lunes, 15 de enero de 2018

MARCOS EL MIEDOSO

Os acordareis del hombre del saco ¿no?,es ese terrorífico personaje con el que nos intimidaban nuestros abuelos,abuelas,hermanos y sobre todo nuestros propios padres.Cuantas veces hemos oído eso de;_¡o te lo comes todo o vendrá el hombre del saco y se te llevará!_,cuantas.
_¡Portate bien o vendrá el hombre del saco y se te llevará!,cuantas.
Y nosotros respondíamos;_¡si el hombre del saco es mentira!_,o;_¡bah,eso son paparruchas!.
A otros en cambio si que les afectaba,y bastante;_¡no por favor mamá,me portaré bien!_,al borde de las lágrimas,otros rompían a llorar sin más presos del pánico.Lo cierto es que muchas veces funcionaba.
Siempre con las mismas amenazas pero,¿alguien ha visto alguna vez al hombre del saco?,¿alguien sabe como es o era exactamente?.Había padres que lo describían como un horrible ogro que cuando un niño no obedecía,salía de su escondrijo y se lo llevaba,asi,sin más.Otros que era un vagabundo que merodeaba las calles espiando a los chiquillos y cuando descubría uno que se portaba mal,se lo llevaba en su enorme saco y lo ponía a trabajar en cualquier parte del mundo pidiendo limosna,como a cientos tenía y ya nunca más se le volvía a ver.En fin,variedad había para todos los gustos.
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Marcos era un chico regordete,ni alto ni bajo,ni guapo ni feo,moreno y pecoso.Estaba en esa edad tonta en la que los chicos se creen mejores que nadie,más listos incluso que sus padres.
Marcos era de la clase de chicos a los que afectaba la amenaza del hombre del saco.Era oír aquel nombre y se le erizaban todos los pelos del cuerpo.Muchas veces había mirado debajo de la cama antes de acostarse y como no,en el armario.
Marcos iba a la escuela,a 7º de EGB.A sus 13 años era bastante despierto y las asignaturas no se le daban del todo mal,eso si,era un poco holgazán y dejado,como la mayoría.
Tenía una hermana mayor;Rosa.Era cuatro años mayor que él y tenía novio,un estupendo chico casi vecino.
Marcos vivía cerca de un parque,de uno de los dos que había en el pueblo y cerca de la oficina de correos.Muchas veces,al volver a casa después de haber salido con sus amigos de la panda,como él los llamaba,había sentido miedo.Aunque iba en bicicleta siempre había sentido ese extraño temor de atravesar el parque solo.Aquel parque casi siempre estaba a oscuras pues,los gamberros ya se encargaban de que aquello fuera asi.Incluso muchas veces le había parecido ver sombras y oído voces.Su imaginación era muy grande.
Un día en que el cielo amenazaba lluvia y tras terminar la clase de la tarde,Marcos quedó con la panda.En la pandilla había cuatro chicos;Carlos,que era el más alto y,digamos jefe del grupo,Pedro el más cabezón,Juan el más revoltoso,Marcos al que ya conocemos y una chica,María.
_Bueno chicos nos vemos dentro de media hora ¿vale?_,había dicho Carlos.
_Vale,yo traigo el balón_,respondió Juan.
Los otros tres dijeron al unísono_¡donde siempre!_,mientras salian precipitadamente del colegio para dirigirse a la salida en donde tenían sus bicis aparcadas.Junto a una farola.
Esa media hora es la que tenían para merendar.Marcos llegó a casa en un par de minutos,Era el que más cerca tenía el cole.
_¡Ya estoy aqui mamá!_,casi había gritado mientras entraba a medio correr a la casa.
_En la cocina tienes la merienda preparada_,le dijo su madre a media voz.
_Gracias ma_,había respondido él.
Marcos tenía hambre.Devoró su bocadillo de atún con aceitunas en poco más de 10 minutos mientras ojeaba un comic.
_¿No haces los deberes antes de irte?_,se oyó desde una habitación contigua.
_Ya sabes que si te esperas a después muchas veces se te olvida_,le increpó la voz de su madre.
_No tengo tiempo ma,los hago luego no te preocupes_,la había respondido Marcos ya con el último bocado de pan en la boca.
_Ayer no los hiciste,y tampoco tu habitación_,increpaba la voz de su madre,ma como el la llamaba cariñosamente.
_Tranquila que ya la hago,te lo prometo_,respondía el chaval presuroso mientras ojeaba el reloj de cocina colgado encima de la campana extractora.
_Como siempre,ya,ya,portate bien o ya sabes que ocurrirá,un día de éstos..._,su madre dejó el final en el aire.
_Ya estamos con el cuento otra vez_,cuchicheó Marcos para si.
_¡Me voy!_,casi había gritado el muchacho preso de la prisa.No tuvo tiempo siquiera de oir la contestación de su madre.
Salió a toda prisa de la casa,cogió su bicicleta de color azul oscuro y se montó de un salto.
Los chicos del pueblo en su mayoría solian pasar sus ratos de recreo en una especie de descampado casi a las afueras.El ayuntamiento había acondicionado aquel lugar para tal fin.En cada una de las esquinas había puesto una farola que aunque no iluminaban demasiado era suficiente para que los chicos y chicas pudieran pasar allí sus ratos de ocio.
Marcos estaba ya casi llegando.Aun faltaban 4 minutos para la media.Parecía que de pronto hubiera oscurecido.Echó una rápida ojeada al cielo y si,efectivamente,unas nubes muy negras habían echo que la tarde fuera muy,muy oscura.Ya se sabe que en invierno a eso de poco más de las 5'30h ya estaba oscuro.
Los chicos habían echo corro sentados en el suelo en una de las esquinas.Solo faltaba él.Había más chavales por allí jugando al fútbol,otros persiguiendose,y chicas.Éstas jugaban a la cuerda.
En la entrada y apoyadas junto a un margen de piedra vieja se hallaban apoyadas multitud de bicicletas,negras,verdes,azules y rosa claro.
Marcos llegó diciendo_hola chicos,¿me he perdido algo?_.
_ Siéntate Marcos,esto se pone interesante_,había dicho Carlos.
Se oía a Pedro hablar sobre una historia sobre un hombre que había matado a su mujer y la había puesto en la nevera a cachitos para luego comérsela.
_Vaya,no teníais otra cosa de la que hablar no_,comentaba Marcos a desgana.
_Apetecen las historias de terror Marcos,está a punto de llover_,había dicho María convencida.
Aunque aun no eran las 6 de la tarde ya era noche cerrada.El cielo era negro como charol.Hacía frío.Lo cierto es que no apetecía jugar al balón.
Con todos los chicos en un semicirculo se iban sucediendo las historias de terror.Unas detrás de otras.Pero Marcos no contaba ninguna.Se le veía asustado.Pasados unos momentos los chicos del balón y las chicas de la cuerda se habían ido.Quedaron solo ellos.La pandilla.La panda como Marcos los denominaba.
Casi al momento la luz de los focos dejó de funcionar.Se había ido la luz.Apenas se veía nada.
Empezaba a caer alguna que otra gota suelta del cielo.
_¡Maldita sea,vamonos!_,había dado la orden Carlos temiendose lo peor.
Los chavales salieron en estampida y entre ellos Carlos que,ni por todo el oro del mundo queria quedarse atras.Por lo menos no en aquellos momentos.Subieron todos a sus respectivas bicicletas e iniciaron regreso a sus casas.
Pronto quedó solo el pobre y atemorizado Marcos que,para colmo,había empezado a relampaguear.Marcos era fuerte,asi que empleó todas sus fuerzas en pedalear lo más rápido que pudo en dirección a su casa.Cada vez los jadeos de Marcos eran más intensos._Joder,nunca pensé que mi casa estuviera tan lejos_,mascullaba mientras no paraba de pedalear.Mientras los relámpagos y los truenos se sucedían.Tuvo tan mala fortuna que debido al pavimento mojado ya y a la excesiva velocidad que llevaba el muchacho que la rueda delantera resbaló al doblar un recodo y cayó de bruces al suelo.En la distancia y a pocos metros ya se podía vislumbrar la oficina de correos,con su fachada de color amarillo chillón.A cada relámpago la pequeña oficina destacaba tremendamente de las demás casas,pues todas eran blancas.
Se levantó como pudo intentando tranquilizarse a si mismo mientras maldecia,_¡maldita sea!_.
Por fortuna no estaba herido.Se agachó para recoger la bici y,es entonces que lo vió.Sus ojos se abrieron como nunca jamas lo habían echo,como no dando crédito a lo que veían.Si,lo había visto.Estaba allí.Juraría que era él.Su largo abrigo negro hasta los pies.Su sombrero.Y sobre todo....el saco.Lo que a Marcos le pareció un enorme bulto en la espalda que aquella figura medio encorvada iba arrastrando con dificultad.Y lo peor aun era....que parecía venir de su casa.De su propia casa.Aquella sombra negra se disimulaba entre la lluvia que ahora caía con ganas y la negrura del lugar.
_¡Dios mío no!,¡dime que no es verdad!,¡no puede ser!_,mascullaba el chico entre dientes preso del terror.
_¿Habrá venido por mi?_,se preguntaba aterrado.
Dejó caer la bicicleta y dió pasos para atrás,todos los que pudo hasta tropezar con la fachada que había a su espalda.Con los pies dió con lo que parecían ser unas piedras y a punto estuvo de caerse.Mientras vió como aquella malévola figura llamaba en uno de los timbres de una vieja casa,a unos metros de la oficina de correos.
_Que no abra,que no abra,que no abra_,se repetía Marcos sin poder dejar de mirar.
Se ve que no habría nadie por que aquella figura desistió en su llamada y se volvió hacia la calle.Al hacerlo vió a Marcos.Recostado sobre la pared de aquella casa.Tiritando de miedo y haciendo caso omiso de la lluvia pues éste le tenía paralizado.
Aquella cosa le hacía señas.Levantaba el brazo.Le había visto pensó Marcos.
Aquel hombre o lo que fuera,se dirigía hacia él ahora mismo cargando sobre sus espaldas a saber a que niño o niña para hacer a saber que o llevárselo a saber donde.
Cada vez se sentía más aterrorizado.Incluso sudaba pero,la lluvia se encargaba de quitarle el sudor.Hacía frío,mucho frío.Marcos no notaba nada.Estaba allí,inmóvil,sin poder moverse.
Incluso oyó salir alguna especie de voz de aquella cosa horrible.Ya lo veía como un monstruo.Un monstruo que se aproximaba cada vez más hacia él.Y cada vez más.
Marcos sintió que su vejiga dejaba escapar unos pequeños hilitos de pis.No podía contenerse.Era el miedo.El más puro y terrorífico miedo.
_No..no..no..no.._,musitaba por lo bajo el chaval.
Al fin y cuando ya aquella encorvada figura se encontraba a unos pocos metros,aun sin poder vislumbrarla bien del todo,Marcos reaccionó.El viento ya soplaba con bastante más fuerza.La lluvia caía a mares.No había luz.A tientas se agachó y con las manos palpó el suelo en donde antes había tropezado con aquellas piedras y buscó la más gorda de las gordas.Cuando la tuvo cogida,todo ello sin dejar de mirar al monstruo que se acercaba cada vez más,la levantó todo lo que pudo arriba y la descargó con toda la potencia de que fue capaz en aquellos momentos.Por fortuna para Marcos el cantal impactó de lleno en la cabeza de aquel monstruo.Pese al ruido de la lluvia golpeando la calle y los tejados de las casas y el viento se pudo oír claramente un ¡plammm! que dejó un tanto aliviado al muchacho al ver como aquella figura se desplomaba instantáneamente al suelo sin pronunciar quejido ni palabra alguna.Y allí quedó tendido aquel monstruo para satisfacción de Marcos que,preso de la euforia,gritaba;_¡no has podido cogerme eh!,¡no has podido!,¡no has podido!_.
El pavimento de aquella calle poco a poco se fue tiñendo de un rojo oscuro alrededor del cuerpo del monstruo que,antes de desplomarse había tenido tiempo de ver de quien se trataba aquel chaval y al cual le iba a preguntar si necesitaba ayuda o le pasaba algo.pero claro,Marcos nunca podría haber pensado que quien él llamaba monstruo,no era más que el repartidor de cartas.
Mientras sintiéndose como un triunfador,Marcos iba calle abajo mientras gritaba a pleno pulmón,sin importarle la lluvia ni el frío;
_¡He matado al hombre del saco!,¡he matado al hombre del saco!_,con la felicidad grabada en su rostro.

