasa!,_dijo riendo divertido Eladio.
_Los demás no tardarán en llegar,_añadió.
En efecto,a lo poco,los demás habían llegado,mientras,Roseta ya
tenía media merienda en la barriga.

_¡Anamaríaaa!,amonestaban de forma simpática a la niña por no
esperarles,como siempre.Rieron al verla con la nariz y la boca prin
gadas de crema de cacao,siendo alternada con un gran vaso de le-
che.
A Eladio le conocieron una tarde de lluvia.Cuando regresaban del
colegio se encontraron un perrito,estaba tendido en el suelo,sin a-
penas moverse,gimoteando.Le habían atropellado.
_¡Pobrecito,le han atropellado!,_exclamó apenada Roseta.
_¡Tenemos que llevarlo al veterinário chicos!,_añadió con angus-
tia.
_¡Sí,deprisa vamos!,_dijo Jesús.

Entre todos y con mucho cuidado levantaron al perro del suelo y lo
llevaron a toda prisa al hospital de los animales.
Los chavales maldijeron al causante de tal barbaridad.

Allí lo atendieron de buen grado,pues el veterinario era tío de Je-
sús.Por fortuna sólo tenía una pata rota y unas cuantas magulladu-
ras,le enyesaron la fractura.
_¡Bueno chavales,por suerte no es nada que no cure un poco de ca-
riño y descanso,_dijo el tío de Jesús,Carmelo.
_Por cierto,¿de quien es el perro?,_preguntó Carmelo a todos en ge
neral.

Entre los cinco le explicaron el hallazgo al salir del cole.
_Habéis echo bien en traerlo,el pobre habría muerto,_dijo el tío de
Jesús contento de su acción.

Roseta preguntó que sería del animal una vez curado,a lo que Car-
melo respondió que lo mandarían a la perrera hasta que alguien lo
quisiera adoptar.Roseta estaba pensando en adoptarlo ella misma,
con la aprobación de sus padres claro,de momento no dijo nada.
Se despidieron quedando en volver por la tarde para ver al animal.
_¡Hasta luego doctor!,_dijeron todos a la vez.
_¡Hasta luego chicos!,_dijo Carmelo.

Después de comer,al regresar al colegio,le contaron lo sucedido al
maestro,Teo,y éste se sintió orgulloso de tenerlos como alumnos.
Cerca de salir,cuando estaban recogiendo,Teo les llamó;_¡chicos
acercaros un momento!.
Los chavales obedecieron.
_Acabo de acordarme de quien puede ser su dueño y tal vez lo eche
en falta,tendríais que ir a decirselo,_dijo Teo.
_¡Sí,tendríamos que ir a contárselo,estará preocupado!,_dijo Ro-
seta animadamente,aunque un poco triste al desvanecerse la idea
de la adopción.

El supuesto dueño del animal no era otro según creía Teo que Ela-
dio,el viejo marinero,pues era el único del que él tenía noticias que
vivía con un perro de ese tamaño.

Era bonito y gracioso,no dejaba de ser un buen perro,un buen ami-
go,Roseta y él tenían algo en común;su color de pelo.
Nada más salir de clase se dirigieron a la casa del viejo marinero,u-
na vez que le explicaron el suceso el hombre dijo a los chavales que
le acompañaran a la veterinaría.
El animal estaba en un pequeño habitáculo,semiadormecido.Al ver
entrar a los chicos de reojo levantó un tanto aturdido aún la cabe-
za y medio levantó las orejas,como habiéndolos reconocido.Pero
cuando oyó la voz de su amo estalló en alegría.
_¡Pirata,viejo amigo,¿dónde te metiste?,_dijo el hombre cariñosa-
mente.
Por respuesta gemidos.

