lunes, 21 de diciembre de 2009

 
 Hace mucho tiempo atrás,en un pequeño pueblo de los alrededores de Valencia,en una apartada y transitada esquina fronteriza con la plaza,vivía un extraño anciano de nombre Rodrigo.Era más bien solitario,siempre apartado del bullicio y la muchedumbre.A Rodrigo le encantaba la paz,en cambio,odiaba el ruido y tener demasiada gente alrededor.Aunque ya jubilado,seguía ejerciendo su profesión todos los días,a la misma hora y en el mismo sitio,como un reloj.Rodrigo no podía dejar de tocar su estupendo y maravilloso violín.Él sí podía permitirse estar orgulloso de lo que había sido y continuaba siendo;un músico.Desde que dejara la orquesta por enfermedad nunca dejó de tocar,nunca.
Le destituyeron a la fuerza,por que aunque los médicos hubieran dicho que no podía tocar más debido a un extraño bulto salido en el brazo y que le agotaba,él se encontraba bien para seguir,quería seguir,el violín era su vida pero,no lo entendieron.
Gracias a sus ahorros y pertenencias que fue vendiendo pudo sobrevivir,más que nada gracias a su música y su preciado violín.Nunca se separaba de él,incluso decían que dormía en su cama,incluso lo tacharon de loco.Durante años recorrió pueblos y lugares,brindando a cada uno de los habitantes que se paraban a escucharlo sus maravillosas melodías que agradecían con doblones de plata,y que Rodrigo agradecido recogía de entre sus pies.Nunca pidió dinero a nadie,tan sólo,un poco de descanso y algo de comida a cambio de deleitar las plazas de los sitios que visitaba.Pero la gente lo hacía por voluntad,le echaban dinero a los pies en señal de agradecimiento por tan sutil arte,pues se sentían complacidos ante las maravillosas melodías que escapaban de sus manos.
Rodrigo lo cuidaba como a tal niño.limpiaba y mimaba cada día.Ése había sido el mejor regalo que le hicieron jamás sus padres y que él conservaba impoluto como el más grande de los tesoros.Provenía de una familia pobre que apenas podía permitirse comer y Rodrigo,un muchacho despeinado y mocoso,se embobaba todos los días en el escaparate de la tienda del señor Roque.Todos los días,a la salida del colegio,solía andar aprisa por llegar junto a él,por verlo,y más ansiaba cogerlo,tocarlo,acariciarlo y hacerlo sonar.Creyó que sería un sueño imposible.Así pasaba rato,mucho rato,casi una hora.Soñando despierto que era un joven apuesto y que tocaba con la orquesta real,y que daba conciertos para gente de la nobleza,y que....
Incluso el señor Roque le había cogido cariño,pues aquel muchacho desgarbado,hiciera frío o no,fuera cual fuera el día,se plantaba ante aquel gran panel de cristal mientras contemplaba su ilusión.
_Oye chico,¿por que no te vas a casa?,vas a pillar un resfriado si sigues ahí tan quieto sin moverte,hace frío_,solía decirle el señor Roque un tanto preocupado por la salud del chaval.
Pero la ilusión que sentía rodrigo por poseer aquel violín allí expuesto,tan majestuoso,tan brillante,maravilloso a sus ojos,podía más que todo el frío del mundo.Muchas veces se quedaba allí de pie hasta que el señor Roque echaba las cortinas al escaparate,provocando dolor en Rodrigo al ser apartada aquella bendita visión de sus inocentes ojos,y cerraba.
Él volvía a casa alicaído,triste.
_Nunca será mío_,se dijo en voz baja mientras caminaba.
Un buen día Rodrigo llegó a casa,como siempre se dirigió a su habitación y,cual fue su sorpresa cuando vio el bulto que se hallaba en su cama.A la primera impresión no atinó a saber lo que era o pudiera ser,pero al acercarse,el corazón le dio un vuelco,no podía ser,no,seguro que no,seguro que era un sueño,se dijo para sus adentros.
_¡No puede ser!,¡no puede ser verdad!,¡dios mío!_,gritó eufórica mente y lleno de júbilo Rodrigo.
Lo que no sabía era que sus padres presenciaban en silencio la escena,con lágrimas en sus ojos,medio escondidos junto a la puerta,mientras su madre le decía a su casi anciano padre a media voz;_ha valido la pena,mira que feliz es_.
Su padre lo miraba orgulloso,lloraba en silencio como un niño.
Sí,era lo que aquel chiquillo ilusionado había deseado con tanto fervor durante tanto tiempo,aquel chiquillo que nunca tuvo regalos de navidad,sólo unos pocos que conseguía construir su propio padre con sus manos en escaso tiempo libre,aquel chiquillo que pasaba horas contemplando el escaparate de una tienda en una vieja calle adoquinada.
Se giró y vio a sus padres en la puerta.
_¿Cómo lo supisteis?,yo....nunca os dije nada....yo...._,no le salían casi las palabras de la boca por la excitación.
_Siempre lo supimos Rodrigo hijo,siempre lo supimos_,dijeron sus padres satisfechos.
_Pero....¡no tenemos dinero!,debe haberos costado una fortuna,padre,madre,¿cómo....?_,no pudo terminar.
_No hables hijo....,no digas nada....tan sólo que tantos años los reyes magos sin venir....algún día tenía que ser¿no crees?_,dijo su padre tranquilizador.
_Anda,abre el maletín,ábrelo a ver si te gusta_,dijo su madre animosamente pasándose el reverso de la mano por los llorosos ojos.
_Sí,claro_,dijo Rodrigo.
Acto seguido abrió la funda y sacó del interior aquella maravilla.Apenas se atrevía a tocarlo,temía fuese a romperse.
Su padre,mercader,solía ver a su hijo cuando regresaba a casa,tras visitar e intentar vender telas en algún pueblo que circundaba la región,allí plantado,erguido ante aquel escaparate,tan absorto contemplando aquel instrumento,que se prometió desde ese día hacer realidad la ilusión de su querido hijo.Cierto que trabajó más duro y que,tras haber reunido durante tiempo ahorros de sus trabajos extra,al fin pudo hacer realidad su sueño.Rodrigo comprendió la importancia del acto de su padre en sacrificarse para complacerle,y fue algo que nunca olvidó,y que le mantuvo en pleno orgullo.
_¡Venga,intenta tocar algo,a ver como se te da!_,instaron sus progenitores.
En el maletín habían también unas partituras,aunque claro,Rodrigo no sabía interpretarlas.Así que se decidió,primero con miedo,luego con más decisión.Y para sorpresa e incredulidad de sus padres,el violín sonó bien,vagamente bien.Rodrigo sabía tocar de oído.El chico ciertamente entendía,lo llevaba adentro.
Algunas veces,cuando solía acercarse algún circo por aquel lugar,Rodrigo solía ir.
Aunque no podía comprar entrada,se las ingeniaba para colarse.Siempre lo conseguía.Él no iba por las personas que distraían a la gente,mayores y niños,con trucos tontos y payasadas,no,el iba por los músicos.Al único que escuchaba era al violinista.Su sonido captaba toda su atención grabando en su mente los movimientos del arco y,sobre todo,de la música.Luego,al regresar a casa,repetía en su mente,punto por punto todo lo que había visto y escuchado,incluso imaginaba e inventaba nuevas melodías.
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Así fue como se convirtió en un portento de tal instrumento,llegando a ser reconocido en el ámbito provincial,incluso atrayendo la atención del principado.Hasta que el destino o quizá la mala suerte,hicieron que pasara al olvido.Aquella maldita enfermedad se había cernido sobre Rodrigo casi sin avisar.
  Así que desde hacía unos años,y ya cansado de andar de un lado a otro,decidió volver a su lugar de origen;el que le vio nacer.Quería pasar sus últimos días allí.Todavía seguía allí aquella vieja calle en la que residía tras un escaparate su tesoro.Aquel día en su habitación,su padre le había dicho que a su vez el señor Roque le dijo,que era un violín único,que lo trajo de uno de sus viajes,y que se lo compró directamente a un artesano que se dedicaba a fabricar dichos instrumentos.Pero para él tenía un valor incalculable en sentimientos.
La calle seguía allí,sí,pero la tienda había desaparecido.En su lugar habían puesto una panadería.
Y en aquel pequeño pueblo del reino de Valencia,acudía Rodrigo a su plaza,y allí plantaba la silla que traía a hombros y se sentaba.Y allí sacaba del estuche de madera aquel maravilloso instrumento que traía a los oídos de la gente tan agradable deleite.
Cierto día,mientras movía el arco con destreza,se percató de una hermosa niña que lo miraba con la vista perdida,atenta a sus melodías.Ya doliéndole el brazo Rodrigo dejó de tocar.Es entonces cuando la guapa niña pareció salir de su encantamiento.
_Acércate niña_,le dijo suavemente.
_¿Es a mí?_,preguntó dulcemente la muchacha.
_Sí,ven,no temas,no te haré ningún daño_,respondió tranquilizador Rodrigo al ver que la chiquilla daba instintivamente un paso atrás.
La muchacha se acercó un tanto insegura.
_¿Cómo te llamas preciosa?_,preguntó Rodrigo.
_Yo....Rosa,señor_,acabó por decidirse en responder.
_Es un nombre muy bonito Rosa,bella flor la rosa al igual que tú_,dijo el anciano músico sin dejar de mirarla a los ojos.
_¿Y usted señor,como se llama usted?_,preguntó Rosa ya más confiada.
_Rodrigo preciosa_,contestó el anciano.
_¿Te gusta la música?_,preguntó a su vez el viejo.
_Sí,mucho,¿que es lo que la produce señor....Rodrigo?_,preguntó la niña más animada.
_Es un violín,¿nun...._,iba a preguntarla si nunca había visto uno pero pudo evitarlo,sabía perfectamente que la niña,Rosa,era ciega.
_¿Puedo tocarlo?_,dijo la chiquilla curiosa mientras acababa por acercarse al violinista.
_¡Claro que si!_,dijo Rodrigo.
Cogió las manos de la muchacha y las depositó con suavidad sobre el talle del instrumento.Rosa palpó con cuidado todos y cada uno de los rincones de su preciado violín.
_Parece bonito,¡ojalá pudiera verlo!_,dijo la chiquilla un tanto apenada.
_A lo mejor algún día podrás ver,ya lo verás_,dijo Rodrigo esperanzador.
_No sé,a lo mejor,aunque lo dudo.Mi madre dice que si siguiera un tratamiento especial....pero,es muy caro y....somos tan pobres_,dijo lamentándose la muchacha.