P.D.-NO TODO LO QUE SE VE ES LO QUE PARECE SER-MUCHAS VECES LA IMAGINACIÓN ES EL PEOR DE NUESTROS ENEMIGOS.

sábado, 13 de enero de 2018

EL POETA Y LA FLAUTA


En un pequeño pueblo de un pequeño reino vivían dos hermanos;Gabriel y Jonás.
Ambos eran hijos de un buen hombre que había enviudado recientemente,de nombre Santino,de profesión herrero,cuya pena se reflejaba en su rostro pues,hubo estado muy enamorado de la que fuera su mujer,a la que,como es lógico,echaba muchísimo de menos.Esa gran pérdida,el trabajo,sus hijos y demás preocupaciones habían echo mella en él,se le veía afligido,cansado.Había muchos impuestos que pagar,llevar la casa adelante,en fin,muchos gastos,y aunque sus dos hijos le ayudaban en la medida de sus posibilidades,tenían lo justo para vivir.
De sus dos hijos uno le salió revoltoso,y ese era Jonás.Jonás era avaricioso,terco y vago.Siempre andaba soñando en poseer riquezas,pues esa era su mayor ilusión.Luego estaba Gabriel,el que era como un pan de bueno,estudioso,con ganas de aprender,su mayor ilusión era ser escritor pues le apasionaba la aventura,la poesía,las histórias fantásticas.Gabriel destacaba.Era generoso,amable,vamos,el hijo que todos los padres deseábamos tener.Por ello despertaba la envidia de Jonás.
Un buen día,en la plaza del pueblo hizo presencia el pregonero del rey.Mientras unos guardias reales hacían sonar sus tompetas dando toques largos y ensordecedores.Al poco toda la gente de aquel poblado se personó ante tal evento,entre todos ellos Santino junto con sus hijos.
_¡Mirad es el pregonero del rey!_clamaba entusiasmada una gritona mujer.
_¿Que querrá decirnos?_prorrumpía otra.




Y asi una vez se hubo congregado toda una multitud en aquella plazoleta el pregonero empezó a hablar:
_Ciudadanos de la villa de Bonanza,por orden expresa de vuecencia el rey,se hace saber que el día 22 pone a disposición de casamiento a su hija mayor Antea,la cual sin haber conseguido por méritos propios contrae nupcias,se le asignará un casadero no menor de 17 años ni mayor de 25 que cumpla las siguientes pautas;aquél que consiga traer la ofrenda más hermosa de entre todas las de éste reino será digno de tomarla como esposa,no habrá reglas,tales pretendientes se personarán tal día en palacio para que su majestad verifique a un solo ganador y por tanto,se hará entrega de su mano_tras ello el mensajero del rey quedó en silencio,subió a su caballo y partió junto con los guardias reales.
_¿Habéis oído?_decía alguien.
_¡No me extraña,con lo fea que es!_vociferaba otro.
A poco la plazuela se encontraba de nuevo vacía.Santino y sus dos hijos habían vuelto a la herrería y siguieron con su trabajo.
Aquella noticia tuvo revuelo en la villa de Bonanza pues estaba en boca de todos sus conciudadanos,los cuales no hacían unos sino más que hacer burla,otros especulaciones y otros ya se sentian principes y por consiguiente recoger el legado del monarca.
En santino y los dos hermanos no hizo demasiado mella excepto en uno;Jonás.
_Hijos, ¿habéis pensado en la posibilidad de casaros con la princesa?_,había dejado caer Santino a sus hijos mientras faenaban.
_Yo si padre_respondió con prisa Jonás adelantándose a sus otros hermanos.
_¿Y tu que opinas?_preguntó Santino a su hijo Gabriel.
_Pues yo padre si lo haría pero,no por las riquezas sino por que Antea dicen que lleva la hermosura en su alma,que posee todas las virtudes para hacer feliz al más inmerecido de los hombres.Dicen que es amable,tierna,cariñosa,sabia e inteligente y a mi particularmente son las cosas que de vedad me interesan_.Había dicho Gabriel.
Las mofas de Jonás no se hicieron de esperar,_¡mirad quien habló,don perfecto,don cursi!_,dijo Jonás entre medias risas.
Gabriel hizo caso omiso de aquellas mofas.No le importaban.
_¿Pero no te has dado cuenta de lo fea que es?_,le increpaba Jonás intentando provocarle sin resultado.



La noche de ese mismo día fue noche de reflexiones para Santino,Gabriel y Jonás,el único que no pudo pegar ojo en toda la noche haciéndose ilusiones.Pensaba en lo rico que iba a ser,la de cosas y mujeres hermosas que iba a tener.
Gabriel sin embargo barajaba otras posibilidades,tales como una vida tranquila,con amor,hijos,etc.Lo que su padre y su hermano no sabían era que él había tenido la oportunidad de conocer a la princesa y que ésta no le hubo parecido tan fea como muchos otros decían de ella,es más,pudo descubrir que bajo aquél rostro poco generoso se ocultaba un enorme corazón y que,algunas veces,le había echo llegar unos poemas suyos pues sabía que Antea era una fervorosa fan de la poesía,también la que Gabriel le mandaba de forma anónima.
Asi pues,decidieron partir los dos hermanos al igual que partieron otros tantos muchachos en busca de alguna pertenencia,objeto o tesoro que fuera único a la vista del rey.Se despidieron de su padre y emprendieron la marcha.Jonás como era de esperar hizo camino solo.
Para el acto del día 22 aun faltaban 9 noches.No disponían de demasiado tiempo pero si el justo.Gabriel no hizo más que desviarse hacia un pequeño monticulo en el cual se encontraba una pequeña caseta de montaña destartalada y poco agraciada,a tan solo dos horas de camino de la villa,en donde pasaría los días y las noches en busca del poema perfecto.Era un sitio solitário por el que rara vez si pasaba alguien,un sitio al cual hacía visitas de vez en cuando pues le inspiraba a escribir.El sitio era tranquilo,con un riachuelo cerca,poblado de matas y pequeños arbustos.Jonás en cambio estaba decidido en buscar según contaban los ancianos una maravilla única,no habiendo otra igual en todo el reino.Se decía de una flauta mágica echa con huesos de hada la cual,hacía sonar cualquier música tan solo con pedírselo,solo pronunciando la palabra "toca" a modo de orden.No había necesidad de soplar ni tener conocimientos sobre notas y partituras y que salía de ella la más maravillosa de las músicas y que tal objeto se hallaba poco más allá de las llanuras de Bonanza,como a dos o tres días de camino.
De Gabriel decidió no saber nada pues,¿que sabría él de maravillas u objetos fantásticos?.
Pasaron las noches,los días,Gabriel se había aposentado en aquella cabaña y no paraba de escribir.A su lado se apelotonaban un montón de hojas arrugadas,unas a medio escribir,otras apenas en blanco y otras con tachones.
Jonás al fin fue capaz de encontrar aquella flauta mágica que según decían se hallaba escondida en una cueva más allá de las tierras altas de Bonanza,custodiada por tres ancianas brujas a las que con astucia consiguió engañar y sustraerles el preciado objeto.
_¡Al ladrón,al ladrón!_,chillaban juntas las tres hechiceras mientras Jonás les arrebataba la mágica flauta.Tanto escandalo daban que se asustó tanto y preso de pánico por si alguien acudía en ayuda de aquellas mujeres que las mató a pedradas.Y allí las dejó tiradas creyendo que estarían muertas pero,una de las hechiceras,a un hilo de la muerte aun tuvo el tiempo justo de hacer un último conjuro.



Jonás,que escapaba a toda prisa del lugar ya se relamía y frotaba las manos viéndose como futuro rey.
_¡Pronto seré principe,pronto!_,se repetía a si mismo entre socarronas risas.Ya faltaban menos de 2 días para que se cumpliera el plazo desde que el pregonero del rey hiciera acto de presencia en la plaza de Bonanza.Jonás inició regreso a la villa de Bonanza,al igual que otros tantos muchachos tal vez ya estuvieran haciendo.Al igual tal vez que su hermano Gabriel.
_¿Que habría estado haciendo aquel idiota todo éste tiempo?-,se hubo preguntado un montón de veces.
_¿Que habrán conseguido encontrar los demás pretendientes?_,otras tantas.
_Seguro que nada comparable a lo que yo traigo,jajajaja_,reía jubiloso.
Llego el día en que Gabriel y Jonás regresaron a casa.Allí se encontraba Santino,en la herrería.El cual dió un salto de alegría al ver que sus hijos al fin regresaban.
_¿Como os fué el viaje?_,les preguntó a ambos.
_Bien padre_,había respondido Gabriel.
_Muy bien padre_,respondía Jonás entusiasta.
Esa misma noche en la cena,Jonás sacó a relucir su curiosidad.
_¿Que traes tu hermano?_,le preguntó Jonás a Gabriel.
Éste respondió que ya lo vería a su debido tiempo.Gabriel no le preguntó nada a su hermano.No era curioso.Pero Jonás el vanidoso no pudo reprimir el contar de su hallazgo tanto a él como a su padre.Se lo comía la impaciencia.
Llegó el gran día.Toda la gente de aquella villa deseaba ver a quien proclamarían príncipe aquella mañana.Así que toda la muchedumbre se dispuso a acercarse a palacio junto con los pretendientes.El palacio fue acondicionado para tal fin.En una gran sala se dispusieron bebidas entre docenas de mesas que rodeaban la lujosa estancia acompañadas por otros tantos sirvientes.Al final de la sala el trono del rey,a su izquierda la reina y su hija mayor Antea,galardonada con la mejor de sus prendas.Realmente parecía hermosa.Los jovenes pretendientes se dispusieron en fila de izquierda a derecha frente a los monarcas.Toda la muchedumbre haciendo corro alrededor.Al momento uno de los ayudantes del rey desenrollaba un largo pergamino y empezaba a nombrar de uno en uno a los muchachos allí presentes.Cada uno,al oír su nombre se adelantaba y se ponía a la altura de los reyes mientras el monarca se levantaba y el chico le mostraba su ofrenda.Como nueve pasaron y a todos dio negativa el rey mientras ojeaba de vez en cuando el semblante de su hija Antea precatándose de su disconformidad.Uno trajo una especie de ave cuyas plumas eran un arcoiris,lo cierto que era hermoso pero,a punto estuvo el rey de decapitarlo con su espada cuando el bicho dió el más espantoso de los chillidos.Otro una caja de música más fea que la avaricia de la cual se desprendía un chirriante sonido más que agradable música.Uno más mostró una especie de esfera con cuatro dibujos.Cada uno vaticinaba si el día iba a ser lluvioso,nublado,con sol o viento.Dado que señalaba que llovía y soleaba en aquel preciso momento quedó descartado.Pasaron otros tantos y al fin llegó el turno de Jonás.Mientras,el ayudante iba tachando los nombres de todos aquellos muchachos conforme iban desfilando ante la presencia de su majestad.
Jonás se presentó altivo y con soberbia mientras andaba hacia los monarcas muy seguro de si mismo.No tanto estaba Gabriel a la espera de ver que era lo que su hermano mostraría al rey.