Eladio se acercó al animal y lo acarició,en respuesta el perro lamió
el rostro de su amo.
Desde entonces se forjó una gran amistad entre los siete.
Roseta fué la que más se encariñó con el perrillo,le traía huesos,le
mimaba y se divertían juntos siempre que podían.
Irremediablemente llegó lo inevitable,"pirata" murió pero de viejo.
No sin antes haber reído y disfrutado hasta el último de sus días.
Roseta como os figuraréis fué la que más en sentirlo.Le dedicaron
una pequeña ceremonia en el patio de la casa de Eladio,incluso to-
dos llevaron unas flores y le dedicaron unas palabras.
Roseta le trajo un hueso,diciendo que podría tener hambre durante
la noche,la niña lloraba,ya no volvería a jugar más con su amigo,ya
no volvería a pelear más por el
último trozo de pastel de la merien-
da,no lamería nunca más sus sonrosadas mejillas,ya no.
Habían echo un pequeño hoyo en la tierra,y fué allí donde deposi-
taron el cuerpo de "pirata",fué allí donde clavaron una cruz deco-
rada por la misma Roseta,ayudada por Marta.
_¿Irá al cielo abuelo?,_había preguntado intrigada.
_¡Claro que sí princesa,irá....al cielo de los perros seguramente!,_le
respondió Eladio tranquilizador,_estará bien,_añadió.
Una niña de diez años improbablemente pueda entender el signifi-
cado estricto de la muerte.

A la tarde siguiente estuvieron rememorando las mil y una aventu-
ras que habían corrido junto a "Pirata".Estuvieron viendo fotos que
el abuelo sacó y en las que aparecía con todos y cada uno de ellos.
Esa y la tarde siguiente no hubo histórias,apenas tampoco merien-
da,la tristeza quitaba el apetito,incluso a Roseta.
Todas las tardes,a la salida del colegio,Roseta,como siempre la pri
mera en llegar,solía irse derecha al patio del abuelo donde estaba
enterrado el perro,le depositaba unas flores y uno de sus huesos fa-
voritos mientras decía en voz alta,como si la pudiese escuchar;_¡Ho
la "Pirata"!,¡he traido uno
de tus huesos favoritos,no quiero que pa-
ses hambre en el cielo!,¿sabes?,te echo mucho de menos amigo,_las
lágrimas mojaban sus mejillas.
Luego llegaban los demás y presenciaban la escena con asomo de tris
teza en sus caras.
_Él me escucha,¿verdad abuelo?,_dijo Roseta inocente.
_¡Claro que sí princesa....seguro cariño!,_respondió Eladio.
Poco a poco todo fué volviendo a ser normal,las meriendas,las his-
tórias,pero las flores y el hueso diário nunca faltaban en la pequeña
tumba de "Pirata".

Sólo Eladio se percató de algo extraño,bastante extraño.Al reponer
las flores ya usadas del día anterior,Roseta las echaba a la basura,
pero de los huesos no había ningún rastro,nunca los vió en el cubo
de la basura.Por su mente rondó una estremecedora duda sin respu-
esta,_¿podría ser posible que....?,_no,no podía ser se dijo a si mismo.
--------------------------------------------------------------------------------
Ya eran las cinco y cuarto,era muy raro que Roseta no hubiera llama
do ya a la puerta.

Al poco rato llamaron,Eladio fué a abrir.En efecto,eran los chicos pe-
ro la chiquilla no estaba con ellos.
__¿Habéis visto a Roseta?,¿no ha venido con vosotros?,_preguntó el
anciano preocupadamente.
Fué Marta quien dijo;_está enferma abuelo,no ha ido al colegio en to-
do el día._

_¡Podríamos ir a verla!,_dijo Pablo animadamente.
_¡Sí,vayámos,se alegrará de vernos!,_agregó Juan.
_Es cierto chicos,¡vayámos a verla!,_confirmó Eladio.
Se dirigieron todos juntos hacia la casa de Anamaría,la chiquilla se
alegraría de verles,sería bueno para ella,la levantaría el ánimo.
Eladio llamó a la puerta con la aldaba,al no ver asomo de abrirse lo
hizo con más insistencia.Al fin se abrió.
En el umbral apareció un rostro desconocido para todos,era una mu-
jer joven y....guapa.