_¿Debe ser muy caro?,me refiero al violín_,dijo la chiquilla entablando conversación.
_Sí,lo es,sentimentalmente tiene un valor incalculable para mí,pues fue un regalo de mi padre,la persona más buena que jamás haya conocido_,respondió el anciano.Sabía muy bien que aquél violín valía una fortuna en monedas.

Una vez conoció a un anticuario en la capital,cuando de joven y cuando todavía aún le sonreía el destino.Aquel hombre,ya mayor,le compraba su instrumento por una desorbitada cantidad de monedas,pues decía que era muy antiguo,único en su especie,y que lo había tocado un gran violinista de renombrada fama.Seguramente si el señor Roque lo hubiera sabido,nunca se lo hubiera vendido a su padre,pues le hubiera resultado imposible pagar por él.Es más,seguro que no desperdiciaría su tiempo vendiendo objetos y chucherías como decía la gente que vendía.El destino hizo que fuera para él.Su padre decía que Dios ponía ante los ojos de las personas aquello que el destino les deparaba,que Dios tenía un plan para todos y cada uno de nosotros.

_Me gustaría verte,¿me dejas?_,dijo la chiquilla.
_¿Cómo?,no entiendo...._,dijo el viejo músico.
_¿Que si me dejas tocarte el rostro,es mi forma de ver,así sabré como es tu cara_,dijo la muchacha relajadamente.
_¡Oh,sí claro,por supuesto que sí!_dijo Rodrigo al fin comprendiendo.
La chiquilla pasó sus desnudas e inocentes manos por el rostro aviejado del anciano quedándose satisfecha al momento.
¡Posees unas facciones amables Rodrigo!,¿puedo llamarte Rodrigo?_,preguntó la niña.
_Claro que sí,por supuesto_,respondió el viejo.
_Incluso podríamos ser amigos,¿quieres que seamos amigos?_,preguntó ilusionada Rosa.La verdad es que no tengo ninguno,yo podría venir todos los días a escucharte tocar,si tú quieres_,dijo riendo la chiquilla.
_Me gustaría mucho,así tendría a alguien con quien hablar_,respondió Rodrigo a la niña.. 
A poco llegó una mujer,seguramente su madre,a la que Rosa le presentó.Luego la chiquilla se despidió del anciano no sin antes prometerse que a la mañana siguiente acudiría para escucharle tocar.
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Desde ese día Rodrigo tuvo el más ferviente admirador que nunca se pudiera imaginar.Todos los días,acudía aquella niña ciega cogida de la mano de su madre a la plaza.Rodrigo y Rosa intimidaron mucho y se hicieron muy buenos amigos.Por la tarde,cuando el viejo regresaba a casa cansado ya de tocar su violín,(desde un tiempo lo hacía a cambio de unas monedas,ya que unos comerciantes de la zona le compensaban a cambio de hacer sonar su celestial música,según ellos,tan bello sonido y tocado por manos expertas hacían prosperar el negocio,y en verdad era así,la gente acudía curiosa y de paso visitaban los puestos incrementando las ventas.eran una de las muchas estrategias de las que se servían los mercantes para atraer posibles compradores.Hoy día todos sabemos que abunda eso,no son más que reclamos),y solía pasar por la misma calleja,una hora antes de oscurecer,donde estaba la tienda de sus sueños y que ahora no había más que pan y dulces.Rodrigo vivía en una casucha poco más abajo,así que le venía de paso.Y al pasar por allí,veía a través de la ventana,donde se paraba a observar como antaño hubo echo con su violín,a su querida amiga Rosa.La chimenea estaba recién encendida,incluso al anciano le pareció oír el crepitar de las llamas.Allí estaba,medio sentada en el suelo junto al fuego,jugando con medias muñecas de trapo medio descosidas y medio sucias.El viejo no pudo disimular su pena cuando vio los ojos de la chiquilla,que ciegos,no ocultaban su tristeza.Y así durante un rato.Luego se marchó.

_¡Pobre niña!-,se dijo apenado mientras echaba a andar.
Al llegar a casa lo primero que hizo fue encender la chimenea él también.Tenía frío.Las manos heladas y,su brazo dolorido.Si no llega a ser por aquel hombre extraño que en uno de los pueblos conoció,seguramente su violín habría dejado de sonar haría tiempo.Aunque los médicos le dijeron que no había solución para el tedioso bulto de su brazo,aquel personaje le hizo saber de una medicina que pararían notablemente el avance de dicho mal y simplificaría su dolor.Siempre que no dejara de tomarla.Tenía un sabor asqueroso aquél brebaje,pero que diablos,él no quería quedarse sin poder acariciar su violín,pues según él no tocaba el violín,sino que lo acariciaba.Fue a la cocina y se preparó el brebaje.Era una especie de mezcla entre hierbajos.La verdad era que funcionaban,siempre habían funcionado,además,los susodichos hierbajos no eran difíciles de conseguir.Él mismo los recogía cada dos o tres días en las montañas.Bendito fuera aquel hombre,se repetía cada vez que lo ingería.
Pensó en Rosa,era tal el cariño que le había cogido a la chiquilla que maldecía la mala suerte de la vida.
_¡Ah,si pudiera ayudarla!_,se dijo afligido a sí mismo.
Como él,Rosa nunca tuvo regalos de navidad,salvo las muñecas que a duras penas cosía su buena madre de telas que encontraba en la calle.Su casa no tenía adornos así como en otras sí los había.Lo cierto era que ya la navidad estaba a la vuelta de la esquina.En las calles y sobre todo en la plaza,ya se respiraba navidad,para todo el mundo menos para él y....Rosa.La muchacha le hubo contado que su padre murió pisoteado por una carreta siendo ella muy pequeña aún.Se notaba la tristeza en sus palabras cuando hablaba de ello.
El viejo coció las hierbas y puso el caldo en un cuenco que,humeante,se llevó a un rincón de la chimenea donde se sentó.
¿Y él,que era de él?,la fortuna le acarició por poco tiempo al igual que la fama.No era más que un viejo enclenque y solitario que tocaba el violín a cambio de unas monedas,unas miserables monedas.
Como siempre había puesto el estuche con el violín en la mesa de la estancia.Se quedó mirándolo pensativo,absorto,más aún que cuando lo vio por primera vez en aquella tienda en aquella calle vieja,tan vieja como él.
_Creo amigo,de que ya va siendo hora de que nos separemos_,dijo en voz alta tras un buen rato de silencio observando aquel estuche que contenía toda su vida.
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A la mañana siguiente,y durante toda la semana hasta un día antes de navidad,Rodrigo tocó(acarició)su preciado violín como nunca antes lo había echo,incluso la gente no daba crédito como aquel anciano se dejaba la vida con el empeño y entusiasmo con que lo hacía sonar,seguramente pensarían que debido a la llegada de la navidad.Pero sólo Rodrigo sabía que no era así.Que sus motivos eran otros.Rosa también se percató de ello y le resultó extraño,aunque no dijo nada.Aquella semana fue inolvidable para Rodrigo,aquella niña,con el poco tiempo que la conocía le había llenado tanto,le había echo tan feliz.Hablaban,reían,merendaban juntos,se contaban secretos,era una verdadera amistad.Incluso el anciano llegó a pensar que era la nieta que todo abuelo querría tener.Él nunca se había casado,ni siquiera había tenido novia,en eso las cosas no se le habían dado bien.Igualmente Rosa pensaba que Rodrigo era el abuelo que todo niño quisiera tener,puesto que ella no había conocido a los suyos,murieron no habiendo nacido aun.