_Va vuestra vuecencia a ver lo nunca visto y oído por ojo y oreja humanas_,dijo Jonás soberbio,altivo y seguro.Sacó de debajo de una mantilla lo que parecía una caja rectangular de madera noble,la abrió y sacó su contenido.Sosteniéndolo en la palma de su mano lo levantó y lo expuso a la vista del soberano,éste dió un respingo mientras abría los ojos para cerciorarse bien de lo que estaba viendo.Era un objeto blanco,tan blanco como el más puro algodón,alargado y delgado,recubierto con piedras preciosas y rubíes.Una pequeña joya.En sus dos extremos habían sendos agujeros ovalados y a lo largo del instrumento y en la parte superior una sucesión de pequeños agujerillos en forma de columna.La gente estaba asombrada ante la belleza de aquel objeto sea cual fuere pues,de él emanaba un brillo y fulgor fuera de lo común.Algunos de la muchedumbre se apelotonaban para poder ampliar su campo de visión pues no atinaban a verlo bien.
_¿Que es ésto muchacho?_,preguntó el rey un tanto desconcertado.
_Es un instrumento de música mi señor,una flauta_,contestó Jonás con aires de misterio.
_¿Y como funciona hijo?_,volvió a preguntar el rey un tanto curioso.
_Ahora mismo le hago una demostración_,replicó Jonás.
Y acto seguido ejecutó la orden mágica;¡toca!,y la maravillosa flauta empezó a sonar pero,no de la forma en que Jonás esperaba por que al mismo tiempo que el instrumento despedía agradables y maravillosas notas como por arte de magia se empezaron a oír las voces de las tres brujas a las que Jonás había matado con una piedra.Santino se echó a llorar ocultando el rostro entre sus dos manos mientras Gabriel demostraba ira y tristeza a la vez mientras resbalaban por su rostro pequeñas lágrimas.Aquellas voces entonaron una canción,pero no de amor sino de muerte,pues de eso trataba,las tres ancianas cantaban al unísono que Jonás las había matado y que les había robado el preciado objeto allá, más allá de las llanuras de Bonanza.Lo que no sabía Jonás era que una de las hechiceras había conjugado un hechizo para escarmentar al ladrón.Asi pues el rey mandó arrestar al incrédulo Jonás mientras la gente murmuraba una y la otra menos enterada preguntaba a diestro y siniestro que pasaba.Tras el triste incidente el único que quedaba por pasar ante el monarca era Gabriel,asi que éste se personó ante el trono y ya delante del rey extrajo de un bolsillo un sobre de papel blanco impoluto el cual abrió de forma parsimoniosa y de su interior sacó una hoja de papel doblada.Acto seguido habló.
_Mi rey,yo no creo necesitar de ningún objeto o tesoro pues no me interesa la riqueza,la única que poseo la llevo en el corazón,la cual he plasmado en letras que con su permiso paso a leerlas en voz alta_,dijo Gabriel de forma segura.
Gabriel empiezó a leer el más bello y hermoso poema jamás escrito por mano de hombre alguno.La gente toda en silencio,expectante,escuchaba con atención.Sus caras iban pasando del asombro a la incredulidad y del entusiasmo a la euforia.Entendieron que aquel muchacho no hablaba con sus labios sino con el corazón.Cuando hubo terminado de recitar se empezaron a escuchar primero unas palmas,Santino no había podido controlar sus emociones y con lágrimas en los ojos y lleno de orgullo había empezado los vítores hacia su hijo,luego,se fueron incrementando los aplausos,sumándose,hasta que por último todos los allí presentes formaron un corro de aplausos digno del más valiente de los valientes.Y ya con Jonás en prisión donde esperaría su castigo,tal vez la muerte por culpa de su codicia y mala fe,pronto se concretó la boda nupcial de la princesa mayor de los reyes,Antea,que suspiraba feliz y enamorada por que al fin había descubierto de quien eran aquellas manos que de tanto en tanto le hacían llegar maravillas echas letras y de las que ella se había enamorado.



P.D."EL AMOR NO NECESITA DISFRAZ,LOS CARNAVALES SI"
"LA BELLEZA ESTÁ EN OJOS DE QUIEN LA MIRA"

lunes, 21 de diciembre de 2009

EL VIOLINISTA Y LA NIÑA CIEGA



Hace mucho tiempo atrás,en un pequeño pueblo de los alrededores de Valencia,en una apartada y transitada esquina fronteriza con la plaza,vivía un extraño anciano de nombre Rodrigo.Era más bien solitario,siempre apartado del bullicio y la muchedumbre.A Rodrigo le encantaba la paz,en cambio,odiaba el ruido y tener demasiada gente alrededor.Aunque ya jubilado,seguía ejerciendo su profesión todos los días,a la misma hora y en el mismo sitio,como un reloj.Rodrigo no podía dejar de tocar su estupendo y maravilloso violín.Él sí podía permitirse estar orgulloso de lo que había sido y continuaba siendo;un músico.Desde que dejara la orquesta por enfermedad nunca dejó de tocar,nunca.







Le destituyeron a la fuerza,por que aunque los médicos hubieran dicho que no podía tocar más debido a un extraño bulto salido en el brazo y que le agotaba,él se encontraba bien para seguir,quería seguir,el violín era su vida pero,no lo entendieron.

Gracias a sus ahorros y pertenencias que fue vendiendo pudo sobrevivir,más que nada gracias a su música y su preciado violín.Nunca se separaba de él,incluso decían que dormía en su cama,incluso lo tacharon de loco.Durante años recorrió pueblos y lugares,brindando a cada uno de los habitantes que se paraban a escucharlo sus maravillosas melodías que agradecían con doblones de plata,y que Rodrigo agradecido recogía de entre sus pies.Nunca pidió dinero a nadie,tan sólo,un poco de descanso y algo de comida a cambio de deleitar las plazas de los sitios que visitaba.Pero la gente lo hacía por voluntad,le echaban dinero a los pies en señal de agradecimiento por tan sutil arte,pues se sentían complacidos ante las maravillosas melodías que escapaban de sus manos.
Rodrigo lo cuidaba como a tal niño.limpiaba y mimaba cada día.Ése había sido el mejor regalo que le hicieron jamás sus padres y que él conservaba impoluto como el más grande de los tesoros.Provenía de una familia pobre que apenas podía permitirse comer y Rodrigo,un muchacho despeinado y mocoso,se embobaba todos los días en el escaparate de la tienda del señor Roque.Todos los días,a la salida del colegio,solía andar aprisa por llegar junto a él,por verlo,y más ansiaba cogerlo,tocarlo,acariciarlo y hacerlo sonar.Creyó que sería un sueño imposible.Así pasaba rato,mucho rato,casi una hora.Soñando despierto que era un joven apuesto y que tocaba con la orquesta real,y que daba conciertos para gente de la nobleza,y que....
Incluso el señor Roque le había cogido cariño,pues aquel muchacho desgarbado,hiciera frío o no,fuera cual fuera el día,se plantaba ante aquel gran panel de cristal mientras contemplaba su ilusión.
_Oye chico,¿por que no te vas a casa?,vas a pillar un resfriado si sigues ahí tan quieto sin moverte,hace frío_,solía decirle el señor Roque un tanto preocupado por la salud del chaval.
Pero la ilusión que sentía rodrigo por poseer aquel violín allí expuesto,tan majestuoso,tan brillante,maravilloso a sus ojos,podía más que todo el frío del mundo.Muchas veces se quedaba allí de pie hasta que el señor Roque echaba las cortinas al escaparate,provocando dolor en Rodrigo al ser apartada aquella bendita visión de sus inocentes ojos,y cerraba.
Él volvía a casa alicaído,triste.
_Nunca será mío_,se dijo en voz baja mientras caminaba.
Un buen día Rodrigo llegó a casa,como siempre se dirigió a su habitación y,cual fue su sorpresa cuando vio el bulto que se hallaba en su cama.A la primera impresión no atinó a saber lo que era o pudiera ser,pero al acercarse,el corazón le dio un vuelco,no podía ser,no,seguro que no,seguro que era un sueño,se dijo para sus adentros.
_¡No puede ser!,¡no puede ser verdad!,¡dios mío!_,gritó eufórica mente y lleno de júbilo Rodrigo.







Lo que no sabía era que sus padres presenciaban en silencio la escena,con lágrimas en sus ojos,medio escondidos junto a la puerta,mientras su madre le decía a su casi anciano padre a media voz;_ha valido la pena,mira que feliz es_.