Un tanto sorprendida preguntó;_¿sí?.
_Lamentamos molestarla señora,sólo veníamos a ver a Anamaría,los
chicos dicen que no ha ido al colegio por encontrarse enferma,_dijo
Eladio.
_Desde anoche empezó a encontrarse mal,tenía mucha fiebre acom-
pañada de vómitos.Sus padres la llevaron al hospital,_dijo la joven.
_¡Pero si ayer estaba tan bien!,_dijo Marta entristecida.
_Vaya,pobre Ana,_dijo el anciano añadiendo intrigado;_por cierto,
¿quién es usted?,si me permite la pregunta_.
_Soy su tía Lenora señor...
._.
_eeeh Eladio señora,un buen amigo de su sobrina,y éstos muchachos
son sus compañeros de colegio,todas las tardes solemos reunirnos y
merendar todos juntos,nos dejó preocupados la falta de la chiquilla,
sólo eso.No suele perderse ninguna de mis meriendas,_explicó Ela-
dio.
_¡Ah sí,usted debe de ser el viejo marinero!mi sobrina me ha hablado
mucho de usted,sobre todo de sus meriendas,lamento conocerle en
éstas circunstáncias,_dijo la agradable mujer.
_Si bueno,¿le parecerá mal a su familia que nos acerquemos a visitar-
la?,a mí y a los chicos nos gustaría,_preguntó.
_Por supuesto que pueden ir,será una agradable sorpresa para ella,le
hará bien,_dijo amable Lenora.

_Gracias señora por atendernos,es muy amable,¡buenas tardes!,_se
despidió el anciano.
_¡Buenas tardes señora!,_dijeron al unísono los muchachos.
_No hay de qué,gracias por venir y llámeme Lenora,¡buenas tardes!,_
dijo la mujer complacida ante la visita y cerrando la puerta de nuevo.
El hospital quedaba algo lejos,en las afueras,así que Eladio decidió ir
a por la furgoneta,así llegarían más rápido.
Nada más llegar se dirigieron a recepción,allí les dijeron que subieran
a la planta superior,preguntaron a una enfermera y ésta les dijo que
fueran a la sala de espera donde se encontraban los padres en esos
momentos.

Había dos hombres paseando de un lado a otro por la estáncia,senta-
das estaban dos mujeres,una joven y otra ya mayor.Uno de los hom-
bres parecía nervioso,Eladio supuso que sería el padre de la niña,pu-
es se le daba un aire.
_Buenas tardes señor....,_dijo Eladio dirigiéndose a él.
_¡Belardo!,_respondió confundido el hombre,_¿y usted quien es?,_
preguntó extrañado.Lo cierto era que le resultaba familiar.
_Me llamo Eladio y hasta ahora no habíamos tenido ocasión de ha-
blar personalmente,soy el viejo marinero y éstos chicos sus compañe-
ros de clase.Sólo veníamos a ver a su hija Anamaría.Saber como está.
_¡Ah sí!,Ana habla muc
ho de usted.Le agradezco su visita,Ana le tiene
mucho en aprecio,incluso como un verdadero abuelo,_dijo el padre
de Roseta.
_¡Oh,no es nada!,todos la apreciamos,es una niña que se hace querer.
¿Se encuentra bien?,¿podríamos verla?,_preguntó preocupadamente
Eladio.
_Bueno....de momento han dicho que debe reposar absolutamente,to-
davía no saben lo que pueda ser,aunque la fiebre ha disminuido.Esta-
mos realmente preocupados,nunca había estado enferma de éste mo-
do,la verdad es que nos asustó,_dijo apenado Belardo.
_Seguramente no sea nada,Anamaría es fuerte,_dijo convencido Ela-
dio.

_¡Cariño!,éste señor es de quien nos ha hablado tanto Ana,_Belardo se
dirigió a la mujer que estaba sentada a pocos metros de donde estaban,
con la mirada distante y preocupación en su rostro.Se puso de pie.
_Señora....Eladio para servirla,_dijo cortés el anciano estrechando una
de sus manos.
_Vaya....me alegro de conocerle aunque lamento que en estas circuns-
táncias....llámeme María,_dijo la mujer,se la veía cansada.
_Bueno,siendo así no les molestaremos más,querrán estar solos,_dijo
un poco decepcionado Eladio.