El día antes de navidad,Rosa acudió a la plaza,igual que hacía desde que conoció a Rodrigo,pero ésa vez se llevó una sorpresa,Rodrigo no aparecía por ningún lado.Preguntó a los comerciantes pero éstos dijeron que no le habían visto en toda la mañana.Era muy extraño,y raro,muy raro,a no ser que estuviera enfermo.Así que decidió a ir a su casa.Al llegar llamó con la aldaba,pero nadie abrió.Aunque Rosa era ciega sabía desenvolverse muy bien sola,su percepción del sonido estaba muy agudizado,contaba los pasos que daba sirviéndose de un largo bastón que le había echo su madre.Podía recorrer muy bien el pueblo,pues conocía cada palmo de terreno.Incluso se atrevía a adentrarse en un trozo de claro al lado de la senda vieja que daba al bosque.Según le contó a Rodrigo,ese era su sitio preferido.Solía ir allí cuando se sentía deprimida.Escuchaba los pájaros cantar,dormitaba,le gustaba estar allí.Desde que se lo dijo a Rodrigo también se convirtió en su sitio preferido.Muchas veces iban juntos al lugar.El viejo músico solía contarle historias  de princesas y dragones que la niña escuchaba alelada.
Rosa era capaz de percibir el más leve sonido,y distinguir de entre miles de ellos,así que agudizó el oído.Recorrió aquel claro tanteando con el bastón.Temía lo peor.Pero allí no había más que maleza,arbustos,piedras e hierba,de Rodrigo ni rastro.Si hubiese estado en el claro la habría llamado al oírla llegar.Desanimada se marchó.Al entrar en casa su madre la oyó.
_¿Ya llegaste Rosa?,¿pasó algo?,te hacía con Rodrigo_,dijo su madre.
_Rodrigo no está mamá,le he buscado pero no está_,dijo Rosa a su madre preocupada.
Pero poco sabían las dos que Rodrigo se hallaba lejos de allí en aquellos momentos,él y su violín.
Llegó el día de navidad.Se respiraba alegría en el pueblo,se vivía la fiesta.Todos menos Rosa,que estaba triste.Estaba enfadada por que su amigo Rodrigo la había abandonado sin siquiera despedirse de ella.Pero poco podía suponer que era todo lo contrario.
Ese día fue para Rosa y su madre como otro cualquiera,comieron y bebieron lo justo y pasaron la tarde junto a la chimenea.Llegó la hora de dormir para la chiquilla.Rosa ya acusaba el sueño.
_Mamá,me voy a acostar,tengo sueño,¡buenas noches!_,dijo con tristeza dirigiéndose al dormitorio.
_¡Buenas noches hija,que descanses!_,dijo su madre.
Rosa entró en su habitación,se desvistió y puso el camisón de dormir.Fue hacia la cama para retirar la sábana y tocó algo.Al principio se asustó.Pasado un momento palpó con reparo y desconfiada el lecho hasta que sus manos dieron con algo frío,de madera.Aquello le resultó familiar.
Dios mío,era la funda de un violín,del violín de Rodrigo.
_¡Mamá,mamá!_,llamó excitada la chiquilla a su madre.
_¿Qué ocurre cariño?_,gritó su madre entrando ya en la habitación de Rosa apresuradamente.
_¡Hay algo en la cama!_,dijo Rosa sobreexcitada.
Su madre vio la funda de violín.Se acercó y lo cogió.Pesaba.Intentó abrirlo.Tras un leve forcejeo lo logró y....¡oh sorpresa!.En el interior no estaba el violín sino que,en su lugar,había un montón de monedas de oro,suficientes para tantísimas cosas.Pero había algo más;una carta sellada.
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"Querida señora,he sido muy dichoso desde que conocí a su niña,ella ha llenado el poco espacio de mi corazón de alegrías,emociones y amistad.Que aun siendo ella tan joven,con sus 12 años,ha demostrado poseer más conocimiento que algunas personas de prestigio que conocí.He sentido como esa chiquilla fuera mi propia nieta,y así la he tratado desde entonces.Yo no soy más que un anciano enclenque y malogrado en la vida.Mi única ilusión en éste mundo fue conseguir éste violín,cuyo padre mío,con su esfuerzo,dedicación y sacrificio compró,aun a sabiendas de no poder.Yo no tengo familia,no tengo ni me queda nada que no sea la amistad y la comprensión de éste ángel que es su hija.Juntos hemos reído,jugado,compartido secretos,pasadas las mañanas y las tardes,y me he sentido orgulloso de su compañía.Así pues,sé que la ilusión de su hija,Rosa,no es otra que poder ver.Me da tanta pena que no pueda ver el sol,las nubes,las estrellas,los pájaros,el arco iris después de llover,a su propia madre,que no puedo por más que hacer realidad su sueño,al igual que hizo mi padre por mí.Así pues,he decidido vender mi viejo violín,que es lo que más quería en éste mundo,para que tú,Rosa,vuelvas a recuperar la vista.Sé que no eres ciega de nacimiento y que lo tuyo tiene cura.Pongo en manos de tu madre éste dinero para que lo emplee a tal fin.
Respecto a mí,no te preocupes,muero feliz y siendo el más dichado de todos los mortales.Si sigues yendo al claro,tal vez nos encontremos allí,pues mi viejo violín,nunca dejará de sonar para ti.
Os quiero;RODRIGO.
                                              FELIZ NAVIDAD
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Rodrigo se sentía cansado,tan cansado.Había echo un largo viaje para vender su inseparable violín.Aquél hombre le había dado un buen montón de monedas de oro,serían para una buena causa.Por última vez pudo ver a Rosa y su madre como siempre quiso verlas;felices.
Había aprovechado un momento de ausencia en la casa para aquella tarde entrar por el portón de atrás y dejar el regalo de navidad para Rosa.La chiquilla y su madre se llevarían una gran sorpresa.Nunca le gustaron las despedidas,prefirió no hacerlo.

Poco a poco fue alejándose de la ventana,aquella en la cual solía asomarse al volver de la plaza.Donde residía la segunda cosa que más había querido en éste mundo.Enfiló sus pasos al bosque.Sentía la necesidad de acudir,su paso por la vida había llegado a su fin.Durante esa semana no tomó el brebaje,para que alargar la agonía,ya se daba por satisfecho con lo que había vivido hasta ahora.Cuando llegó,se sentó junto a un olmo viejo,de amarillentas hojas y se quedó ahí,sin moverse,con la vista fija en el inmenso mundo.
Y dice la gente del lugar,que nunca se encontró el cuerpo del viejo violinista,que tal vez se marchara lejos de allí,otros que bajaron unos ángeles y se lo llevaron  para que tocara su violín en el cielo,y muchos que,cuando se transita por la vieja senda del bosque y ya caída la tarde,empieza a sonar un violín,del cual nadie sabe que o quien lo hace sonar....excepto Rosa.,
(LOS BIENES MATERIALES SON SOLO CAPRICHOS,LA VERDADERA AMISTAD ES UN DON)

jueves, 26 de noviembre de 2009

 
 Llovía,no muy copiosamente,lo hacía a intervalos,pero molestaba,la lluvia aunque beneficiosa en muchos aspectos era molesta,sobre todo para Enrique.Él prefería los días con sol,ó como mucho nublados.
Iba sentado al volante de su peugeot 406,era un buen coche,si señor,un buen coche.

Volvía a casa despues de un largo día gris,lluvioso y lleno de trabajo.Trabajaba en una oficina,y hasta tenía su propio despacho.No podía quejarse.Disponía de un buen sueldo,un jefe comprensivo y unos compañeros de trabajo increíbles,solía comer con ellos al mediodia,ya que al disponer de escaso tiempo para ello le impedía ir a casa,ubicada en un humilde barrio en un pueblo contiguo a la ciudad.
A tan solo 14km,distáncia que hacia diariamente.Ya estaba acostumbrado.Conducía con prudencia,nunca le gustó correr.A todo ello,mientras estaba con sus pensamientos atisbó con la mirada una fotografia que llevaba pegada al salpicadero,se trataba de una mujer,una guapa mujer que abrazaba a dos niñas guapisimas.
-Luci...Rebec
a...Laura..._,los nombres escaparon de sus labios automáticamente,al igual que unas pequeñas lágrimas que resbalaron ágiles por sus mejillas,_...os quiero tanto..._,dijo a continuación mientras secaba los ojos con el reverso de su jersey de lana,por cierto,elaborado con cariño por su amada esposa.Ah su esposa,cuanto la quería,cuanto se querían.Aun recuerda cuando la conoció.Fué en el parque,y que casualidad,llovia.Iba hacia su casa cuando una guapa chica estaba arrinconada en un portal,medio mojada,con frío.Aun recuerda,despues de 18 años,eran las tres de la tarde,y venía de comer con sus padres,exactamente recordaba lo que dijo;_¿quieres que te acerque donde vayas?,hace frío y vas a pillar una pulmonia_.

Al ver que la muchacha no hacia más que mirarle y tiritar,como no entendiendo,volvió a decir;_no muerdo y me sentiría mal si no aceptaras,en sério,no me importa acompañarte_.
Ésa vez la chica si contestó;_está bien,sólo son dos calles abajo,_dijo timidamente.
Ése fué el comienzo,el comienzo de la vida,de su vida.Aspiró con fuerza el aire que entró raudo en sus pulmones.Era extraño,le pareció percibir su olor,el olor de Rebeca,de su Rebeca.Ya era casi de noche.La lluvia parecía haber amainado.Cesó el molesto y
continuo martilleo en el techo de su automóvil.
_Hombre,menos mal que paró_,dijo con alivio.
Apenas se hubía
cruzado con otros vehiculos en el trayecto.No era una mala carretera.Además,él ya estaba acostumbrado.Vió el señalizador que marcaba "Muro de Alcoy 7km".Ya quedaba menos,menos....para estar con las tres personas más importantes de su vida.Todos los dias al regreso de Alcoy pensaba en ellas.Todos los días regresaba con la misma ilusión,con las mismas ánsias de reunirse con ellas.Seguro que se pelearían Luci y Laura,a la misma hora,al oir el timbre en el porche,por ser la primera en abrirle la puerta.
_¡Papá....papá ya está aqui!,¡ha llegado mamá!_,dijeron casi al mismo tiempo las dos chiquillas emocionadas.
_¡Abro yo!,¡no,yo!,¡yo!,¡no,yo!,¡he dicho que yo!_,asi pasaban un tiempo,discutiendo,sin percatarse de que mamá,en su descuido,era la que abría la puerta.E
ntonces las dos chiquillas cesaban en su discusión y miraban a mamá,para al fin darse cuenta de que discutir era una tonteria,y asi reían los cuatro de tan cómica situación.
_Que chiquillas éstas...._,dijo medio riendo y en voz alta.
Se estiró en el
coche y pasó sus dedos por entre el cabello,luego volvió a hojear la fotografia.Solía hacerlo mientras conducía.Le gustaba recordar.