Su padre lo miraba orgulloso,lloraba en silencio como un niño.
Sí,era lo que aquel chiquillo ilusionado había deseado con tanto fervor durante tanto tiempo,aquel chiquillo que nunca tuvo regalos de navidad,sólo unos pocos que conseguía construir su propio padre con sus manos en escaso tiempo libre,aquel chiquillo que pasaba horas contemplando el escaparate de una tienda en una vieja calle adoquinada.
Se giró y vio a sus padres en la puerta.
_¿Cómo lo supisteis?,yo....nunca os dije nada....yo...._,no le salían casi las palabras de la boca por la excitación.
_Siempre lo supimos Rodrigo hijo,siempre lo supimos_,dijeron sus padres satisfechos.
_Pero....¡no tenemos dinero!,debe haberos costado una fortuna,padre,madre,¿cómo....?_,no pudo terminar.
_No hables hijo....,no digas nada....tan sólo que tantos años los reyes magos sin venir....algún día tenía que ser¿no crees?_,dijo su padre tranquilizador.
_Anda,abre el maletín,ábrelo a ver si te gusta_,dijo su madre animosamente pasándose el reverso de la mano por los llorosos ojos.
_Sí,claro_,dijo Rodrigo.
Acto seguido abrió la funda y sacó del interior aquella maravilla.Apenas se atrevía a tocarlo,temía fuese a romperse.
Su padre,mercader,solía ver a su hijo cuando regresaba a casa,tras visitar e intentar vender telas en algún pueblo que circundaba la región,allí plantado,erguido ante aquel escaparate,tan absorto contemplando aquel instrumento,que se prometió desde ese día hacer realidad la ilusión de su querido hijo.Cierto que trabajó más duro y que,tras haber reunido durante tiempo ahorros de sus trabajos extra,al fin pudo hacer realidad su sueño.Rodrigo comprendió la importancia del acto de su padre en sacrificarse para complacerle,y fue algo que nunca olvidó,y que le mantuvo en pleno orgullo.
_¡Venga,intenta tocar algo,a ver como se te da!_,instaron sus progenitores.
En el maletín habían también unas partituras,aunque claro,Rodrigo no sabía interpretarlas.Así que se decidió,primero con miedo,luego con más decisión.Y para sorpresa e incredulidad de sus padres,el violín sonó bien,vagamente bien.Rodrigo sabía tocar de oído.El chico ciertamente entendía,lo llevaba adentro.
Algunas veces,cuando solía acercarse algún circo por aquel lugar,Rodrigo solía ir.
Aunque no podía comprar entrada,se las ingeniaba para colarse.Siempre lo conseguía.Él no iba por las personas que distraían a la gente,mayores y niños,con trucos tontos y payasadas,no,el iba por los músicos.Al único que escuchaba era al violinista.Su sonido captaba toda su atención grabando en su mente los movimientos del arco y,sobre todo,de la música.Luego,al regresar a casa,repetía en su mente,punto por punto todo lo que había visto y escuchado,incluso imaginaba e inventaba nuevas melodías.
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Así fue como se convirtió en un portento de tal instrumento,llegando a ser reconocido en el ámbito provincial,incluso atrayendo la atención del principado.Hasta que el destino o quizá la mala suerte,hicieron que pasara al olvido.Aquella maldita enfermedad se había cernido sobre Rodrigo casi sin avisar.

Así que desde hacía unos años,y ya cansado de andar de un lado a otro,decidió volver a su lugar de origen;el que le vio nacer.Quería pasar sus últimos días allí.Todavía seguía allí aquella vieja calle en la que residía tras un escaparate su tesoro.Aquel día en su habitación,su padre le había dicho que a su vez el señor Roque le dijo,que era un violín único,que lo trajo de uno de sus viajes,y que se lo compró directamente a un artesano que se dedicaba a fabricar dichos instrumentos.Pero para él tenía un valor incalculable en sentimientos.
La calle seguía allí,sí,pero la tienda había desaparecido.En su lugar habían puesto una panadería.
Y en aquel pequeño pueblo del reino de Valencia,acudía Rodrigo a su plaza,y allí plantaba la silla que traía a hombros y se sentaba.Y allí sacaba del estuche de madera aquel maravilloso instrumento que traía a los oídos de la gente tan agradable deleite.
Cierto día,mientras movía el arco con destreza,se percató de una hermosa niña que lo miraba con la vista perdida,atenta a sus melodías.Ya doliéndole el brazo Rodrigo dejó de tocar.Es entonces cuando la guapa niña pareció salir de su encantamiento.







_Acércate niña_,le dijo suavemente.

_¿Es a mí?_,preguntó dulcemente la muchacha.
_Sí,ven,no temas,no te haré ningún daño_,respondió tranquilizador Rodrigo al ver que la chiquilla daba instintivamente un paso atrás.
La muchacha se acercó un tanto insegura.
_¿Cómo te llamas preciosa?_,preguntó Rodrigo.
_Yo....Rosa,señor_,acabó por decidirse en responder.
_Es un nombre muy bonito Rosa,bella flor la rosa al igual que tú_,dijo el anciano músico sin dejar de mirarla a los ojos.
_¿Y usted señor,como se llama usted?_,preguntó Rosa ya más confiada.
_Rodrigo preciosa_,contestó el anciano.
_¿Te gusta la música?_,preguntó a su vez el viejo.
_Sí,mucho,¿que es lo que la produce señor....Rodrigo?_,preguntó la niña más animada.
_Es un violín,¿nun...._,iba a preguntarla si nunca había visto uno pero pudo evitarlo,sabía perfectamente que la niña,Rosa,era ciega.
_¿Puedo tocarlo?_,dijo la chiquilla curiosa mientras acababa por acercarse al violinista.
_¡Claro que si!_,dijo Rodrigo.
Cogió las manos de la muchacha y las depositó con suavidad sobre el talle del instrumento.Rosa palpó con cuidado todos y cada uno de los rincones de su preciado violín.
_Parece bonito,¡ojalá pudiera verlo!_,dijo la chiquilla un tanto apenada.
_A lo mejor algún día podrás ver,ya lo verás_,dijo Rodrigo esperanzador.
_No sé,a lo mejor,aunque lo dudo.Mi madre dice que si siguiera un tratamiento especial....pero,es muy caro y....somos tan pobres_,dijo lamentándose la muchacha.

_¿Debe ser muy caro?,me refiero al violín_,dijo la chiquilla entablando conversación.

_Sí,lo es,sentimentalmente tiene un valor incalculable para mí,pues fue un regalo de mi padre,la persona más buena que jamás haya conocido_,respondió el anciano.Sabía muy bien que aquél violín valía una fortuna en monedas.


Una vez conoció a un anticuario en la capital,cuando de joven y cuando todavía aún le sonreía el destino.Aquel hombre,ya mayor,le compraba su instrumento por una desorbitada cantidad de monedas,pues decía que era muy antiguo,único en su especie,y que lo había tocado un gran violinista de renombrada fama.Seguramente si el señor Roque lo hubiera sabido,nunca se lo hubiera vendido a su padre,pues le hubiera resultado imposible pagar por él.Es más,seguro que no desperdiciaría su tiempo vendiendo objetos y chucherías como decía la gente que vendía.El destino hizo que fuera para él.Su padre decía que Dios ponía ante los ojos de las personas aquello que el destino les deparaba,que Dios tenía un plan para todos y cada uno de nosotros.


_Me gustaría verte,¿me dejas?_,dijo la chiquilla.

_¿Cómo?,no entiendo...._,dijo el viejo músico.

_¿Que si me dejas tocarte el rostro,es mi forma de ver,así sabré como es tu cara_,dijo la muchacha relajadamente.

_¡Oh,sí claro,por supuesto que sí!_dijo Rodrigo al fin comprendiendo.

La chiquilla pasó sus desnudas e inocentes manos por el rostro aviejado del anciano quedándose satisfecha al momento.

¡Posees unas facciones amables Rodrigo!,¿puedo llamarte Rodrigo?_,preguntó la niña.

_Claro que sí,por supuesto_,respondió el viejo.

_Incluso podríamos ser amigos,¿quieres que seamos amigos?_,preguntó ilusionada Rosa.La verdad es que no tengo ninguno,yo podría venir todos los días a escucharte tocar,si tú quieres_,dijo riendo la chiquilla.

_Me gustaría mucho,así tendría a alguien con quien hablar_,respondió Rodrigo a la niña..

A poco llegó una mujer,seguramente su madre,a la que Rosa le presentó.Luego la chiquilla se despidió del anciano no sin antes prometerse que a la mañana siguiente acudiría para escucharle tocar.

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Desde ese día Rodrigo tuvo el más ferviente admirador que nunca se pudiera imaginar.Todos los días,acudía aquella niña ciega cogida de la mano de su madre a la plaza.Rodrigo y Rosa intimidaron mucho y se hicieron muy buenos amigos.Por la tarde,cuando el viejo regresaba a casa cansado ya de tocar su violín,(desde un tiempo lo hacía a cambio de unas monedas,ya que unos comerciantes de la zona le compensaban a cambio de hacer sonar su celestial música,según ellos,tan bello sonido y tocado por manos expertas hacían prosperar el negocio,y en verdad era así,la gente acudía curiosa y de paso visitaban los puestos incrementando las ventas.eran una de las muchas estrategias de las que se servían los mercantes para atraer posibles compradores.Hoy día todos sabemos que abunda eso,no son más que reclamos),y solía pasar por la misma calleja,una hora antes de oscurecer,donde estaba la tienda de sus sueños y que ahora no había más que pan y dulces.Rodrigo vivía en una casucha poco más abajo,así que le venía de paso.Y al pasar por allí,veía a través de la ventana,donde se paraba a observar como antaño hubo echo con su violín,a su querida amiga Rosa.La chimenea estaba recién encendida,incluso al anciano le pareció oír el crepitar de las llamas.Allí estaba,medio sentada en el suelo junto al fuego,jugando con medias muñecas de trapo medio descosidas y medio sucias.El viejo no pudo disimular su pena cuando vio los ojos de la chiquilla,que ciegos,no ocultaban su tristeza.Y así durante un rato.Luego se marchó.

_¡Pobre niña!-,se dijo apenado mientras echaba a andar.

Al llegar a casa lo primero que hizo fue encender la chimenea él también.Tenía frío.Las manos heladas y,su brazo dolorido.Si no llega a ser por aquel hombre extraño que en uno de los pueblos conoció,seguramente su violín habría dejado de sonar haría tiempo.Aunque los médicos le dijeron que no había solución para el tedioso bulto de su brazo,aquel personaje le hizo saber de una medicina que pararían notablemente el avance de dicho mal y simplificaría su dolor.Siempre que no dejara de tomarla.Tenía un sabor asqueroso aquél brebaje,pero que diablos,él no quería quedarse sin poder acariciar su violín,pues según él no tocaba el violín,sino que lo acariciaba.Fue a la cocina y se preparó el brebaje.Era una especie de mezcla entre hierbajos.La verdad era que funcionaban,siempre habían funcionado,además,los susodichos hierbajos no eran difíciles de conseguir.Él mismo los recogía cada dos o tres días en las montañas.Bendito fuera aquel hombre,se repetía cada vez que lo ingería.

Pensó en Rosa,era tal el cariño que le había cogido a la chiquilla que maldecía la mala suerte de la vida.

_¡Ah,si pudiera ayudarla!_,se dijo afligido a sí mismo.

Como él,Rosa nunca tuvo regalos de navidad,salvo las muñecas que a duras penas cosía su buena madre de telas que encontraba en la calle.Su casa no tenía adornos así como en otras sí los había.Lo cierto era que ya la navidad estaba a la vuelta de la esquina.En las calles y sobre todo en la plaza,ya se respiraba navidad,para todo el mundo menos para él y....Rosa.La muchacha le hubo contado que su padre murió pisoteado por una carreta siendo ella muy pequeña aún.Se notaba la tristeza en sus palabras cuando hablaba de ello.

El viejo coció las hierbas y puso el caldo en un cuenco que,humeante,se llevó a un rincón de la chimenea donde se sentó.

¿Y él,que era de él?,la fortuna le acarició por poco tiempo al igual que la fama.No era más que un viejo enclenque y solitario que tocaba el violín a cambio de unas monedas,unas miserables monedas.

Como siempre había puesto el estuche con el violín en la mesa de la estancia.Se quedó mirándolo pensativo,absorto,más aún que cuando lo vio por primera vez en aquella tienda en aquella calle vieja,tan vieja como él.