_¡Oh no,pueden quedarse si quieren,_dijo la mujer.
_Bueno....lo haríamos pero la verdad es que es un poco tarde ya,los chi-
cos deben regresar a sus casas,a sus padres podría preocuparles la tar-
danza.Será mejor que volvamos mañana,con su permiso,_afirmó Eladio.
_Como quiera.Pueden venir cuando quieran usted y los chicos,faltaría
más,_dijo María.
_Bien,en ese caso hasta mañana,_dijo amablemente Eladio.
_¡Hasta mañana!,_dijeron los chicos.Aunque no hablaron en toda la
conversación,no perdieron detalle de ella.
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Como dijera el viejo marinero,a la tarde siguiente,a la salida del cole-
gio de los muchachos se dirigieron de nuevo al hospital.
Como el día anterior,en la sala de espera encontraron a los padres de
Roseta.Se les veía afligidos,cansados,con ojeras.Seguramente,como él,
tampoco habían podido dormir.
Estuvieron hablando largo rato,había malas noticias.Inexplicablemen-
te Roseta había empeorado.Ahora se hallaba sumida en una especie de
coma leve debido a la extraña fiebre.


La habían trasladado a una habitación de observación,desde donde trás
un cristal se la podía ver.Eladio se acercó al ventanal de vidrio,los chicos
le siguieron.Sus ojos se encontraron con la figura postrada de la niña.
Seguía teniendo ese gracioso color roseta en sus mejillas,parecía estar
dormida.Sintió un nudo en la garganta,sintió ese dolor que ahoga cuando
invade la pena,la impotencia.No pudo evitarlo,la imágen de Roseta con la
cara embadurnada de chocolate,jugando con "Pirata",riendo,hicieron que
las lágrimas rodaran rápidas por su anciano rostro,por la de todos.
_¿No se irá a morir verdad abuelo?,¿verdad que no?,_había sido Marta
quien entre sollozos hizo las preguntas.
El abuelo se esforzó en contestar,tragó saliva,se esforzó;
_¡No!,¡claro que no!,¡por supuesto que no!,_dijo apretando los nudillos.
Ya tarde regresaron a casa.El abuelo fué dejando uno por uno a los cha-
vales en la puerta de sus casas.Quedaron a la tarde siguiente.
Dejó la furgoneta aparcada en la parte de atrás,al lado del patio.No po-
día creerse que aquella chiquilla tan llena de vida hacía un par de días
atrás estuviera en aquella situación.No podía dejar de pensar en ella.
Al pasar junto a la pequeña tumba de "Pirata" se detuvo.
Estuvo observándola,Anamaría había puesto algunas fotos pegadas con
chinchetas a lo largo de la cruz,en una se veía a la pequeña arrodillada
y abrazada al querido animal,sonriente,felíz.No pudo evitar las lágri-
mas,éstas cayeron sobre la tierra que cubría el cuerpo del perro.
El anciano no se percató de que aquellas lágrimas se hundían y desa-
parecían en la pequeña tumba,como engullidas.
Se hallaba arrodillado,con la cabeza gacha,con las manos en forma de
puños sobre sus rodillas,con impotencia.
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Mientras tanto,en el hospital,ningún médico apostaba por la vida de la
pequeña,sin duda,la extraña enfermedad que la consumía era total-
mente desconocida.Aunque nada vital parecía estar afectado en ella,
pues se la veía así,como dormida,se la llevaba muy deprisa.
El doctor Bernard no daba crédito al caso,parecía como si fuera una
bombilla que estuviera apagándose,acabándose.Le habían echo toda
clase de pruebas,de haberlas y por haber,y el resultado era siempre nu-
lo,excepto que su cuerpo se quedaba sin energía.Era el primer caso que
tenía en sus manos en su larga carrera como médico,más nunca había
oído hablar de nada parecido.Había pedido la colaboración de colegas