Y así recordó el primer beso,su primer beso con Rebeca.Fué un beso apresurado,timido,largo y corto al mismo tiempo pero,sobre todo con el alma._Ah....que mujer_,dijo en un susurro.Era tan feliz.Pensó en ese instante que era el hombre mas afortunado y dichoso del mundo,del mundo entero.Era ya noche cerrada,sólo pasaba un cuarto de las siete de la tarde.Ya se sabe que en invierno es de noche a partir de las seis.Sintió un vuelco en el estomago,tenía hambre,vaya que si la tenía.Intentó adivinar que le habría preparado su Rebeca esa noche para la cena.Seguro que alguno de sus platos favoritos.Seguro que si.Rebeca era una gran cocinera.¿Sería conejo al ajillo? ó,tal vez pollo con almendras?.Inconscientemente se relamió los labios.Sentía tanta gana.
De repente
unas luces le cegaron momentáneamente,sólo unos pocos segundos,los suficientes para que pasara lo inevitable.
_¡Maldit
a sea!,¡Diós....!_,logró maldecir mientras intentaba dominar la situación pero,el cansancio,el hambre y el asfalto mojado instaron al fatal destino.Cegado por las largas luces de otro automóvil perdió la visión de la carretera por unos segundos.Abrió y cerró los ojos repetidamente a fin de hacer volver la vista,sacudió alocadamente la cabeza para despejarse pero fué inútil.Lo inevitable pasó.No pudo controlar el automóvil y para cuando hizo uso de los frenos,hicieron que el coche patinara y se saliera del arcén,provocando un desgraciado y aparatoso accidente.El auto dió varias vueltas de campana mientras caía por un pequeño precipicio,no sin antes arrollar la vianda de metal que protegía la carretera.El coche quedó quieto al fin,boca arriba,con Enrique en su interior,inmóvil y....ensangrentado.

A poco paró otro automóvil,testigo de lo ocurrido.Eran una familia,un matrimonio y dos niños.El hombre bajó,no sin antes dar a entender que aguardaran su regreso.Se asomó al vacío.Había empezado a llover de nuevo.El hombre volvió al coche,cogió el móvil y se dispuso a llamar una ambulancia para luego dar parte a tráfico.Al poco tiempo se personó la ambulancia y la policia al lugar....
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Enrique se hallaba tumbado en la cama del hospital,tenía cables conectados al cuerpo,un brazo escayolado y multiples moratones.Estaba con los ojos cerrados,inmóvil,como dormido.Los médicos habían dicho que era un milagro que siguiera vivo.
Rebeca fué avisada esa misma noche por la policia de lo ocurrido.Llamaron al timbre desde el porche.Se oyeron ruidos,risas,correrías y una discusión energica;_¡abro yo!,¡no,yo!,¡yo!,¡he dicho que yo!_,decían dos voces de niña.Al fin se abrió la puerta.Rebeca vió a los policias.Ésa vez no hubo risas.Las chiquillas enmudecieron.

Se cogieron de la mano cuando vieron a su madre llorar.Rebeca cerró la puerta.Se dirigió hacia las njiñas y las abrazó con fuerza.Las lágrimas brotaron de sus ojos.Las niñas preguntaban_¿que pasa mamá?....¿que ocurre?_.
Pero Rebeca no podía hablar,en ese momento no.
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Ésa misma noche llegó Rebeca al hospital acompañada de sus hijas y una hermana,la cual las había llevado.Preguntaron en recepción y acto seguido se dirigieron al número de habitación que les había proporcionado la enfermera de guardia que estaba tras el mostrador.Era la 205.Rebeca no quiso esperar al ascensor,no había tiempo.Quería estar cuanto antes con su amado Enrique.Las niñas estaban asustadas,no hablaban.Subieron deprisa las escaleras,sin siquiera darse un respiro.Al fin llegaron a la habitación en la que se encontraba Enrique.Entrar
on.Rebeca se abalanzó llorando sobre Enrique abrazándolo con ternura.
_Oh cariño....dios mío no...._,logró apenas decir entre sollozos,mientras besaba y acariciaba el rostro del inmóvil Enrique.
_Tranquila señora,su marido debe descansar,necesita descansar_,dijo una enfermera a sus espaldas,a la cual no habían visto por la forma súbita en la que entraron en la estáncia.Las chiquillas tambien corrieron a abrazar a su padre,lloraban.
Al poco tiempo vino un doctor.
_Señora...._,dijo.
_Doctor dígame,¿cómo está?,¿se pondrá bien?_,dijo entre sollozos Rebeca.
_Sí,se pondrá bi
en,sólo necesita descansar.Ha sufrido muchos golpes,sobre todo en la cabeza.Tal vez,cuando despierte pueda sufrir amnésia temporal pero....tiene solución,no se preocupe.Es un verdadero milágro que esté con vida,el samu dijo que el coche quedó practicamente destrozado.
_¿Amnésia temporal? pero....¿que pasó?,dígame_,preguntó nerviosamente Rebeca.
_A su marido debió deslumbrarle otro coche que circulaba en el otro sentido,provocando que la lluvia,el cansancio y la ceguera momentánea hicieron que su marido se saliera de la carretera al frenar.No pudo evitarlo.En cuanto a si sufre amnésia,con su ayuda y la de su familia se recuperará satisfactóriamente en muy poco tiempo.Seguramente sea pasajera.No hemos detectado ninguna fractura craneal.Ha de tener paciencia.
Rebeca asintió con la cabeza.Las niñas aun seguían junto a su padre.Le acariciaban,le ha
blaban,le cogían la mano mientras con los ojos llorosos le decían a su padre que se pondría bien,que ellas cuidarían de él.
En poco menos de una semana Enrique recobró la conciencia,gracias en parte a rebeca,que se pasaba los días enteros a su lado,hablándole,acariciándole,mimándole.Las chiquillas estaban al cuidado de su tia,que tambien todos los días,a la salida del cole las llevaba al hospital para que visitaran a su padre.
Fué muy duro,rebeca dormía poco,estaba totalmente dedicada a Enrique.Las niñas no hacían más que preguntar que cuando papá volvería a casa,que cuando se pondría bien.
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Eran las seis de la mañana de un sábado cuando Enrique abrió los ojos.Lo primero que vió fué a Rebeca,su esposa,su querida y amada esposa que,habiéndose percatado se levan
tó rápida del sillón en el que se encontraba sentada para acudir junto a él.
_Cariño....amor....estoy aquí,a tu lado mi amor.Tranquilo_,dijo con ternura Rebeca a su esposo,que parecía mirarlo todo con asombro,sobre todo a ella.
_¿Quién....eres?_,preguntó a la mujer que se hallaba abrazándolo con tanto amor.
Rebeca prorompió a llorar....el doctor tenía razón,aquello iba a ser muy duro.
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A Enrique le dieron el alta unos dias despues.El médico dió instrucciones claras y sencillas a Rebeca sobre lo que tenía que hacer para que Enrique volviera a ser como antes.Sobre todo paciencia y llevarle a sitios para que le ayudaran a recordar y mucho,mucho contacto familiar.
Fueron unos días difíciles,sobre todo para Enrique,que se esforzaba en querer recordar sin apenas conseguirlo.Había lagunas en su cabeza que se resistían a disiparse.Las niñas
procuraban estar todo el rato con su padre.Le enseñaban dibujos que hicieron juntos,jugaban a juegos que solían jugar los tres ó los cuatro muchas veces pero,ni así.Su mente se resistía a recordar.
Un buen día le dijo a su mujer que salía a dar un paseo con la bicicleta,que un poco de ejercicio a lo mejor podría ayudarlo a recordar algunas cosas.Solían hacer travesías con las bicicletas,él,su mujer y las niñas el fin de semana.Sobre todo iban a casa de la abuela,situada a pocos kilómetros del pueblo.Allí pasaban la tarde y luego,antes de anochecer,regresaban.
A Rebeca no le pareció muy buena idea que fuera sólo pero,ante la insistencia de Enrique acabó por aceptar.Ya estaba totalmente resarcido de las heridas,por no ser por la maldita laguna que le atormentaba día a día.
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Hacía buen día,las
chiquillas estaban en el colegio.Hacía una mañana estupenda.Enrique pedaleaba despacio,sin prisa,saboreando cada metro que avanzaba.Lo había estado pensando toda la noche,quería ir al lugar del accidente,sentía la necesidad de ir allí.Algo le decía que en ese lugar sus lagunas se disiparían.
En poco menos de una hora llegó.Se apeó de la bicicleta y la dejó apoyada en la vianda de metal.Allí estaban las marcas de los neumáticos,Sintió falta de aire en el pecho,aspiró con fuerza y soltó el aire.Se quedó de pié,mirando hacia el pequeño precipicio.La vianda estaba reparada pero,segun le habían dicho,su automóvil seguía
allí.Así lo acordaron el hospital y la policia,puesto que la vuelta de Enrique al lugar del accidente era inevitable y eso le ayudaría en gran medida a recordar.Estaba en un sitio que no estorbaba.
Trás un largo lapsus de tiempo,Enrique decidió bajar a donde estaba su coche,medio oculto por abundantes matojos y carrascas,y algun que otro pino.Le fué costoso,era un sitio de difícil acceso,llegar abajo.