_Creo amigo,de que ya va siendo hora de que nos separemos_,dijo en voz alta tras un buen rato de silencio observando aquel estuche que contenía toda su vida.

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A la mañana siguiente,y durante toda la semana hasta un día antes de navidad,Rodrigo tocó(acarició)su preciado violín como nunca antes lo había echo,incluso la gente no daba crédito como aquel anciano se dejaba la vida con el empeño y entusiasmo con que lo hacía sonar,seguramente pensarían que debido a la llegada de la navidad.Pero sólo Rodrigo sabía que no era así.Que sus motivos eran otros.Rosa también se percató de ello y le resultó extraño,aunque no dijo nada.Aquella semana fue inolvidable para Rodrigo,aquella niña,con el poco tiempo que la conocía le había llenado tanto,le había echo tan feliz.Hablaban,reían,merendaban juntos,se contaban secretos,era una verdadera amistad.Incluso el anciano llegó a pensar que era la nieta que todo abuelo querría tener.Él nunca se había casado,ni siquiera había tenido novia,en eso las cosas no se le habían dado bien.Igualmente Rosa pensaba que Rodrigo era el abuelo que todo niño quisiera tener,puesto que ella no había conocido a los suyos,murieron no habiendo nacido aun.

El día antes de navidad,Rosa acudió a la plaza,igual que hacía desde que conoció a Rodrigo,pero ésa vez se llevó una sorpresa,Rodrigo no aparecía por ningún lado.Preguntó a los comerciantes pero éstos dijeron que no le habían visto en toda la mañana.Era muy extraño,y raro,muy raro,a no ser que estuviera enfermo.Así que decidió a ir a su casa.Al llegar llamó con la aldaba,pero nadie abrió.Aunque Rosa era ciega sabía desenvolverse muy bien sola,su percepción del sonido estaba muy agudizado,contaba los pasos que daba sirviéndose de un largo bastón que le había echo su madre.Podía recorrer muy bien el pueblo,pues conocía cada palmo de terreno.Incluso se atrevía a adentrarse en un trozo de claro al lado de la senda vieja que daba al bosque.Según le contó a Rodrigo,ese era su sitio preferido.Solía ir allí cuando se sentía deprimida.Escuchaba los pájaros cantar,dormitaba,le gustaba estar allí.Desde que se lo dijo a Rodrigo también se convirtió en su sitio preferido.Muchas veces iban juntos al lugar.El viejo músico solía contarle historias de princesas y dragones que la niña escuchaba alelada.

Rosa era capaz de percibir el más leve sonido,y distinguir de entre miles de ellos,así que agudizó el oído.Recorrió aquel claro tanteando con el bastón.Temía lo peor.Pero allí no había más que maleza,arbustos,piedras e hierba,de Rodrigo ni rastro.Si hubiese estado en el claro la habría llamado al oírla llegar.Desanimada se marchó.Al entrar en casa su madre la oyó.

_¿Ya llegaste Rosa?,¿pasó algo?,te hacía con Rodrigo_,dijo su madre.

_Rodrigo no está mamá,le he buscado pero no está_,dijo Rosa a su madre preocupada.

Pero poco sabían las dos que Rodrigo se hallaba lejos de allí en aquellos momentos,él y su violín.

Llegó el día de navidad.Se respiraba alegría en el pueblo,se vivía la fiesta.Todos menos Rosa,que estaba triste.Estaba enfadada por que su amigo Rodrigo la había abandonado sin siquiera despedirse de ella.Pero poco podía suponer que era todo lo contrario.

Ese día fue para Rosa y su madre como otro cualquiera,comieron y bebieron lo justo y pasaron la tarde junto a la chimenea.Llegó la hora de dormir para la chiquilla.Rosa ya acusaba el sueño.

_Mamá,me voy a acostar,tengo sueño,¡buenas noches!_,dijo con tristeza dirigiéndose al dormitorio.

_¡Buenas noches hija,que descanses!_,dijo su madre.

Rosa entró en su habitación,se desvistió y puso el camisón de dormir.Fue hacia la cama para retirar la sábana y tocó algo.Al principio se asustó.Pasado un momento palpó con reparo y desconfiada el lecho hasta que sus manos dieron con algo frío,de madera.Aquello le resultó familiar.

Dios mío,era la funda de un violín,del violín de Rodrigo.

_¡Mamá,mamá!_,llamó excitada la chiquilla a su madre.

_¿Qué ocurre cariño?_,gritó su madre entrando ya en la habitación de Rosa apresuradamente.

_¡Hay algo en la cama!_,dijo Rosa sobreexcitada.

Su madre vio la funda de violín.Se acercó y lo cogió.Pesaba.Intentó abrirlo.Tras un leve forcejeo lo logró y....¡oh sorpresa!.En el interior no estaba el violín sino que,en su lugar,había un montón de monedas de oro,suficientes para tantísimas cosas.Pero había algo más;una carta sellada.

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"Querida señora,he sido muy dichoso desde que conocí a su niña,ella ha llenado el poco espacio de mi corazón de alegrías,emociones y amistad.Que aun siendo ella tan joven,con sus 12 años,ha demostrado poseer más conocimiento que algunas personas de prestigio que conocí.He sentido como esa chiquilla fuera mi propia nieta,y así la he tratado desde entonces.Yo no soy más que un anciano enclenque y malogrado en la vida.Mi única ilusión en éste mundo fue conseguir éste violín,cuyo padre mío,con su esfuerzo,dedicación y sacrificio compró,aun a sabiendas de no poder.Yo no tengo familia,no tengo ni me queda nada que no sea la amistad y la comprensión de éste ángel que es su hija.Juntos hemos reído,jugado,compartido secretos,pasadas las mañanas y las tardes,y me he sentido orgulloso de su compañía.Así pues,sé que la ilusión de su hija,Rosa,no es otra que poder ver.Me da tanta pena que no pueda ver el sol,las nubes,las estrellas,los pájaros,el arco iris después de llover,a su propia madre,que no puedo por más que hacer realidad su sueño,al igual que hizo mi padre por mí.Así pues,he decidido vender mi viejo violín,que es lo que más quería en éste mundo,para que tú,Rosa,vuelvas a recuperar la vista.Sé que no eres ciega de nacimiento y que lo tuyo tiene cura.Pongo en manos de tu madre éste dinero para que lo emplee a tal fin.

Respecto a mí,no te preocupes,muero feliz y siendo el más dichoso de todos los mortales.Si sigues yendo al claro,tal vez nos encontremos allí,pues mi viejo violín,nunca dejará de sonar para ti.

Os quiero;RODRIGO.

FELIZ NAVIDAD

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Rodrigo se sentía cansado,tan cansado.Había echo un largo viaje para vender su inseparable violín.Aquél hombre le había dado un buen montón de monedas de oro,serían para una buena causa.Por última vez pudo ver a Rosa y su madre como siempre quiso verlas;felices.

Había aprovechado un momento de ausencia en la casa para aquella tarde entrar por el portón de atrás y dejar el regalo de navidad para Rosa.La chiquilla y su madre se llevarían una gran sorpresa.Nunca le gustaron las despedidas,prefirió no hacerlo.


Poco a poco fue alejándose de la ventana,aquella en la cual solía asomarse al volver de la plaza.Donde residía la segunda cosa que más había querido en éste mundo.Enfiló sus pasos al bosque.Sentía la necesidad de acudir,su paso por la vida había llegado a su fin.Durante esa semana no tomó el brebaje,para que alargar la agonía,ya se daba por satisfecho con lo que había vivido hasta ahora.Cuando llegó,se sentó junto a un olmo viejo,de amarillentas hojas y se quedó ahí,sin moverse,con la vista fija en el inmenso mundo.

Y dice la gente del lugar,que nunca se encontró el cuerpo del viejo violinista,que tal vez se marchara lejos de allí,otros que bajaron unos ángeles y se lo llevaron para que tocara su violín en el cielo,y muchos que,cuando se transita por la vieja senda del bosque y ya caída la tarde,empieza a sonar un violín,del cual nadie sabe que o quien lo hace sonar....excepto Rosa.,

(LOS BIENES MATERIALES SON SOLO CAPRICHOS,LA VERDADERA AMISTAD ES UN DON)

jueves, 26 de noviembre de 2009

EL ACCIDENTE



Llovía,no muy copiosamente,lo hacía a intervalos,pero molestaba,la lluvia aunque beneficiosa en muchos aspectos era molesta,sobre todo para Enrique.Él prefería los días con sol,ó como mucho nublados.

Iba sentado al volante de su peugeot 406,era un buen coche,si señor,un buen coche.



Volvía a casa despues de un largo día gris,lluvioso y lleno de trabajo.Trabajaba en una oficina,y hasta tenía su propio despacho.No podía quejarse.Disponía de un buen sueldo,un jefe comprensivo y unos compañeros de trabajo increíbles,solía comer con ellos al mediodia,ya que al disponer de escaso tiempo para ello le impedía ir a casa,ubicada en un humilde barrio en un pueblo contiguo a la ciudad.

A tan solo 14km,distáncia que hacia diariamente.Ya estaba acostumbrado.Conducía con prudencia,nunca le gustó correr.A todo ello,mientras estaba con sus pensamientos atisbó con la mirada una fotografia que llevaba pegada al salpicadero,se trataba de una mujer,una guapa mujer que abrazaba a dos niñas guapisimas.
-Luci...Rebeca...Laura..._,los nombres escaparon de sus labios automáticamente,al igual que unas pequeñas lágrimas que resbalaron ágiles por sus mejillas,_...os quiero tanto..._,dijo a continuación mientras secaba los ojos con el reverso de su jersey de lana,por cierto,elaborado con cariño por su amada esposa.Ah su esposa,cuanto la quería,cuanto se querían.Aun recuerda cuando la conoció.Fué en el parque,y que casualidad,llovia.Iba hacia su casa cuando una guapa chica estaba arrinconada en un portal,medio mojada,con frío.Aun recuerda,despues de 18 años,eran las tres de la tarde,y venía de comer con sus padres,exactamente recordaba lo que dijo;_¿quieres que te acerque donde vayas?,hace frío y vas a pillar una pulmonia_.


Al ver que la muchacha no hacia más que mirarle y tiritar,como no entendiendo,volvió a decir;_no muerdo y me sentiría mal si no aceptaras,en sério,no me importa acompañarte_.
Ésa vez la chica si contestó;_está bien,sólo son dos calles abajo,_dijo timidamente.
Ése fué el comienzo,el comienzo de la vida,de su vida.Aspiró con fuerza el aire que entró raudo en sus pulmones.Era extraño,le pareció percibir su olor,el olor de Rebeca,de su Rebeca.Ya era casi de noche.La lluvia parecía haber amainado.Cesó el molesto y continuo martilleo en el techo de su automóvil.
_Hombre,menos mal que paró_,dijo con alivio.
Apenas se hubía cruzado con otros vehiculos en el trayecto.No era una mala carretera.Además,él ya estaba acostumbrado.Vió el señalizador que marcaba "Muro de Alcoy 7km".Ya quedaba menos,menos....para estar con las tres personas más importantes de su vida.Todos los dias al regreso de Alcoy pensaba en ellas.Todos los días regresaba con la misma ilusión,con las mismas ánsias de reunirse con ellas.Seguro que se pelearían Luci y Laura,a la misma hora,al oir el timbre en el porche,por ser la primera en abrirle la puerta.
_¡Papá....papá ya está aqui!,¡ha llegado mamá!_,dijeron casi al mismo tiempo las dos chiquillas emocionadas.
_¡Abro yo!,¡no,yo!,¡yo!,¡no,yo!,¡he dicho que yo!_,asi pasaban un tiempo,discutiendo,sin percatarse de que mamá,en su descuido,era la que abría la puerta.Entonces las dos chiquillas cesaban en su discusión y miraban a mamá,para al fin darse cuenta de que discutir era una tonteria,y asi reían los cuatro de tan cómica situación.
_Que chiquillas éstas...._,dijo medio riendo y en voz alta.
Se estiró en el coche y pasó sus dedos por entre el cabello,luego volvió a hojear la fotografia.Solía hacerlo mientras conducía.Le gustaba recordar.