expertos en extrañas enfermedades,pero ni ellos mismos sabían de lo
que se trataba.Lástima,era una chiquilla tan joven....tan graciosa,inclu-
so él sintió un nudo en la garganta.Todo esto lo meditaba mientras ob-
servaba a la niña trás el cristal.Pero no debía desistir,tampoco quería
preocupar más a sus padres diciéndoles la verdad,los pobres ya sufrían
demasiado,mejor esperaría hasta el último momento,quien sabe,a lo
mejor se producía un milágro.
_¡Lástima!._se dijo,luego se perdió por los pasillos.
Bien entrada la madrugada,nadie se percató de la débil y pequeña som-
bra que se deslizaba por el pasillo en dirección a la habitación de Rose-
ta,y traspasaba la puerta sin dificultad alguna,ni siquiera la enfermera
de guardia,más pendiente de la revista que ojeaba que otra cosa.
Tampoco se percató del pequeño pero intenso fulgor que iluminó unos
segundos la ventana acristalada de la habitación donde se encontraba
Anamaría.
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Eladio al fin había terminado por acostarse,aunque no pudiera dormir
al menos descansaría.Vencido acabó por dormirse.
El sol bañaba su ventana cuando el viejo marinero abrió los ojos,no le
gustaba dormir con la persiana totalmente echada,prefería ver la ma-
ñana al despertar desde el lecho,le parecía una bonita forma de empe-
zar el nuevo día.
Todas las mañanas al levantarse,trás desayunar,solía hacer su ejerci-
cio diário.Consistía en dar un largo paseo por el pueblo,le gustaba an-
dar,aquella mañana hizo lo mismo.
Sobre mediodía regresó a la casa donde preparó algo de comer.salió al
patio y....que extraño,la tierra donde reposaba "Pirata" estaba removi-
da,como si algo hubiera,_¿salido de ella?,¡no!,¡no podía ser!,pero....,_
se preguntó y respondió a si mismo.Las fotos....faltaba una,aquella en
la que Roseta abrazaba al animal con todo el cariño del mundo.
Aquello era muy extraño,dijo para sí mismo.Lo cierto era que se le ha-
bía pasado el hambre.
Se dirigió a la cocina,se preparó un café cargado.Lo necesitaba.Luego
fué al salón y se sentó en su sitio favorito,sobre todo para la lectura,le
gustaba disfrutar de ella a la menor ocasion,se trataba de un viejo si-
llón acolchado que compró hacía un tiempo en la ciudad vecina.Se pu-
so a meditar.Los chicos aún tardarían un buen rato,si tenía suerte po-
dría echar una cabezada,aunque dudaba de ello.
Pasó un rato y....
_¡Toc,toc,toc,toc!,_llamaban a la puerta.
Eladio despertó sobresaltado,se había quedado dormido,estaban llaman
do,¿quién sería?,¿qué hora era?,la segunda pregunta la averiguó con ra-
pidéz,¡eran las cinco y diez!.No podían ser los chicos,ellos solían llegar
pasada la media,sólo había alguien que.....¡Por todos los santos!,¡era po-
sible que....mi niña....
Preso de los nervios corrió a abrir.Al hacerlo se quedó mudo,era....
¡Hola abuelo!,"Pirata" vino a verme,dijo que me echabas de menos,_dijo
la chiquilla de forma inocente.Sí,era ella,con sus graciosas rosetas en las
mejillas,con su gracia.Sin poderlo evitar la abrazó y la levantó del suelo
mientras la estrechaba contra su pecho repitiendo una y otra vez;_¡Rose
ta,mi pequeña princesa!.La niña sujetaba en una de sus manos una foto-
grafia con marcas de dientes,dientes afilados. El viejo marinero lloraba como un chiquillo,recordó con claridad
lo que el extraño hombre que le regaló al entonces cachorro "Pira
ta" le había dicho;_"recogerás de su corazón el amor que hayas sembra-
do en él,pues así como lo trates te lo agradecerá"._