Al fin lo consiguió.Y sí,allí estaba su viejo coche,echo un amasijo de hierros.Estaba lleno de cristales,así que anduvo con cuidado al pisar.La puerta del conductor estaba literalmente cortada.Seguramente por los bomberos para sacarle del interior.Por fortuna no circulaba a demasiada velocidad.Se agachó y quitó con las manos los trozos de cristal del parabrisas que estaban sobre el asiento del conductor,luego se sentó en él.Se repatingó y estiró las manos hacia el volante.Lo asió con fuerza.Cerró los ojos y apretó los parpados.Nada.Intentó relajarse.Tras varios intentos lo consiguió.Como por arte de mágia acudieron varias imágenes a su mente.La lluvia....la molesta lluvia.Sabía a ciencia cierta que deseaba llegar a....su casa,¿una familia?,¿Rebeca y las niñas?,su mente aun se resistía.Abrió los ojos,Echó un vistazo alrededor y,sí,allí estaba,aquella fotografia....eran Rebeca y las niñas....sus tesoros.Las imágenes acudieron de golpe,como una sobredosis de recuerdos que se sucedían vertiginosamente en su pensamiento.
_Rebeca....Luci....Laura_,dijo entrecortadamente claro y alto,pero todavía faltaba algo,algo esencial,algo que se aferraba a seguir escondido.

Miró el reloj,el tiempo había pasado deprisa,ya era casi mediodia.Tenía que volver a casa,tenía que regresar.
Salió del coche,subió el pequeño precipicio,cogió la bicicleta y se montó en ella.
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Rebeca se encontraba en la cocina terminando de preparar la comida,las niñas ya habían llegado del colegio y,como todos los días lo primero que preguntaban era;_¿cómo está papá mami?,¿ya recordó algo?.
_Pronto hijitas,pronto,papá necesita tiempo,debemos darle tiempo_,contestaba Rebeca esperanzada.
Rebeca les dijo a las niñas que su padre había salido a un recado y que no tardaría en volver.
Al cabo de media hora sonó el timbre en el porche.Luci que se encontraba junto a la ventana de su habitación vió a su padre llegar y corrió hacia el vestibulo mientras gritaba;_es papá,es papá_.
Laura acudió rauda a los gritos de su hermana mientras decía_¡abro yo!,¡no,yo!,¡he dicho que yo!,¡que abro yo!.
A todo ello Enrique escuchaba tras la puerta,y como tocado por la varita de un hada mágica empezó a recordar.
La puerta se abrió.Era Rebeca,como siempre.Las chiquillas enmudecieron,quedaron mirándolo un tanto extrañadas.Rebeca tambien.Enrique se había quedado inmóvil en el zaguán,sus labios se movían solos nerviosamente,sus ojos estaban empañados,no atinaba a decir nada,sintió un nudo en la garganta.Ya no pudo más,al fin la laguna había desaparecido.Alzó los brazos a la altura de los hombros y rompió a llorar.Rebeca y las niñas tambien mientras corrían a los brazos de aquél hombre que había vuelto a vivir y que,en una de sus manos,agarrada fuertemente,llevaba una estropeada y polvorienta fotografia,aquella que arrancó del salpicadero de un viejo peugeot 406.
(EL VERDADERO CORAGE DE UNA PERSONA RESIDE EN SUS PROPIOS MERITOS)

lunes, 12 de octubre de 2009

 
  .....Josete se detuvo intrigado,había visto algo semienterrado en la arena mojada,algo que de vez en cuando era acariciado por alguna atrevida ola,algo que relucía bajo los rayos de sol de aquella mañana.
Una de tantas en las que Josete solía acercarse a la playa para recoger conchas y demás objetos,con los que solía construir aviones,barcos,todo lo que su abierta imaginación le permitía.Era su gran pasatiempo desde muy chico.
De mayor siempre había querido ser arquitecto,según decían los que lo conocían no iba demasiad
o desencaminado,el muchacho tenía unas manos extraordinarias,al igual que su avezada cabeza.
Algunas de sus construcciones las regalaba a vecinos y conocidos.En su cuarto disponía de un sinfín de figuras y creaciones que había ido guardando durante años,allí tenía su pequeño taller.Sus padres apostaban mucho por su futuro,estaban orgullosos.Siempre creyeron que Josete llegaría lejos.
Compaginaba su afición con los estudios,llevaba ya un par de años estudiando tal carrera.De momento le iba bien,muy bien,excelentemente bien.
Si todo salía como esperaba,su familia dejaría de ser pobre,su ahora enfermo padre abandonaría la pesca para siempre,y su triste madre ya nunca más lo estaría.

Josete provenía de una familia de pescadores pobres,se valían de una destartalada embarcación para llenar sus hambrientos estomagos.

Desde que él tuviera aquella afición intentaba ayudar en la mar,y como no,vendiendo algunas de sus creaciones a gentes de paso y a turistas ocasionales que se dejaban guiar hasta Lubina.Sí,Lubina,aquel pueblo triste de la costa gallega,al que la fortuna nunca visitaba.
Solía sacarse algun dinero,que con entusiasmo entregaba a sus padres,y éstos emocionados solían decirle;
_Gracias Josete,no sé que haríamos sin ti._

Y el muchacho aquellas palabras las guardaba como la mayor de las riquezas.
No tenía hermanos,era hijo único,aunque si bastantes amigos y conocidos.Uno de ellos era una anciana mujer a la que casi todos los días iba a visitar.Se llamaba

Isabelina.Aquella mujer contaba histórias que enbobado Josete escuchaba apenas sin pestañear.Tambien acudían de vez en cuando alguno de sus amigos.Todos juntos pasaban amenas las tardes,siempre que no salieran a faenar claro.
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.....aquél extraño objeto llamó su atención,se acercó a él sin apartar la vista,como con misterio.Llegado a su altura,Josete vió que se trataba de una vieja botella color verde mar,una de esas que vendían en cualquier tienda,seguramente de refresco.Lo dedujo por la forma,pues en ella no había etiqueta alguna,seguramente arrancada por el oleaje en alta mar,a saber las penas y glorias y el tiempo que habría pasado aquél vidrio mecido por las olas.
_
Dios sabe,_dijo en voz alta pensativo.

Se agachó para observarla más detenidamente.Sus ojos se llenaron de asombro.
Tenía puesto el tapón,pero no era un tapón corriente,parecía fabricado toscamente por
las manos de alguien.Adelentó una de sus manos y la sacó de la arena,la limpió un poco con agua a fin de quitarle el salitre y los restos de arena.
_Vaya vaya..._,se dijo a si mismo más asombrado aún que antes.
En su interior había algo enrollado,parecía una hoja de algún árbol o algo parecido.Quiso acabar con el misterio.
Estuvo un rato forcejeando con el dichoso taponcillo hasta que al fin pudo sacarlo.Era un trozo de tela enrollado,y dentro hojas muy prensadas entre si,aunq
ue era precario el sellado de aquel vidrio había cumplido bien su misión;no haber dejado pasar el agua a su interior.
Intentó sacar el contenido.Tras varios intentos se dió por vencido,pensó que no sería nada importante.
_¿Y si fuera un mensaje?_,se dijo dubitativo.

Optó por volver a colocarle el tapón y devolverla al mar,sería lo mejor.Así lo hizo.La echó tan lejos como pudo,la botella zumbó al romper el aire,segundos despues cayó al mar.Josete volvió a dedicarse a lo que estaba haciendo.A nadie habló de lo que hubo encontrado aquella mañana en la playa....
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....el barco estaba a punto de zarpar,aquél hombre alto,guapo,fornido y con apariencia de buenas maneras pareció salir de un largo sueño,se frotó los ojos con fuerza mientras murmuraba por lo bajo_Dios...cuanto tiempo..._.
Iba bien
vestido,era joven,alrededor de 35 años y en su mano izquierda llevaba asida una cartera donde seguramente guardaría documentos o algun tipo de papeleo.

La sirena dió su último aviso,el hombre se apresuró a embarcar.
Subió las escaleras y dió el pasaje al final de éstas a una guapa azafata que le dedicó una breve pero agradable sonrisa mientras decía amablemente:_que tenga buen viaje a bordo señor...._.
_Valverde,José Valverde señorita...._,dijo cortésmente con otra sonrisa.
_Lorena,pero puede llamarme Lore señor Valverde._Contestó la guapa joven.
_Por
favor llámeme José,gracias,_dijo el hombre.
_Bueno José,que disfrute.... tal vez nos veamos más tarde y charlemos un poco,_dijo la muchacha sonriente.