Y así recordó el primer beso,su primer beso con Rebeca.Fué un beso apresurado,timido,largo y corto al mismo tiempo pero,sobre todo con el alma._Ah....que mujer_,dijo en un susurro.Era tan feliz.Pensó en ese instante que era el hombre mas afortunado y dichoso del mundo,del mundo entero.Era ya noche cerrada,sólo pasaba un cuarto de las siete de la tarde.Ya se sabe que en invierno es de noche a partir de las seis.Sintió un vuelco en el estomago,tenía hambre,vaya que si la tenía.Intentó adivinar que le habría preparado su Rebeca esa noche para la cena.Seguro que alguno de sus platos favoritos.Seguro que si.Rebeca era una gran cocinera.¿Sería conejo al ajillo? ó,tal vez pollo con almendras?.Inconscientemente se relamió los labios.Sentía tanta gana.
De repente unas luces le cegaron momentáneamente,sólo unos pocos segundos,los suficientes para que pasara lo inevitable.
_¡Maldita sea!,¡Diós....!_,logró maldecir mientras intentaba dominar la situación pero,el cansancio,el hambre y el asfalto mojado instaron al fatal destino.Cegado por las largas luces de otro automóvil perdió la visión de la carretera por unos segundos.Abrió y cerró los ojos repetidamente a fin de hacer volver la vista,sacudió alocadamente la cabeza para despejarse pero fué inútil.Lo inevitable pasó.No pudo controlar el automóvil y para cuando hizo uso de los frenos,hicieron que el coche patinara y se saliera del arcén,provocando un desgraciado y aparatoso accidente.El auto dió varias vueltas de campana mientras caía por un pequeño precipicio,no sin antes arrollar la vianda de metal que protegía la carretera.El coche quedó quieto al fin,boca arriba,con Enrique en su interior,inmóvil y....ensangrentado.



A poco paró otro automóvil,testigo de lo ocurrido.Eran una familia,un matrimonio y dos niños.El hombre bajó,no sin antes dar a entender que aguardaran su regreso.Se asomó al vacío.Había empezado a llover de nuevo.El hombre volvió al coche,cogió el móvil y se dispuso a llamar una ambulancia para luego dar parte a tráfico.Al poco tiempo se personó la ambulancia y la policia al lugar....

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Enrique se hallaba tumbado en la cama del hospital,tenía cables conectados al cuerpo,un brazo escayolado y multiples moratones.Estaba con los ojos cerrados,inmóvil,como dormido.Los médicos habían dicho que era un milagro que siguiera vivo.

Rebeca fué avisada esa misma noche por la policia de lo ocurrido.Llamaron al timbre desde el porche.Se oyeron ruidos,risas,correrías y una discusión energica;_¡abro yo!,¡no,yo!,¡yo!,¡he dicho que yo!_,decían dos voces de niña.Al fin se abrió la puerta.Rebeca vió a los policias.Ésa vez no hubo risas.Las chiquillas enmudecieron.



Se cogieron de la mano cuando vieron a su madre llorar.Rebeca cerró la puerta.Se dirigió hacia las njiñas y las abrazó con fuerza.Las lágrimas brotaron de sus ojos.Las niñas preguntaban_¿que pasa mamá?....¿que ocurre?_.
Pero Rebeca no podía hablar,en ese momento no.
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Ésa misma noche llegó Rebeca al hospital acompañada de sus hijas y una hermana,la cual las había llevado.Preguntaron en recepción y acto seguido se dirigieron al número de habitación que les había proporcionado la enfermera de guardia que estaba tras el mostrador.Era la 205.Rebeca no quiso esperar al ascensor,no había tiempo.Quería estar cuanto antes con su amado Enrique.Las niñas estaban asustadas,no hablaban.Subieron deprisa las escaleras,sin siquiera darse un respiro.Al fin llegaron a la habitación en la que se encontraba Enrique.Entraron.Rebeca se abalanzó llorando sobre Enrique abrazándolo con ternura.
_Oh cariño....dios mío no...._,logró apenas decir entre sollozos,mientras besaba y acariciaba el rostro del inmóvil Enrique.
_Tranquila señora,su marido debe descansar,necesita descansar_,dijo una enfermera a sus espaldas,a la cual no habían visto por la forma súbita en la que entraron en la estáncia.Las chiquillas tambien corrieron a abrazar a su padre,lloraban.
Al poco tiempo vino un doctor.
_Señora...._,dijo.
_Doctor dígame,¿cómo está?,¿se pondrá bien?_,dijo entre sollozos Rebeca.
_Sí,se pondrá bien,sólo necesita descansar.Ha sufrido muchos golpes,sobre todo en la cabeza.Tal vez,cuando despierte pueda sufrir amnésia temporal pero....tiene solución,no se preocupe.Es un verdadero milágro que esté con vida,el samu dijo que el coche quedó practicamente destrozado.
_¿Amnésia temporal? pero....¿que pasó?,dígame_,preguntó nerviosamente Rebeca.
_A su marido debió deslumbrarle otro coche que circulaba en el otro sentido,provocando que la lluvia,el cansancio y la ceguera momentánea hicieron que su marido se saliera de la carretera al frenar.No pudo evitarlo.En cuanto a si sufre amnésia,con su ayuda y la de su familia se recuperará satisfactóriamente en muy poco tiempo.Seguramente sea pasajera.No hemos detectado ninguna fractura craneal.Ha de tener paciencia.
Rebeca asintió con la cabeza.Las niñas aun seguían junto a su padre.Le acariciaban,le hablaban,le cogían la mano mientras con los ojos llorosos le decían a su padre que se pondría bien,que ellas cuidarían de él.
En poco menos de una semana Enrique recobró la conciencia,gracias en parte a rebeca,que se pasaba los días enteros a su lado,hablándole,acariciándole,mimándole.Las chiquillas estaban al cuidado de su tia,que tambien todos los días,a la salida del cole las llevaba al hospital para que visitaran a su padre.
Fué muy duro,rebeca dormía poco,estaba totalmente dedicada a Enrique.Las niñas no hacían más que preguntar que cuando papá volvería a casa,que cuando se pondría bien.
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Eran las seis de la mañana de un sábado cuando Enrique abrió los ojos.Lo primero que vió fué a Rebeca,su esposa,su querida y amada esposa que,habiéndose percatado se levantó rápida del sillón en el que se encontraba sentada para acudir junto a él.
_Cariño....amor....estoy aquí,a tu lado mi amor.Tranquilo_,dijo con ternura Rebeca a su esposo,que parecía mirarlo todo con asombro,sobre todo a ella.
_¿Quién....eres?_,preguntó a la mujer que se hallaba abrazándolo con tanto amor.
Rebeca prorompió a llorar....el doctor tenía razón,aquello iba a ser muy duro.
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A Enrique le dieron el alta unos dias despues.El médico dió instrucciones claras y sencillas a Rebeca sobre lo que tenía que hacer para que Enrique volviera a ser como antes.Sobre todo paciencia y llevarle a sitios para que le ayudaran a recordar y mucho,mucho contacto familiar.
Fueron unos días difíciles,sobre todo para Enrique,que se esforzaba en querer recordar sin apenas conseguirlo.Había lagunas en su cabeza que se resistían a disiparse.Las niñas procuraban estar todo el rato con su padre.Le enseñaban dibujos que hicieron juntos,jugaban a juegos que solían jugar los tres ó los cuatro muchas veces pero,ni así.Su mente se resistía a recordar.
Un buen día le dijo a su mujer que salía a dar un paseo con la bicicleta,que un poco de ejercicio a lo mejor podría ayudarlo a recordar algunas cosas.Solían hacer travesías con las bicicletas,él,su mujer y las niñas el fin de semana.Sobre todo iban a casa de la abuela,situada a pocos kilómetros del pueblo.Allí pasaban la tarde y luego,antes de anochecer,regresaban.
A Rebeca no le pareció muy buena idea que fuera sólo pero,ante la insistencia de Enrique acabó por aceptar.Ya estaba totalmente resarcido de las heridas,por no ser por la maldita laguna que le atormentaba día a día.
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Hacía buen día,las chiquillas estaban en el colegio.Hacía una mañana estupenda.Enrique pedaleaba despacio,sin prisa,saboreando cada metro que avanzaba.Lo había estado pensando toda la noche,quería ir al lugar del accidente,sentía la necesidad de ir allí.Algo le decía que en ese lugar sus lagunas se disiparían.
En poco menos de una hora llegó.Se apeó de la bicicleta y la dejó apoyada en la vianda de metal.Allí estaban las marcas de los neumáticos,Sintió falta de aire en el pecho,aspiró con fuerza y soltó el aire.Se quedó de pié,mirando hacia el pequeño precipicio.La vianda estaba reparada pero,segun le habían dicho,su automóvil seguía allí.Así lo acordaron el hospital y la policia,puesto que la vuelta de Enrique al lugar del accidente era inevitable y eso le ayudaría en gran medida a recordar.Estaba en un sitio que no estorbaba.
Trás un largo lapsus de tiempo,Enrique decidió bajar a donde estaba su coche,medio oculto por abundantes matojos y carrascas,y algun que otro pino.Le fué costoso,era un sitio de difícil acceso,llegar abajo.


Al fin lo consiguió.Y sí,allí estaba su viejo coche,echo un amasijo de hierros.Estaba lleno de cristales,así que anduvo con cuidado al pisar.La puerta del conductor estaba literalmente cortada.Seguramente por los bomberos para sacarle del interior.Por fortuna no circulaba a demasiada velocidad.Se agachó y quitó con las manos los trozos de cristal del parabrisas que estaban sobre el asiento del conductor,luego se sentó en él.Se repatingó y estiró las manos hacia el volante.Lo asió con fuerza.Cerró los ojos y apretó los parpados.Nada.Intentó relajarse.Tras varios intentos lo consiguió.Como por arte de mágia acudieron varias imágenes a su mente.La lluvia....la molesta lluvia.Sabía a ciencia cierta que deseaba llegar a....su casa,¿una familia?,¿Rebeca y las niñas?,su mente aun se resistía.Abrió los ojos,Echó un vistazo alrededor y,sí,allí estaba,aquella fotografia....eran Rebeca y las niñas....sus tesoros.Las imágenes acudieron de golpe,como una sobredosis de recuerdos que se sucedían vertiginosamente en su pensamiento.
_Rebeca....Luci....Laura_,dijo entrecortadamente claro y alto,pero todavía faltaba algo,algo esencial,algo que se aferraba a seguir escondido.