(SÓLO EXISTE ALGO TAN GRANDE Y PODEROSO
COMO EL AMOR:LA VERDADERA AMISTAD)
Patxi

sábado 28 de marzo de 2009

AMOR DE LUNA


Nuestro protagonista se llamaba Juan,y era un
chico honrado y trabajador,algo reservado,timido
como la mayoría de los jovenes de entonces.
Era bastante alto,moreno y guapo,muy guapo.
Trabajaba en el campo ayudando a su padre,Juan,
del cual había heredado el nombre.
Su madre se llamaba Pepa y se dedicaba a las tare-
as de la casa,era una mujer guapa y casi siempre
disfrutaba de buen humor.
Aunque eran pobres Juan se sentía orgulloso,se en-
contraba bien en aquel lugar,ayudando a su padre
ya mayor.Solían madrugar juntos y almor
zar en la huerta,cuando terminaban de faenar,por
la mañana,regresaban a casa donde Pepa ya tenía
preparada la comida.
Cuando pensaba en ella se le hacía la boca agua,Pepa
era una gran cocinera.

_¿Qué comemos hoy madre?,_preguntaba siem-
pre Juan al llegar a casa.

_¡Lo que no te comerás si no te lavas esa cara y
esas manos!,_decía riendo divertida Pepa,pues
sabía del apetito de su hijo al volver del trabajo.
Así pasó un tiempo hasta que un mediodía,trás
volver de la faena con su padre,vió lo que vieron
otros tantos ojos,y siguió con la mirada lo que
otros tantos ojos seguían.

Juanito(como le llamaban cariñosamente sus pa
dres y amigos)tenía la expresión más tonta en su
cara que os podáis imaginar,os lo aseguro.
Fuera lo que fuera atraía su atención como un

imán,tanto fué así,que a punto estuvo de arreme-
ter con una mujer mayor,la cual le increpó moles-
ta:_¡oye muchacho,mira por donde caminas cor-
cholis!.Pero Juanito no la oyó siquiera,seguía mi-

rando absorto hacia donde no podía apartar la mi-
rada.

Tal era su ensimismamiento que Juan tuvo que re-
prochar a su hijo,pues éste seguía embelesaddo.
_Juanito hijo despierta,parece que nunca hayas visto

una muchacha._
_Es preciosa padre....una princesa....,_dijo Juanito
sin apartar la vista.


Su padre rió divertido y dejando caer una mano en el
hombro de su hijo dijo:_anda vamos,que ya es tarde._
Al cruzar la calle casi tuvieron que pasar por el lado
de la joven,que indiferente a todo,ayudaba a un hom-
bre mayor a bajar el equipaje de un coche.

La chica era de una belleza tal que deslumbraba,su pe-
lo era largo y negro como la noche,su carita era angeli-
cal,su piel a la vista semblaba lisa y sedosa,levemente
acariciada por el sol y sus ojos eran dos diamantes ca-
paces de mover la codicia del más afamado ladrón.
Juanito pasó a pocos palmos de la joven y ésta,casi o-
bligada,mantuvo unos segundos la mirada con la suya.

Al chico le pareció una eternidad.No intercambiaron
palabra alguna pero se sintió satisfecho con el regalo

de la visión de la joven,que a escondidas mediosonreía.
Así pasó muchos días,con la tontería del amor,eso que
quita el hambre y no deja dormir,¿sabéis por que?,por
que Juanito se había enamorado.

Cada mañana era el primero en levantarse,solía ir al
trote a despertar a su padre,le apuraba a vestirse para
poder verla desde la ventana,

esa belleza que alentaba sus días y sus
noches,pues daba la casualidad de que eran casi veci-
nos,cosa que agradecía enormemente.
La veía todas las madrugadas cuando se iba trabajar,
al pasar por delante de su casa.Juanito levantaba la
vista y allí estaba,era como una diosa en la mañana.

Lo mismo al regresar del trabajo,eso convertía sus no-
ches en mágicos sueños de amor.
_Si tanto te gusta hijo,¿por qué no hablas con ella?,_le
había aconsejado su padre viendo que era el sin vivir
del pobre Juanito.

_No sé que decirle padre,no me atrevo,_solía contestar.
_Haces bien en no disparar a la liebre antes de tenerla
a tiro hijo,pero puede que se te adelante otro cazador,_
le aconsejaba su padre.

-Puede que mañana padre,_solía decir.
Pero ese mañana nunca llegaba,el pobre Juanito se poní
a tan nervioso que le resultaba imposible decirle nada a
la muchacha en las muchas ocasiones que se había cru-
zado con ella.Sólo atinaba a echarle una timida mirada

que la joven cortaba con una pequeña risa.
Le había preguntado a su madre por la muchacha,pues
Pepa,como toda mujer que se precie,era de las primeras
en enterarse de todo lo nuevo que acontecía al pueblo.
Le había dicho que su nombre era Anamaría,y que era

de una familia acaudalada de la ciudad.Que había acom
pañado a su padre a pasar unas vacaciones en la casa
que le vió nacer.Entonces Juanito recordó que aquella
casa había estado muchos años cerrada,y que pocas ve-

ces había visto salir a una mujer mayor de ella,segura-
mente la madre del hombre.