_Sí,tal vez,_dijo a su vez José mientras le era entregada la llave de su camarote.Trás despedirse de la agradable azafata marinera enfiló sus pasos hacia el interior de la gran embarcación.Tenía un vago presentimiento que llegaba a producirle temor,pero se dijo que todo iría bien,sino la prueba estaba con la guapa chica que podría ser bien un ligue,una buena manera de empezar su nueva aventura.Una aventura que le llevaría a Estados Unidos,nada más y nada menos.
Había sido contratado por una empresa para construir un edificio peculiar en una zona residencial de un barrio adinerado.La verdad es que ese iba a ser su primer trabajo en serio que iba a hacer,e iba a darlo todo de si,de ello dependería su fu
turo.Había sido escogido de entre 50 promesas jovenes de arquitectura de los nuevos tiempos,o sea del siglo 21 y no iba a defraudar.Ni mucho menos a su querida familia,a la que hacía mucho tiempo,aun siendo chaval,prometió sacar de la miséria.Recordó a su padre,a su madre,sus amigos,y como no a Isabelina.
Al fin llegó,sí,esa era la puerta,la número 56.
_No está mal,_se dijo.
Se refería al número en cuestión,era de los que creían en la suerte.Metió la llave en la cerradura y abrió.El pequeño habitáculo era confortable pese a su reducido tam
año.Probó la cama,era de su agrado.Tal como iba,vestido,se echó literalmente en ella y se sumió en un largo descanso olvidándose de todo.
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Se llevó
las manos al rostro,se lo frotó energicamente.Sentía hambre,tampoco sabía el tiempo que hubo dormido.Miró el reloj.Dió un brinco.7 horas había estado durmiendo.José era una persona que los viajes solían cansarle más que una dura jornada de trabajo.Se quitó la ropa que llevaba puesta y fué directo a darse un baño.Lo necesitaba.
Mientras se duchaba pensó en el sueño que había tenido durante el descanso.Ya eran dos las veces que soñaba lo mismo.Cuando José era adolescente y le llamaban Josete,cuando iba a la playa a recoger conchas con las que luego construía sus puentes,barcos y demás,cuando encontró la botella mist
eriosa,cuando le quitó el tapón y quiso sacar lo que había en su interior y no pudo,y que por rábia la devolvió al mar.Dedujo que se trataría de pura casualidad.
Ya vestido con elegancia se dirigió en busca del restaurante de abordo.No le costó demasiado llegar a él.Tuvo que preguntar un par de veces pero al fin lo encontró.
Era una sala de ensueño,muy bien decorada para tal fin,Cuatro grandes lamparas blancas presidían desde el techo tal lugar.No había demasiada gente cenando en aquel momento.Tomó asiento en una de las mesas.Al poco vino un elegante camarero y le tomó nota.

Pidió algo ligero,no solía comer cosas pesadas en la cena,solo comió una ensalada especial acompañada de agua mineral.Siempre presumió de cuidarse.Cuando hubo terminado le llegó un descafeinado que bebió con pequeños sorbos.Luego encendió un marlboro,era el único que se fumaba al cabo del día.Le sentaba bien.
Mientras consumía su cigarrillo una voz a sus espaldas le dijo;
_¿Me permit
e sentarme con usted caballero?,_como no,se trataba de la guapa y simpática Lore.

José volvió la cabeza rápidamente,_por supuesto,faltaría más_,respòndió entusiasmado por la inesperada aparición y haciendo ademán con la mano a la chica para que tomara asiento.
El elegante camarero se acercó de inmediato,_¿que desea tomar la señorita?,_preguntó sonriente.
_Un agua mineral,_
respondió decidida la muchacha.
Estuvieron mucho rato charlando animadamente.José le contó el motivo de su viaje,su pasión desde niño por la construcción y muchas otras cosas que la guapa y sonriente Lore escuchaba alelada.

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De
pronto,la pareja de recién conocidos notó varias sacudidas bruscas,la ya poca gente que se encontraba en la sala dejó escapar cortos gritos de temor,sobre todo las mujeres.Lorena tambien.No podía disimular la preocupación en su rostro.
José intentó no dar demasiada importáncia a lo sucedido e intentó seguir con la charla,cortada bruscamente por el leve incidente.

A poco se sucedieron las sacudidas,ésta vez mucho más fuertes y con alguna desastrosa consecuencia.Cayeron copas y botellas de las mesas,sobre todo del bar,las luces parpadearon y la gente ahora si sintió verdadero terror en sus cuerpos.Lore y José se miraron desconcertados y sin saber exactamente que hacer.Las sacudidas se sucedieron cada vez más fuertes,ésa vez tiró de las sillas a varias personas que chillaron al suelo presas del pánico.Lore tambien cayó.Fué ayudada por José que la levantó por las axilas.
_¿Qué ésta pasando?,_preguntó José asustado.
_¡No lo sé!,_respondió casi gritando la guapa muchacha con el asombro en sus bonitas facciones.

José no pudo volver a hablar,un gran estruendo agitó como si fuese de papel toda la nave.Las luces se apagaron.Se encendieron las de emergencia.Por los altavoces se oyó la voz excitada y nerviosa de un hombre que avisaba que subiera todo el mundo a cubierta de forma todo lo más tranquila posible.Así lo hicieron.
Un par de patrones habían llegado a la sala para ayudar a la gente que allí se encontraba.Lore conocía a uno de ellos.Se acercó y le preguntó que pasaba.Por sus gestos José entendió que no había tiempo para explicaciones.José corrió al lado de Lorena.Juntos se dirigieron a toda prisa a cubierta.La demás gente los seguia.

Había una mujer gorda y vieja que era presa de un ataque de nervios,y que ni siquiera su marido podía calmar.Los pasillos empezaron a llenarse de gente que vociferaba,chillaba y perdía el control.José llegó a asustarse hasta el punto de perder casi los nervios,pero al final pudo contenerlos,pero si estaba asustado y eso le era difícil ocultarlo.Sólo recuerda que Lorena le casi gritó,puesto que el bullicio de la muchedumbre no dejaba hablar normal,_¡mantente cerca de mí!,_casi corría por los pasillos sin apenas luz.
Mientras se apresuraban José oyó la voz de fondo de dos hombres hablando(gritando)entre sí,apenas pudo oir algunas frases sueltas,_¡rápido tenemos que poner en marcha las bombas o si no el agua inundará toda la nave,no te....si tiempo!,_¡de acuerdo....que podamos....!.
Otro gritaba:_¡hay ... agar el fueg.....la caldera!.
Al fin
llegaron a cubierta,el caos era total,había gente de todo tipo y clase,niños,mujeres,hombres,adultos,ancianos,todos con pánico,todos gritando.
Estaban arrian
do los botes salvavidas.
Lo único
que recuerda José fué la mirada triste y apenada de los ojos más bonitos que jamás había visto,mientras se acercaba a los botes.No más recuerdos.Sólo oscuridad.Nunca supo que el barco se hundió debido a una explosión en la sala de máquinas,que hubo más explosiones y que la onda expansiva de una de ellas,quizá la mayor,fué la que le salvó la vida al hacerle caer al agua.Nadie sobrevivió a tal desastre,excepto él.Y nunca sabría que todo sucedió a poco más de dos kilómetros de la costa de una pequeña isla del pacifico,adonde la corriente le llevaría.
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Una figura tosía en la playa,estaba echada literalmente en la húmeda arena,apenas se movía.Tenía la ropa rota,mojada,moratones,y alguna que otra pequeña herida en el cuerpo,el rostro y los brazos.
Intentó
levantarse,tras unos intentos al fin pudo ponerse de pié.Dió unos pasos.Se tambaleó.Se sentía mareado.Apenas recordaba nada.Dió un repaso al lugar con la mirada enrojecida.Efectivamente era una playa,larga,predominada por palmeras y arena,mucha arena.

De pronto empezó a recordar,el pecho le dió un vuelco,se le anudó la garganta.
Sólo atinó a balbucear,_Lorena...._.Despues se echó a llorar.Así estuvo largo rato mientras arrastraba los pies por la arena sin saber exactamente el rumbo.Agotado se dejó caer en la arena de rodillas.Pasaron muchos pensamientos por su aturdida cabeza;su familia,el barco,Lorena,el trabajo.Haciendo un gran esfuerzo se puso en pié.Decidió investigar el sitio.Tal vez hubiera gente en aquel lugar,un pueblo quizá.Tenía que contar lo ocurrido.Quien sabe,a lo mejor alguien más podía haber conseguido salvarse.Recorrió tada la orilla de punta a punta a fin de encontrar supuestos rastros del barco o el cuerpo de alguno de los demás pasajeros.No halló nada.Decidió aventurarse hacia el interior de las palmeras en busca de civilización,de ayuda.Trás horas de caminar llegó a una roca grande,la bordeó y a
punto estuvo de caer a la vertiente de un acantilado.Eso le hizo cambiar de dirección sin desalentarle en absoluto.
Ésta vez dirigió sus pasos al norte.Su ropa estaba casi seca,hacía calor allí.Por la posición del sol se dijo que debería ser hacia mediodia.Echó a andar de nuevo.En el trayecto de su andar obligado por aquellos parajes apenas si oyó ruidos,sobre todo pájaros,algunos monos y alguna que otra alimaña que apenas le hizo caso.