Miró el reloj,el tiempo había pasado deprisa,ya era casi mediodia.Tenía que volver a casa,tenía que regresar.

Salió del coche,subió el pequeño precipicio,cogió la bicicleta y se montó en ella.

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Rebeca se encontraba en la cocina terminando de preparar la comida,las niñas ya habían llegado del colegio y,como todos los días lo primero que preguntaban era;_¿cómo está papá mami?,¿ya recordó algo?.

_Pronto hijitas,pronto,papá necesita tiempo,debemos darle tiempo_,contestaba Rebeca esperanzada.

Rebeca les dijo a las niñas que su padre había salido a un recado y que no tardaría en volver.

Al cabo de media hora sonó el timbre en el porche.Luci que se encontraba junto a la ventana de su habitación vió a su padre llegar y corrió hacia el vestibulo mientras gritaba;_es papá,es papá_.

Laura acudió rauda a los gritos de su hermana mientras decía_¡abro yo!,¡no,yo!,¡he dicho que yo!,¡que abro yo!.

A todo ello Enrique escuchaba tras la puerta,y como tocado por la varita de un hada mágica empezó a recordar.

La puerta se abrió.Era Rebeca,como siempre.Las chiquillas enmudecieron,quedaron mirándolo un tanto extrañadas.Rebeca tambien.Enrique se había quedado inmóvil en el zaguán,sus labios se movían solos nerviosamente,sus ojos estaban empañados,no atinaba a decir nada,sintió un nudo en la garganta.Ya no pudo más,al fin la laguna había desaparecido.Alzó los brazos a la altura de los hombros y rompió a llorar.Rebeca y las niñas tambien mientras corrían a los brazos de aquél hombre que había vuelto a vivir y que,en una de sus manos,agarrada fuertemente,llevaba una estropeada y polvorienta fotografia,aquella que arrancó del salpicadero de un viejo peugeot 406.

(EL VERDADERO CORAJE DE UNA PERSONA RESIDE EN SUS PROPIOS MÉRITOS)

lunes, 12 de octubre de 2009

EL MENSAJE EN LA BOTELLA



.....Josete se detuvo intrigado,había visto algo semienterrado en la arena mojada,algo que de vez en cuando era acariciado por alguna atrevida ola,algo que relucía bajo los rayos de sol de aquella mañana.

Una de tantas en las que Josete solía acercarse a la playa para recoger conchas y demás objetos,con los que solía construir aviones,barcos,todo lo que su abierta imaginación le permitía.Era su gran pasatiempo desde muy chico.
De mayor siempre había querido ser arquitecto,según decían los que lo conocían no iba demasiado desencaminado,el muchacho tenía unas manos extraordinarias,al igual que su avezada cabeza.

Algunas de sus construcciones las regalaba a vecinos y conocidos.En su cuarto disponía de un sinfín de figuras y creaciones que había ido guardando durante años,allí tenía su pequeño taller.Sus padres apostaban mucho por su futuro,estaban orgullosos.Siempre creyeron que Josete llegaría lejos.
Compaginaba su afición con los estudios,llevaba ya un par de años estudiando tal carrera.De momento le iba bien,muy bien,excelentemente bien.
Si todo salía como esperaba,su familia dejaría de ser pobre,su ahora enfermo padre abandonaría la pesca para siempre,y su triste madre ya nunca más lo estaría.

Josete provenía de una familia de pescadores pobres,se valían de una destartalada embarcación para llenar sus hambrientos estomagos.



Desde que él tuviera aquella afición intentaba ayudar en la mar,y como no,vendiendo algunas de sus creaciones a gentes de paso y a turistas ocasionales que se dejaban guiar hasta Lubina.Sí,Lubina,aquel pueblo triste de la costa gallega,al que la fortuna nunca visitaba.
Solía sacarse algun dinero,que con entusiasmo entregaba a sus padres,y éstos emocionados solían decirle;
_Gracias Josete,no sé que haríamos sin ti._

Y el muchacho aquellas palabras las guardaba como la mayor de las riquezas.
No tenía hermanos,era hijo único,aunque si bastantes amigos y conocidos.Uno de ellos era una anciana mujer a la que casi todos los días iba a visitar.Se llamaba



Isabelina.Aquella mujer contaba histórias que enbobado Josete escuchaba apenas sin pestañear.Tambien acudían de vez en cuando alguno de sus amigos.Todos juntos pasaban amenas las tardes,siempre que no salieran a faenar claro.
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.....aquél extraño objeto llamó su atención,se acercó a él sin apartar la vista,como con misterio.Llegado a su altura,Josete vió que se trataba de una vieja botella color verde mar,una de esas que vendían en cualquier tienda,seguramente de refresco.Lo dedujo por la forma,pues en ella no había etiqueta alguna,seguramente arrancada por el oleaje en alta mar,a saber las penas y glorias y el tiempo que habría pasado aquél vidrio mecido por las olas.
_Dios sabe,_dijo en voz alta pensativo.



Se agachó para observarla más detenidamente.Sus ojos se llenaron de asombro.
Tenía puesto el tapón,pero no era un tapón corriente,parecía fabricado toscamente por las manos de alguien.Adelentó una de sus manos y la sacó de la arena,la limpió un poco con agua a fin de quitarle el salitre y los restos de arena.
_Vaya vaya..._,se dijo a si mismo más asombrado aún que antes.
En su interior había algo enrollado,parecía una hoja de algún árbol o algo parecido.Quiso acabar con el misterio.
Estuvo un rato forcejeando con el dichoso taponcillo hasta que al fin pudo sacarlo.Era un trozo de tela enrollado,y dentro hojas muy prensadas entre si,aunque era precario el sellado de aquel vidrio había cumplido bien su misión;no haber dejado pasar el agua a su interior.

Intentó sacar el contenido.Tras varios intentos se dió por vencido,pensó que no sería nada importante.

_¿Y si fuera un mensaje?_,se dijo dubitativo.



Optó por volver a colocarle el tapón y devolverla al mar,sería lo mejor.Así lo hizo.La echó tan lejos como pudo,la botella zumbó al romper el aire,segundos despues cayó al mar.Josete volvió a dedicarse a lo que estaba haciendo.A nadie habló de lo que hubo encontrado aquella mañana en la playa....
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....el barco estaba a punto de zarpar,aquél hombre alto,guapo,fornido y con apariencia de buenas maneras pareció salir de un largo sueño,se frotó los ojos con fuerza mientras murmuraba por lo bajo_Dios...cuanto tiempo..._.
Iba bien vestido,era joven,alrededor de 35 años y en su mano izquierda llevaba asida una cartera donde seguramente guardaría documentos o algun tipo de papeleo.




La sirena dió su último aviso,el hombre se apresuró a embarcar.
Subió las escaleras y dió el pasaje al final de éstas a una guapa azafata que le dedicó una breve pero agradable sonrisa mientras decía amablemente:_que tenga buen viaje a bordo señor...._.
_Valverde,José Valverde señorita...._,dijo cortésmente con otra sonrisa.
_Lorena,pero puede llamarme Lore señor Valverde._Contestó la guapa joven.
_Por favor llámeme José,gracias,_dijo el hombre.
_Bueno José,que disfrute.... tal vez nos veamos más tarde y charlemos un poco,_dijo la muchacha sonriente.

_Sí,tal vez,_dijo a su vez José mientras le era entregada la llave de su camarote.Trás despedirse de la agradable azafata marinera enfiló sus pasos hacia el interior de la gran embarcación.Tenía un vago presentimiento que llegaba a producirle temor,pero se dijo que todo iría bien,sino la prueba estaba con la guapa chica que podría ser bien un ligue,una buena manera de empezar su nueva aventura.Una aventura que le llevaría a Estados Unidos,nada más y nada menos.
Había sido contratado por una empresa para construir un edificio peculiar en una zona residencial de un barrio adinerado.La verdad es que ese iba a ser su primer trabajo en serio que iba a hacer,e iba a darlo todo de si,de ello dependería su futuro.Había sido escogido de entre 50 promesas jovenes de arquitectura de los nuevos tiempos,o sea del siglo 21 y no iba a defraudar.Ni mucho menos a su querida familia,a la que hacía mucho tiempo,aun siendo chaval,prometió sacar de la miséria.Recordó a su padre,a su madre,sus amigos,y como no a Isabelina.
Al fin llegó,sí,esa era la puerta,la número 56.
_No está mal,_se dijo.
Se refería al número en cuestión,era de los que creían en la suerte.Metió la llave en la cerradura y abrió.El pequeño habitáculo era confortable pese a su reducido tamaño.Probó la cama,era de su agrado.Tal como iba,vestido,se echó literalmente en ella y se sumió en un largo descanso olvidándose de todo.

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Se llevó las manos al rostro,se lo frotó energicamente.Sentía hambre,tampoco sabía el tiempo que hubo dormido.Miró el reloj.Dió un brinco.7 horas había estado durmiendo.José era una persona que los viajes solían cansarle más que una dura jornada de trabajo.Se quitó la ropa que llevaba puesta y fué directo a darse un baño.Lo necesitaba.
Mientras se duchaba pensó en el sueño que había tenido durante el descanso.Ya eran dos las veces que soñaba lo mismo.Cuando José era adolescente y le llamaban Josete,cuando iba a la playa a recoger conchas con las que luego construía sus puentes,barcos y demás,cuando encontró la botella misteriosa,cuando le quitó el tapón y quiso sacar lo que había en su interior y no pudo,y que por rábia la devolvió al mar.Dedujo que se trataría de pura casualidad.

Ya vestido con elegancia se dirigió en busca del restaurante de abordo.No le costó demasiado llegar a él.Tuvo que preguntar un par de veces pero al fin lo encontró.
Era una sala de ensueño,muy bien decorada para tal fin,Cuatro grandes lamparas blancas presidían desde el techo tal lugar.No había demasiada gente cenando en aquel momento.Tomó asiento en una de las mesas.Al poco vino un elegante camarero y le tomó nota.

Pidió algo ligero,no solía comer cosas pesadas en la cena,solo comió una ensalada especial acompañada de agua mineral.Siempre presumió de cuidarse.Cuando hubo terminado le llegó un descafeinado que bebió con pequeños sorbos.Luego encendió un marlboro,era el único que se fumaba al cabo del día.Le sentaba bien.
Mientras consumía su cigarrillo una voz a sus espaldas le dijo;
_¿Me permite sentarme con usted caballero?,_como no,se trataba de la guapa y simpática Lore.



José volvió la cabeza rápidamente,_por supuesto,faltaría más_,respòndió entusiasmado por la inesperada aparición y haciendo ademán con la mano a la chica para que tomara asiento.

El elegante camarero se acercó de inmediato,_¿que desea tomar la señorita?,_preguntó sonriente.
_Un agua mineral,_respondió decidida la muchacha.
Estuvieron mucho rato charlando animadamente.José le contó el motivo de su viaje,su pasión desde niño por la construcción y muchas otras cosas que la guapa y sonriente Lore escuchaba alelada.