El corazón le dió un pequeño vuelco,_ella....adinerada y
yo....pobre....,_se dijo en silencio.
Pero Juanito no perdió las esperanzas,siempre se ha sa-
bido que el amor no entiende de posiciones.De todas for
mas se acercaría a ella y la hablaría._Pronto..muy pron-
to,_se dijo.Tenía que armarse de valor,no podía seguir
así,con aquel sin vivir.

Muchas noches en las que la visión de la bella joven le ha
bía quitado el sueño,sin hacer ruido se levantaba y salía
de casa.Solía ir a la vieja caseta del río,a tan sólo unos pa-
sos de donde vivía.Allí,sentado en una carcomida silla se
ensimismaba en sus pensamientos,levantaba la cabeza y
se pasaba mucho rato embobado mirando las estrellas,y
como no,a la luna,a la cual empezó a hablarle de su mal
de amores,la indecisión que lo devoraba,e incluso,imagi-
náriamente le pedía consejos,y aunque Juanito no se die-
ra cuenta,la luna le escuchaba atenta y embobada.

También empezó a hacerle preguntas
_Oye luna¿tú crees que me hablará?,¿crees que si le digo
lo que siento ella me querrá aceptar?,dime¿lo crees?._
Pero la luna seguía escuchando callada.
Noches como aquella hubo muchas,en las que el chico le
descubría sus sentimientos y le confesaba el amor que
sentía por Anamaría,e incluso le recitaba poemas que
él mismo le había escrito.

Una noche,una de esas noches mágicas de las que sólo
hay una de cada mil,en la que la luna brillaba en todo
su esplendor,en la que la luna realmente estaba precio-
sa,acudió el chico más animado y nervioso que nunca.
_Hola luna,¡por fin!,¡al fin la he hablado!,_casi grito
lleno de entusiasmo.
_¡Me ha hablado y me ha preguntado por mi nombre!,
¿no te parece increible?.

_¡hoy voy a pedirle si quiere que salgamos juntos!,¡dios
mío,que felíz me siento!,_no paraba de repetir jubiloso
Juanito.
De pronto,ese mágico y hermoso esplendor que había en
la luna desapareció.De repente el lugar se había sumido
en noche cerrada,esas en las que apenas ves a dos pal-
mos.
_¡Que dichoso me siento!,¿acaso no te alegras luna?,¿no
te alegras por mí?,_dijo lleno de contento el chico sin
percatarse siquiera de lo ocurrido.

La luna ya no escuchaba,lo hizo hasta ese preciso momen
to,como otras tantas noches.
_Bueno,tengo que irme,tengo que pensar la forma de de-
cirselo,y sobre todo dormir,ahora si que podré descansar
tranquilo.Tengo que estar despejado cuando se lo diga
¿no crees luna?.
Como respuesta oscuridad total.
_¡Adios luna,echaré de menos hablar contigo!.Puede que
cuando vuelva ya no lo haga solo,¡ah,y gracias por escu-
charme!.

Juanito salió a toda prisa lleno de entusiasmo y felicidad,
no se dió cuenta siquiera de lo que en voz baja y triste se o-
yó mientras se alejaba;
_Adios Juan,yo si te echaré de menos....mucho de menos,_
¡Que seas felíz!_dijo la luna mientras se echaba a llorar.

(SOLEMOS BUSCAR EL AMOR MÁS ALLÁ DE NUESTRO
ENTORNO,SIN SOSPECHAR SIQUIERA QUE PODEMOS
TENERLO CERCA DE NOSOTROS)

PATXI

miércoles 25 de marzo de 2009

EL CLARO DEL BOSQUE



Erase una vez,en un pequeño pueblo,habitaba un
matrimonio de ancianos,Pedro y María,
los cuales no habían tenido nunca hijos.
Eran de las pocas parejas que habían conseguido
llegar juntos a la vejez.
Eran personas afables y cariñosas con todo el
mundo.Además,eran muy queridos por los niños
que aunque escasos,con sus voces y griteríos daba
la se
nsación de que eran miles.
Vivían de la poca ayuda que recibían del gobierno,
ya que eran pensionistas.
Pedro le había dedicado toda su vida al campo,mi-
entras que María se preocupaba de preparar la co-
mida y de llevar la casa,tarea que no era fácil.
Desde un tiempo solían salir a pasear por la vieja
senda que daba al famoso claro de luna,sitio pre-
ferido de los gorriones.
Se llamaba así por que en las noches que había lu-