Respiró aliviado al pensar que al menos no acabaría en la panza de algun depredador más grande.De repente tropezó con algo duro que le hizo trastabillar y caer de bruces al suelo,Se levantó maldiciendo.Buscó con la mirada que era con lo que se había dado el batacazo padre.Se llevó un pequeño susto.Se trataba de huesos,y a muy disgusto suyo se dió cuenta de que eran humanos.Al lado había algo.Era una cartera de piel muy deteriorada.La abrió.En el interior una foto amarillenta de dos chiquillos y una hermosa mujer,que supuso sería su familia.En uno de los bolsillos encontró el documento de identidad,era español,como él.De nombre era Bautista,aun era perceptible su lectura.Era profesor.En la foto aparecía bastante joven,miró la edad.Tenía 34 años,uno menos que él.
Entonces pasó por su mente lo que hizo que prorrumpiera en sollozos de nuevo.Pensó en que su familia le buscaría sin éxito alguno y que correría igual suerte que aquél esqueleto solitário.Tiró la cartera derrotado,casi con rábia a un lado,entre la vegetación.Volvió a ponerse en marcha.Por suerte la vegetación era tupida pero no intransitable,había tramos más livianos.Tras un rato salió de nuevo a la arena de la playa.Ofuscado,decidió probar la única dirección que le faltaba por explorar.Ya harto de caminatas fallidas decidió buscar refugio.Pasaría la noche cerca de la playa,tal vez pasara algun barco cerca y le viera.
_Ah,si pudiera encender fuego...._,dijo en voz alta.
Regresó a la playa y arrancó con las manos algunos matojos a fin de hacerse un lecho y poder descansar al menos unas horas,al menos hasta el amanecer.Entonces ya se ocuparía de llenar el estomago,por lo menos por falta de cocos no sería.Era casi de noche.


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Pasaron unos dias y José perdió la esperanza de encontrar a nadie en aquella isla,pues era una isla en la que estaba.Se había estado alimentando de cocos.Eso era mejor que nada.Se había echo unas varas con más o menos punta ayudado de una piedra fina,para así intentar cazar algun pescado.Tambien intentó hacer fuego frotando dos palos secos,tal como muchas veces vió en la televisión en documentales,y tambien en el famoso concurso "Famosos en la isla".
Se acercó a la orilla y se adentró unos metros en el mar.Estuvo aguardando quieto,con la tosca arma levantada en espera del paso de algun despistado pez o animal marino apto para comer.Hacía calor,bastante calor.Estaba tan absorto en la captura de una presa que no vió que algo golpeaba su costado derecho.Se volvió rápidamente y....

Era un cuerpo,un cuerpo humano.Lo sacó a la arena tirándo de él.Ya fuera del agua contempló más detenidamente el cuerpo.Seguramente otro pasajero del barco,pero éste con la desgracia de estar muerto.Apartó los pelos del rostro,sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas,su corazón de dolor,su pecho de rábia.
_¡Dioooooos!,_gritó con todas sus fuerzas.
El destino quiso darle otro golpe.Era nada más y nada menos que Lorena,la guapa muchacha que estuviera conversando hacía unos dias en el barco con él.A duras penas arrastró lo que quedaba de su amiga o a lo mejor algo más en un futuro,quien podría saberlo.
Lo llevó al interior,y en un lugar despejado lo sepultó con piedras.Se quedó de ro
dillas,los ojos empañados,tal vez rezando,quien podría saberlo.
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Volvía a amanecer un tiempo despues del desagradable encuentro en su primer dia de pesca.José había construido una especie de cabaña bastante resistente,pese ha haber utilizado nada más que sus propias manos como herramienta.Se levantó y fué a darse un baño,eso le despejaba.No sabía que dia era,ni que mes,la hora solía calcularla a ojo.Habia aprendido a cazar inocentes peces que merodeaban la orilla.Tambien a hacer fuego.Muchas noches las pasaba en vela avivando la fogata por si algun barco pasaba cerca,pero ya había desistido.Tal vez aquella fuera su suerte,morir en el olvido de Dios.

Ya casi llegaba a la orilla cuando algo destelló y le cegó momentáneamente.Se puso la mano delante de la vista,a forma de parasol.Se acercó.Vaya,no era más que una botella embarrancada en la arena.Eso le trajo recuerdos.Uno de sus más asiduos sueños últimamente trataba de ello.Se arrodilló junto al hallazgo y lo estudió con la mirada.Le pareció familiar,terriblemente familiar.

La asió con las manos y la atrajo hacia sí.Quedó observándola un tiempo.Efectivamente el tapón que obstruía la entrada al interior del envase era tosco,como tela rellena de hojarasca,ahora José sabía que era un trozo de hoja de palmera cubierta de tela,tal vez un trozo de pantalón.En su interior,algo enrrollado,a José le pareció familiar,seguramente un pedazo de hoja ya reseca,la que aquella vez en la playa de su tierra no pudo sacar,Y comprendió que el dueño de dicho envase,de aquella botella varada en la arena,seguramente de refresco,puesto que se vendía en las tiendas de su pueblo,y que él mismo había tomado en reiteradas ocasiones,no era más que el montón de huesos que le hizo caer de bruces mientras exploraba aquella isla maldita.Y que por alguna extraña razón,había regresado junto a su dueño.
Él podría hacer lo mismo pero,quien sabe si el que encontrase la botella no haría con ella lo mismo que hizo él.Se volvió a dejar caer de rodillas,con la botella verde mar en la mano izquierda,con la cabeza gacha,llorando....

"LOS ACTOS QUE REALIZEMOS EN JUVENTUD SERÁN EL ESPEJO DE NUESTRO FUTURO".

domingo, 7 de junio de 2009

 

En una pequeña aldea asturiana residía un joven y
apuesto chico de nombre Serafín.


Era un chico solitario y un tanto reservado aunque
todo ello debido a su timidez.Huérfano desde niño,
su padre había echo un hombre de él habiéndole en
señado el oficio de carpintero,faena que habían de-
sempeñado sus ancestros y a la cual dominaba per-
fectamente y con maestría.
Por desgracia,sus padres le habían dejado sólo tras
un trágico accidente laboral.Serafín quedó así
completamente sólo,de ahí la soledad que desde en
tonces le envolvía.Ello no significaba que no tuviera
amistades ni gente conocida que se preocupara de

sus cosas,él siempre decía sentirse bien entre sus re
cuerdos,salía poco desde entonces.
Tenía a la tía Manuela y sus dos primos,Gualdo y
Pablo.Al principio estuvo viviendo con ellos pero al
hacerse mayor,decidió vivir por su cuenta en la que
fuera casa de sus queridos padres,ahora la suya.
No le andaba mal el negocio,le salían a menudo di-
versos trabajos,tenía buenas manos y trabajaba bas
tante bien.Había tenido buen maestro.
Desde la pérdida de su familia había dedicado su vida
al trabajo,la lectura y el paseo,sobre todo casi a la mis
ma hora cada día,cada noche,hacía el mismo recorrido.
Solía terminar sus pasos a las faldas del gran lago An

dré,allí se sentaba sobre la misma piedra,bajo la mis
ma luna,las mismas estrellas.Y así,en voz alta,como si
alguien le estuviera escuchando narraba lo poco acon
tecido durante el día,sus pocas ilusiones....sus sueños.
Durante largo tiempo la visita al lago fue puntual,se
sentía bien allí,en aquel lugar,tan tranquilo y hermoso.
_¿Sabéis?,hoy me he acordado mucho de mi padre,(ha
blaba con las estrellas)....ha venido la señora Marta y
me ha encargado cambiarle las ventanas del piso de a
rriba,la verdad es que ya no cierran y están en muy mal

estado....sacaré un buen dinero para ir tirando.

Solía escribir poesía,le encantaba hacerlo,aquel mismo
lugar le inspiraba,se imaginaba a una hermosa chica a

la que recitaba tales maravillas,pues era bueno con las
letras.Pasaba horas absorto en sus composiciones.
Regresaba a casa entrada la madrugada,alguna que o
tra vez se había quedado dormido acurrucado en la mis
ma piedra que se sentaba vencido por el sueño y había a
manecido allí,en el lago,y se sentía dichoso de ser espec
tador de la más hermosa puesta de sol jamás imaginada.
Pero un buen día cambió su suerte....
_
_________________________________________

Hacía buena noche,como no tenía mucha hambre decidió
bajar al lago,ya comería algo antes de acostarse.

Enfiló sus pasos por la vieja senda.Pronto llegó al lago.
Ya había oscurecido pero la risueña luna iluminaba lo

bastante para admirar el bello paisaje que aparecía como
cada día ante sus ojos.

Llegado a un pequeño claro,su sitio preferido,se dirigió a
la gran piedra plana en la que pasaba el tiempo sentado.
De su bolsillo sacó un bloc de notas y un lápiz,los llevaba
siempre consigo cuando bajaba al lago.

Estuvo un rato meditando,luego empezó a escribir,lo hi
zo decididamente,con pequeñas pausas.Al fin pareció ter
minar.Se quedó un rato contemplando lo escrito.
_¿Queréis que lo lea?_,se dirigió a las estrellas_.
Empezó ....

Al terminar oyó toser a alguien débilmente cerca de allí.
_¿Quien es?,¿hay alguien?_,preguntó a media voz y un
tanto asustado.

Se levantó y encaminó sus pasos hacia donde le parecía
haber oído el ruido.Se detuvo frente a unos altos matojos
y volvió a preguntar_¿hay alguien ahí?_,silencio.

Tras un corto espacio de tiempo la tos se volvió a dejar o
ir,ésta vez supo que ciertamente había alguien detrás de
los verdes matojos,y era....parecía....voz de mujer.
A poco apareció una silueta,como avergonzada al ser des
cubierta,lentamente.

_Yo....no quería....asustarte,lo siento_,dijo la agradable
voz totalmente visible ya.
Efectivamente se trataba....de una joven,cuando la luna
la iluminó completamente serafín quedó embobado.
Era tal la belleza de la muchacha que quedó sin poder

decir nada.

Serafín no podía apartar la mirada de los ojos tan hermo
sos que lo tenían hipnotizado.