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De pronto,la pareja de recién conocidos notó varias sacudidas bruscas,la ya poca gente que se encontraba en la sala dejó escapar cortos gritos de temor,sobre todo las mujeres.Lorena tambien.No podía disimular la preocupación en su rostro.
José intentó no dar demasiada importancia a lo sucedido e intentó seguir con la charla,cortada



bruscamente por el leve incidente.

A poco se sucedieron las sacudidas,ésta vez mucho más fuertes y con alguna desastrosa consecuencia.Cayeron copas y botellas de las mesas,sobre todo del bar,las luces parpadearon y la gente ahora si sintió verdadero terror en sus cuerpos.Lore y José se miraron desconcertados y sin saber exactamente que hacer.Las sacudidas se sucedieron cada vez más fuertes,ésa vez tiró de las sillas a varias personas que chillaron al suelo presas del pánico.Lore tambien cayó.Fué ayudada por José que la levantó por las axilas.

_¿Qué ésta pasando?,_preguntó José asustado.
_¡No lo sé!,_respondió casi gritando la guapa muchacha con el asombro en sus bonitas facciones.

José no pudo volver a hablar,un gran estruendo agitó como si fuese de papel toda la nave.Las luces se apagaron.Se encendieron las de emergencia.Por los altavoces se oyó la voz excitada y nerviosa de un hombre que avisaba que subiera todo el mundo a cubierta de forma todo lo más tranquila posible.Así lo hicieron.
Un par de patrones habían llegado a la sala para ayudar a la gente que allí se encontraba.Lore conocía a uno de ellos.Se acercó y le preguntó que pasaba.Por sus gestos José entendió que no había tiempo para explicaciones.José corrió al lado de Lorena.Juntos se dirigieron a toda prisa a cubierta.La demás gente los seguia.

Había una mujer gorda y vieja que era presa de un ataque de nervios,y que ni siquiera su marido podía calmar.Los pasillos empezaron a llenarse de gente que vociferaba,chillaba y perdía el control.José llegó a asustarse hasta el punto de perder casi los nervios,pero al final pudo contenerlos,pero si estaba asustado y eso le era difícil ocultarlo.Sólo recuerda que Lorena le casi gritó,puesto que el bullicio de la muchedumbre no dejaba hablar normal,_¡mantente cerca de mí!,_casi corría por los pasillos sin apenas luz.
Mientras se apresuraban José oyó la voz de fondo de dos hombres hablando(gritando)entre sí,apenas pudo oir algunas frases sueltas,_¡rápido tenemos que poner en marcha las bombas o si no el agua inundará toda la nave,no te....si tiempo!,_¡de acuerdo....que podamos....!.
Otro gritaba:_¡hay ... agar el fueg.....la caldera!.
Al fin llegaron a cubierta,el caos era total,había gente de todo tipo y clase,niños,mujeres,hombres,adultos,ancianos,todos con pánico,todos gritando.
Estaban arriando los botes salvavidas.
Lo único que recuerda José fué la mirada triste y apenada de los ojos más bonitos que jamás había visto,mientras se acercaba a los botes.No más recuerdos.Sólo oscuridad.Nunca supo que el barco se hundió debido a una explosión en la sala de máquinas,que hubo más explosiones y que la onda expansiva de una de ellas,quizá la mayor,fué la que le salvó la vida al hacerle caer al agua.Nadie sobrevivió a tal desastre,excepto él.Y nunca sabría que todo sucedió a poco más de dos kilómetros de la costa de una pequeña isla del pacifico,adonde la corriente le llevaría.

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Una figura tosía en la playa,estaba echada literalmente en la húmeda arena,apenas se movía.Tenía la ropa rota,mojada,moratones,y alguna que otra pequeña herida en el cuerpo,el rostro y los brazos.
Intentó levantarse,tras unos intentos al fin pudo ponerse de pié.Dió unos pasos.Se tambaleó.Se sentía mareado.Apenas recordaba nada.Dió un repaso al lugar con la mirada enrojecida.Efectivamente era una playa,larga,predominada por palmeras y arena,mucha arena.



De pronto empezó a recordar,el pecho le dió un vuelco,se le anudó la garganta.
Sólo atinó a balbucear,_Lorena...._.Despues se echó a llorar.Así estuvo largo rato mientras arrastraba los pies por la arena sin saber exactamente el rumbo.Agotado se dejó caer en la arena de rodillas.Pasaron muchos pensamientos por su aturdida cabeza;su familia,el barco,Lorena,el trabajo.Haciendo un gran esfuerzo se puso en pié.Decidió investigar el sitio.Tal vez hubiera gente en aquel lugar,un pueblo quizá.Tenía que contar lo ocurrido.Quien sabe,a lo mejor alguien más podía haber conseguido salvarse.Recorrió tada la orilla de punta a punta a fin de encontrar supuestos rastros del barco o el cuerpo de alguno de los demás pasajeros.No halló nada.Decidió aventurarse hacia el interior de las palmeras en busca de civilización,de ayuda.Trás horas de caminar llegó a una roca grande,la bordeó y a punto estuvo de caer a la vertiente de un acantilado.Eso le hizo cambiar de dirección sin desalentarle en absoluto.

Ésta vez dirigió sus pasos al norte.Su ropa estaba casi seca,hacía calor allí.Por la posición del sol se dijo que debería ser hacia mediodia.Echó a andar de nuevo.En el trayecto de su andar obligado por aquellos parajes apenas si oyó ruidos,sobre todo pájaros,algunos monos y alguna que otra alimaña que apenas le hizo caso.


Respiró aliviado al pensar que al menos no acabaría en la panza de algun depredador más grande.De repente tropezó con algo duro que le hizo trastabillar y caer de bruces al suelo,Se levantó maldiciendo.Buscó con la mirada que era con lo que se había dado el batacazo padre.Se llevó un pequeño susto.Se trataba de huesos,y a muy disgusto suyo se dió cuenta de que eran humanos.Al lado había algo.Era una cartera de piel muy deteriorada.La abrió.En el interior una foto amarillenta de dos chiquillos y una hermosa mujer,que supuso sería su familia.En uno de los bolsillos encontró el documento de identidad,era español,como él.De nombre era Bautista,aun era perceptible su lectura.Era profesor.En la foto aparecía bastante joven,miró la edad.Tenía 34 años,uno menos que él.

Entonces pasó por su mente lo que hizo que prorrumpiera en sollozos de nuevo.Pensó en que su familia le buscaría sin éxito alguno y que correría igual suerte que aquél esqueleto solitário.Tiró la cartera derrotado,casi con rábia a un lado,entre la vegetación.Volvió a ponerse en marcha.Por suerte la vegetación era tupida pero no intransitable,había tramos más livianos.Tras un rato salió de nuevo a la arena de la playa.Ofuscado,decidió probar la única dirección que le faltaba por explorar.Ya harto de caminatas fallidas decidió buscar refugio.Pasaría la noche cerca de la playa,tal vez pasara algun barco cerca y le viera.

_Ah,si pudiera encender fuego...._,dijo en voz alta.
Regresó a la playa y arrancó con las manos algunos matojos a fin de hacerse un lecho y poder descansar al menos unas horas,al menos hasta el amanecer.Entonces ya se ocuparía de llenar el estomago,por lo menos por falta de cocos no sería.Era casi de noche.




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Pasaron unos dias y José perdió la esperanza de encontrar a nadie en aquella isla,pues era una isla en la que estaba.Se había estado alimentando de cocos.Eso era mejor que nada.Se había echo unas varas con más o menos punta ayudado de una piedra fina,para así intentar cazar algun pescado.Tambien intentó hacer fuego frotando dos palos secos,tal como muchas veces vió en la televisión en documentales,y tambien en el famoso concurso "Famosos en la isla".
Se acercó a la orilla y se adentró unos metros en el mar.Estuvo aguardando quieto,con la tosca arma levantada en espera del paso de algun despistado pez o animal marino apto para comer.Hacía calor,bastante calor.Estaba tan absorto en la captura de una presa que no vió que algo golpeaba su costado derecho.Se volvió rápidamente y....

Era un cuerpo,un cuerpo humano.Lo sacó a la arena tirándo de él.Ya fuera del agua contempló más detenidamente el cuerpo.Seguramente otro pasajero del barco,pero éste con la desgracia de estar muerto.Apartó los pelos del rostro,sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas,su corazón de dolor,su pecho de rábia.
_¡Dioooooos!,_gritó con todas sus fuerzas.
El destino quiso darle otro golpe.Era nada más y nada menos que Lorena,la guapa muchacha que estuviera conversando hacía unos dias en el barco con él.A duras penas arrastró lo que quedaba de su amiga o a lo mejor algo más en un futuro,quien podría saberlo.
Lo llevó al interior,y en un lugar despejado lo sepultó con piedras.Se quedó de rodillas,los ojos empañados,tal vez rezando,quien podría saberlo.
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Volvía a amanecer un tiempo despues del desagradable encuentro en su primer dia de pesca.José había construido una especie de cabaña bastante resistente,pese ha haber utilizado nada más que sus propias manos como herramienta.Se levantó y fué a darse un baño,eso le despejaba.No sabía que dia era,ni que mes,la hora solía calcularla a ojo.Habia aprendido a cazar inocentes peces que merodeaban la orilla.Tambien a hacer fuego.Muchas noches las pasaba en vela avivando la fogata por si algun barco pasaba cerca,pero ya había desistido.Tal vez aquella fuera su suerte,morir en el olvido de Dios.



Ya casi llegaba a la orilla cuando algo destelló y le cegó momentáneamente.Se puso la mano delante de la vista,a forma de parasol.Se acercó.Vaya,no era más que una botella embarrancada en la arena.Eso le trajo recuerdos.Uno de sus más asiduos sueños últimamente trataba de ello.Se arrodilló junto al hallazgo y lo estudió con la mirada.Le pareció familiar,terriblemente familiar.



La asió con las manos y la atrajo hacia sí.Quedó observándola un tiempo.Efectivamente el tapón que obstruía la entrada al interior del envase era tosco,como tela rellena de hojarasca,ahora José sabía que era un trozo de hoja de palmera cubierta de tela,tal vez un trozo de pantalón.En su interior,algo enrollado,a José le pareció familiar,seguramente un pedazo de hoja ya reseca,la que aquella vez en la playa de su tierra no pudo sacar,Y comprendió que el dueño de dicho envase,de aquella botella varada en la arena,seguramente de refresco,puesto que se vendía en las tiendas de su pueblo,y que él mismo había tomado en reiteradas ocasiones,no era más que el montón de huesos que le hizo caer de bruces mientras exploraba aquella isla maldita.Y que por alguna extraña razón,había regresado junto a su dueño.
Él podría hacer lo mismo pero,quien sabe si el que encontrase la botella no haría con ella lo mismo que hizo él.Se volvió a dejar caer de rodillas,con la botella verde mar en la mano izquierda,con la cabeza gacha,llorando....

"LOS ACTOS QUE REALICEMOS EN JUVENTUD SERÁN EL ESPEJO DE NUESTRO FUTURO".