na,ésta lo bañaba logrando que fuera hermoso al
esconderse el sol,y durante el día,un y mil rayos

de luz creaban una espiral de luz brillante al atra-
vesar los árboles.
Era el sitio predilecto de los enamorados,de aque-
llos que se quieren,como Pedro y María,que aun-
que ya no eran jovenes tenían su forma de demos-
trar el amor.
Se cogían de la mano,se miraban,se reían,y sobre

todo,disfrutaban de todo lo bello que les rodeaba.
El ayuntamiento lo había acondicionado como un
jardín,y había puesto en él hasta bancos para que
la gente se sentara y pudiera disfrutar lo bello de

aquel lugar.
Un lugar tranquilo en el que rompía el silencio el
canto de algún ruiseñor o el de los propios gorrio-

nes,a los cuales,Pedro y María solían visitar y lle-
varles pan.
Así pasaban horas,a media mañana o a media tar-
de durante todos los días de la semana.
Los pájaros les querían tanto que si por algún mo-
tivo ellos se retrasaban de la hora habitual,desde
el pueblo se les oía piar llmándolos incesantemen-
te,sin descanso,hasta verlos llegar.

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Uno de esos días en los que paseaban por la vieja
senda que llevaba al claro de luna,la mujer sufrió
un ataque al corazón y murió,dejando sólo a Pedro
en su dolor.
El pobre anciano se pasaba los días llorando y las
noches en vela,ya no salía de casa y apenas comía.
Echaba mucho de menos a María.
Había intentado volver a pasear por la vieja senda
hasta llegar al claro pero,no era lo mismo,hasta a
los pájaros se les veía tristes,pues querían
mucho a María y al igual que él,la echaban en falta.
Una noche que había logrado dormir un poco y en
la que hacía mucho frío Pedro decidió salir,había
tenido un sueño,en él le llamaba un gorrión.
Sin pensarlo y tal como iba vestido,o sea,con el pija-
ma,se dirigió hacia el claro de luna.
Tal como iba llegando vió un resplandor en uno de
los bancos,en el que solían sentarse él y María.
Ya más cerca se dió cuenta de lo que era,un peque-
ño gorrión del cual emanaba una extraña luminis-
cencia que lo envolvía,no era como los demás.
Pedro se dijo que sería el del sueño,el que lo había
atraído allí,y que debería ser algo importante,tal
vez necesitara ayuda.Se iba acercando despacio.
El pájaro estaba allí,fijo,sin moverse,siempre en la
misma postura,erguido,de frente y mirándole con
ternura,con amor.
A pocos palmos de distancia,Pedro se dió cuenta
de que el pájaro tenía lágrimas en los ojos.
Estaba llorando.
El anciano había comprendido al fin.
Se acercó a él y lo cogió con ternura,lo abrazó,
cariñosamente le dió un beso en la frente mientras
por sus mejillas empezaban a deslizarse las lágri-
mas,ahora el también lloraba.
Con cuidado le cogió una de sus manos(que en los
pájaros son las alas)como todos los días,a media
mañana y a media tarde solía hacer y se sentó en
el banco.
Pedro no sentía el frío en su piel,tampoco le impor-
taba,ahora volvía a ser felíz,de nuevo.
Esa noche fué una de las noches que más frío hizo
de todas las del invierno,incluso heló.
A la mañana siguiente,una pareja de enamorados
que estaba dando un paseo se llevó la mayor sor-
presa de su vida,pues,en uno de los bancos y yerto
por el frío encontraron al anciano.
Su postura era extraña,y más extraño fué ver que
por única vestimenta llevaba puesto el pijama y u-
na vieja bata bordada a mano.
Tenía la mirada fija en su mano derecha,la cual,
parecía estar estrechando la de otra persona.
Su mirada era de gratitud,de calma,de paz,y sus
labios dibujaban una media sonrisa que hizo pensar
a los jóvenes que murió felíz.

(SI HACES LAS COSAS POR AMOR,RECIBIRÁS LA
MAYOR DE LAS RECOMPENSAS)
PATXI