_Me gustan mucho tus poesías,más cuando las recitas,
son preciosas_,dijo la chica con voz agradable y melodio
sa.
La adulación sacó del autismo a Serafín.
_¡Oh,yo....me alegro que te gusten_,consiguió responder.
_Aparte de poeta eres un chico muy guapo,¿como te lla
mas?_,preguntó interesada la chica.
_Yoooo....Serafín_,dijo un poco sonrojado.

_Yo soy María del mar,siento haberte espiado,perdona,
no era mi intención pero me gusta oírte recitar_.
Acto seguido dio un beso en la mejilla a Serafín,el cual

sintió desvanecerse al suave tacto de aquellos labios.
Se sentaron junto al lago y hablaron....hablaron....habla
ron.
María era hija del duque Alejandro según le dijo,habían
venido a pasar una temporada a la casona,(era la gran
casa propiedad del duque situada en una pequeña coli

na situada detrás del lago,a poca distancia)la estancia
en dicho paraje había sido prescrita por el médico de la
ciudad,ya que le había recetado a María descanso y aire
puro de bosque para combatir junto a unos cuantos bre
bajes la extraña enfermedad que poseía.

Nada grave le habían dicho,aunque ella se sentía bien
excepto por la molesta tos que de vez en cuando emana
ba de su garganta,y por algún que otro mareo que muy

de vez en cuando la desvanecía.
Dijo hacer un tiempo que seguía los poemas que recita
ba Serafín allí,medio escondida,y que la tos,en aquella
ocasión había sido provocada por ella misma para al
fin ser descubierta,y que su padre el duque desconocía

de las visitas al lago que hacía todas las noches.
Estuvieron mucho tiempo viéndose en el lago,y como
no,acabó surgiendo el amor....entre ambos.

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Los que conocían a Serafín notaron un gran cambio en
él,se volvió más simpático,amable y agradable.
Siempre supo guardar el secreto de los dos,de él y de
María,de su amor,tampoco les urgía que se supiera,por
lo menos de momento,por lo menos hasta que María es
tuviera más mejorada de su enfermedad.
Había tenido varios desmayos y ataques de tos durante
sus visitas al lago André,y en todo momento María dis
puso del cariño y cuidados de Serafín.la abrigaba con
su pecho y mientras le daba besos de ternura le recitaba

bellos poemas de amor,la quería muchísimo.
Serafín ya no era el mismo,_¡buenos días,buenos días a
todos!_,saludaba al pasar junto a alguien cada mañana
al dirigirse al trabajo,la gente se le quedaba mirando ex
trañada.¡Serafín era al fin feliz!.
Serafín se levantaba cada mañana con deseos de que la
noche llegara pronto,ardía en deseos de estar junto a Ma
ría,la necesitaba.
Algunas veces María se retrasaba en ir al lago y para él e
ra un verdadero tormento cada segundo sin verla.
Pasaban horas y horas abrazados,haciéndose mimos,ca
ricias,regalándose susurros en la silenciosa noche,y so
bre todo,hablándose con la mirada.

Eran ....
verdaderos enamorados.
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Una de aquellas noches,Serafín se dirigió como siempre
al lago,llegado al claro se sentó en la piedra plana y espe
ró impaciente la llegada de María.

Notó algo extraño a su alrededor,de pronto se quedó pá
lido,el lago....el lago estaba seco,no había agua en él,
tampoco la luna estaba,ni las estrellas,y era tal la obscu

ridad que envolvía el lugar que Serafín se sobrecogió,no
entendía lo que estaba pasando.

Pasado un momento que a él le pareció infinito empezó
a ponerse nervioso e inquieto,María tardaba demasiado,
tardaba en exceso,aquello no era propio de ella.
Presintió que algo había ocurrido,y se dijo que no era na
da bueno.
Esperó y esperó....pero María seguía sin aparecer.Sera
fín no podía más,aunque preocupado y ya amaneciendo
decidió irse a casa.Le podía la preocupación.
María y él habían hablado de que si alguna vez no podía
acudir a su cita que no se preocupara,que se verían a la
mañana siguiente,que estaría indispuesta.

Pero que raro era todo aquello,el lago vacío,la luna ausen
te,las estrellas desaparecidas y....se quedó sorprendido
al ver que amanecía,pero de una forma que no había pre
senciado jamás,era un amanecer triste y apagado.
Era muy raro todo aquello.
Ni siquiera se acostó,¿para que?_pensó,no se sentía nada
tranquilo.
En dirección al trabajo no habló a nadie como tenía acos
tumbrada a la gente a la que saludaba al pasar,le miraban

extrañados.Parecía ido.
Dentro de la carpintería se dedicó de mala gana a termi
nar la última de las ventanas de la señora Marta,era la úni
ca que quedaba por poner.
Harto de todo,hastiado,fue a abrir una de las ventanas del
local,tenía calor,necesitaba respirar.
Se mantuvo un momento allí,junto a la ventana,así pudo
oír lo que dos mujeres hablaban entre sí.
_....que pena,tan joven,tan bella_,decía una de ellas.

_dicen que es hija del duque,el dueño de la casona,y que
padecía una extraña enfermedad_,decía la otra.
_pobrecita,por lo menos ahora ya no sufrirá más,creo que
era incurable_,volvía a decir la anterior.
_ciertamente es una verdadera pena....la pobre...._,volvía
a decir la siguiente.
Serafín cayó al suelo medio desmayado,si alguien le hubie
ra visto el semblante hubiera dicho que era parecido a la
leche de lo blanco que estaba.

A duras penas consiguió levantarse,cerró con furia la ven
tana,como si ésta tuviese culpa alguna.Fue a sentarse a u
no de los bancos,se encontraba mal,sin fuerzas.
Ahora supo el por que del mistério de esa misma noche
sin luna,sin estrellas,con el lago vacío....le dolía el pecho,
no podía respirar bien.
Preso de rabia,histeria y confusión arrancó a correr hacia
la puerta de la serrería,la abrió de golpe y echó a correr co
mo loco calle abajo en dirección al lago mientras gritaba
de dolor.

La gente al verlo se asustaba y se apartaba apresuradamen
te de su paso mientras lo miraban incrédulamente.
Nunca más nadie volvería .... a ver a Serafín.
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Al fin,tras su loca carrera llegó al lago,se dirigió al claro y
allí,sentado en la plana piedra dio el más tremendo alarido
que garganta humana pueda expulsar,se oyó perfectamente
en toda la aldea y alrededores.Los bebés adormecidos echa
ron a llorar,las mujeres se asustaron,y los hombres pensaron
que se trataba de alguna extraña bestia de las montañas.

Serafín empezó a llorar mientras medio gritaba con furia;
_¡no puede ser!,¡no puede ser!,¡María no!,¡mi María no!_.
Y lloró....lloró....lloró,lo hizo tan insistentemente y duran
te tanto tiempo que incluso del cansancio y el esfuerzo de
sus ojos se quedó dormido,y aun así siguió llorando.
No pudo ver como sus lágrimas,ríos de lágrimas,se abrían
camino hasta el lago,llenando muy poco a poco su vacío.
Cuando despertó ya era de noche,se sentía agotado,como
vacío.Echó la cabeza atrás,abrió y cerró los ojos repetidas
veces cuando....de pronto,se dio cuenta de que la luna es
taba en su lugar,también las estrellas,y.... ¿el lago?,sí,vol
vía a estar lleno de agua pero....no parecía exactamente
agua,era un líquido más puro,parecía más denso.
Acercó una mano y lo tocó,era cierto,era más denso,y su
color era diferente,era extraño.
De pronto se levantó una débil bruma y entre ella entre
  vioalgo que se acercaba,se frotó los doloridos ojos.
Efectivamente,algo se acercaba lentamente,sin prisa y
con seguridad.
Se quedó boquiabierto,era....un cisne,el más bonito y her
moso que hayan podido contemplar jamás ojos algunos.
Blanco era su color,altiva su belleza,el bello animal llegó
junto a Serafín.Se le quedó mirando fijamente,algo vio en
aquella mirada que hizo que el corazón le diera un vuel
co.
De pronto se acordó de lo que hablaron él y María una de
aquellas noches.María siempre le había dicho que si un
día moría,le gustaría reencarnarse en cisne,cosa en la
que creía....y aquellos ojos,¡no puede ser!_,se dijo entre
asustado y contento.
_¿Eres tu,María?,¿eres tú,mi amor?_,dijo excitado.
Por respuesta,el bello animal empezó a alejarse hacia el
interior del lago,todo ello sin apartar la mirada de la de
Serafín,que le seguía como embrujado.
Se levantó y como temiendo perder de vista la aparición
empezó a adentrarse en el mar de lágrimas,su propio
mar de lágrimas.
Serafín no notó que a medida que se iba adentrando en
el lago su cuerpo iba disolviéndose hasta desaparecer
.... por completo.
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(Y dicen las gentes del lugar,que en noches de luna,el gran
lago André,misteriosamente vacío,se vuelve a llenar con
las lágrimas de un enamorado,y que su amada reencarna
da en cisne pasea majestuosa por su mar de lágrimas.
Leyenda,cuento o narración que corroboran docenas de
viajeros que en noches de luna se han aventurado y atrevi
do a contemplar con sus propios ojos la verdad o la ficci
ón de dicha historia,y os aseguro que cuando vuelven a
sus hogares y la cuentan.......no mienten.)

"NO HAY QUE CREER SOLAMENTE EN LO QUE UNO VE,
SINO QUE TAMBIÉN INFLUYE LA FE QUE PONGAMOS
EN QUERER VERLO".